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“Bajo la crisis económica hay una explosiva crisis de derechos humanos” afirmaba Mónica Costa, responsable de Relaciones Exteriores de Amnistía Internacional (AI), durante la presentación en Guadalajara del informe anual de la organización sobre el estado de los derechos humanos en el mundo. Además, Fernando Salgado, coordinador del grupo AI en Guadalajara, ha aprovechado para presentar la campaña Exige Dignidad.
El informe sigue la evolución de los derechos en 157 países desde enero a diciembre de 2008. En el prólogo de este documento, se analiza el impacto de la crisis mundial y otros acontecimientos en el ámbito de los derechos humanos. El informe cuenta con resúmenes regionales en los que se señalan ejemplos de privación, exclusión, inseguridad y voces silenciadas.
“La recesión económica ha agravado los abusos y ha creado nuevos problemas. Los derechos humanos se pisotearon en nombre de la seguridad y, ahora, se relegan al último puesto en nombre de la recuperación económica” mantenía Costa.
Por eso, proponen desde AI que se haga un ‘nuevo trato’ mundial sobre derechos humanos. Compromisos y medidas concretas de los gobiernos para desactivar “esta bomba de derechos humanos. Los líderes mundiales deben invertir en los derechos humanos con tanta determinación como lo hacen en la economía” aseveraba Costa.
Sostenía que en el mundo hay millones de personas que padecen “inseguridad, injusticia e indignidad” afirmaba Costa. Continuó indicando que “la crisis consiste en escasez de comida, empleo, agua no contaminada, tierra y vivienda, pero también en privación, discriminación y aumento de la desigualdad, la xenofobia y el racismo, la violencia y la represión en todo el mundo”. En España Con respecto a España, AI se muestra preocupada por los abusos contra los derechos humanos cometidos por ETA, recordaban los cuatro asesinatos que los terroristas cometieron el año pasado. También, Costa destacaba que existe preocupación porque se mantienen acciones de tortura y malos tratos, no sistemática, sino extendida. Otra violencia que les preocupa es la machista. Aunque reconocen que se han hecho avances, criticaron que a las inmigrantes que quieren denunciar se les abra el expediente de expulsión cuando van a denunciar. "Esto hace que no lo denuncien" decía Costa. Por otra parte, Costa enumeró los abusos que se están cometiendo a nivel mundial, causados por la crisis económica. A pesar del crecimiento económico de países como Brasil, México e India, a las comunidades indígenas y otros grupos marginados se les han negado derechos básicos. El hambre y las enfermedades han aumentado, debido a la drástica subida de los precios de los alimentos, y los gobiernos –en particular los de Myanmar, Corea del Norte y Zimbabue– han utilizado la comida como arma política.
Además, ha continuado la discriminación y la violencia contra las mujeres. En cuanto a los movimientos migratorios, los países receptores han adoptado medidas aún más restrictivas para mantener a los migrantes fuera de sus fronteras. La UE ha llevado la iniciativa en esta actitud, en connivencia con gobiernos como los de Mauritania, Marruecos y Libia.
Primeras economías, últimos en derechos
Exponía Costa que en 2008, activistas en favor de los derechos humanos, periodistas, abogados, etc. fueron víctimas de amenazas y homicidios que quedaron impunes en todas las regiones del mundo. Respecto a los países con economías avanzadas, como China y Rusia, por ejemplo, aseguraba Costa que “son la prueba de que un mercado abierto no conduce a una sociedad abierta”
En este sentido, Costa mantenía que los Gobiernos se están centrando en intentar reactivar la economía, pero ignoran “los conflictos sangrientos que generan abusos masivos contra los derechos humanos” decía. “Desde Gaza a Darfur, el precio en vidas humanas de los conflictos ha sido tremendo, y la tibia respuesta de la comunidad internacional, vergonzosa” denunciaba Costa.
Mantenía que “ignorar una crisis para concentrarse en otra es la receta perfecta para agravar las dos. La recuperación económica no será ni sostenible ni equitativa si los gobiernos no resuelven los abusos que generan y agravan la pobreza, o los conflictos armados que generan nuevas violaciones.”
Costa continuaba con este argumento, centrándose en el grupo del G-20, que, exponía “se están erigiendo en los nuevos líderes del mundo”. Amnistía Internacional advertía que los líderes mundiales no resultarán “creíbles ni eficaces si no se enfrentan a sus dobles raseros y a sus propias manchas en sus expedientes de derechos humanos”. Se refiere a que muchos de los países que pertenecen al G-20 aún mantienen la pena de muerte, por ejemplo.
Nueva campaña
Fernando Salgado informó del lanzamiento de la nueva campaña mundial de Amnistía Internacional Exige Dignidad para combatir los abusos contra los derechos humanos que generan y agudizan la pobreza.
“Nuestra primera petición en esta nueva campaña va dirigida a Estados Unidos y China. Estados Unidos no acepta la idea de derechos económicos, sociales y culturales y China no respeta los derechos civiles y políticos. Ambos gobiernos deben suscribir todos los derechos humanos para todas las personas” sostenía Salgado.
Además, anunció las acciones en las que van a trabajar durante los próximos meses: dar a conocer la campaña a la ciudadanía y también a las ONGDs. “No queremos realizar acciones de desarrollo, inmiscuyéndonos en acciones que ya realizan las ONGDs” decía Salgado, por eso, les informarán sobre esta campaña, que se centra sobre todo en pedir a los gobiernos que rindan cuentas por los abusos cometidos.
También, quieren realizar acciones en los centros educativos, para que los escolares de Guadalajara se sensibilicen acerca de los menores de otros países que ven vulnerados sus derechos humanos.
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