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Reportajes
Julio Martínez    Jueves, 25 de Marzo de 2010 10:54    PDF Imprimir E-mail
Desmontando nucleares
Reportaje - Crónicas

La Central Nuclear José Cabrera.Nivel tres. Eso es lo que buscan desde Enresa –la empresa pública encargada de la gestión de los residuos radiactivos en España– para la central José Cabrera, conocida popularmente como Zorita. La planta se encuentra actualmente en fase de desmantelamiento y, una vez que se hayan cumplido todos los pasos previstos, se llegará a dicha meta, que supone la desaparición integral de todas las instalaciones y la restauración medioambiental de la parcela que ocupa en la actualidad. “Al final no tiene que quedar prácticamente nada” aclaraba el director técnico del proyecto, Manuel Ondaro.

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Laura Rincón    Martes, 16 de Marzo de 2010 22:40    PDF Imprimir E-mail
Adiós al cáncer con las uñas pintadas
Reportaje - Crónicas

Gabriela (de pie) imparte el taller ante la atenta mirada de Begoña.Cuando superas el cáncer, tienes que afrontar otra lucha: paliar los efectos del tratamiento para curarte. Todos los oncólogos coinciden en señalar que el cáncer, hoy en día, no tiene porqué ser sinónimo de muerte, de hecho, un elevado porcentaje de cánceres se curan. Lo que aún no han conseguido los médicos es que no se note que te estás curando. Los tratamientos son bastante agresivos, quimioterapia y radioterapia debilitan las uñas y el pelo, cambian el color de la piel... Todos estos efectos secundarios es lo que tratan de recuperar en los talleres de manos y uñas que llevan a cabo en el Club de Pacientes de Fundación Grupo IMO en Guadalajara.

Actualizado ( Miércoles, 17 de Marzo de 2010 00:36 )
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Laura Rincón    Lunes, 15 de Marzo de 2010 00:25    PDF Imprimir E-mail
Desentrañando el Buero Vallejo
Reportaje - Crónicas
La zona alta del escenario, repleta de cables, zona de trabajo de los técnicos a 12 metros de altura./AytoGu-JRopero.Las alturas nunca habían sido lo suyo, pero tenía ganas de probar esta nueva experiencia. Las estrechas y empinadas escaleras de rejilla, a través de las cuales se veía el suelo y la posibilidad de caer al tropezar, al equivocarse en la pisada, también se entreveían. Respiró hondo y comenzó la ascensión. No es el Mulhacén, tan sólo se trata de subir hasta una altura de unos 12 metros y mover las varas de las que penden los focos. Con mucho esfuerzo, por fin, llega hasta la primera altura. Y se da cuenta de que ha olvidado los cascos. ¿Cómo oirá al regidor? Tenía que bajar a por ellos y volver a subir. La segunda intentona fue más fácil. Le animaba la idea de ser parte de la magia que iluminaría los rostros de los espectadores que acudían al Teatro Buero Vallejo de Guadalajara.
Actualizado ( Lunes, 15 de Marzo de 2010 01:01 )
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