Durante casi dos horas Ángel Lozano se dio por entero en el Moderno. Durante casi dos horas Ángel Lozano se dio por entero en el Moderno. Foto: Luis Toquero.

Ángel Lozano, un corazón en escena

“Perdona que te interrumpa, dijo una espectadora mientras el cantautor hablaba. Gracias por enseñarnos ese corazón tan grande”. La frase, que retumbó como si tuviese un micrófono y dejó al “prota” un poco descolocado, es la conclusión que la mayoría de los presentes sacamos tras las casi dos horas en que Ángel Lozano se dio entero para presentar su ópera magna, hasta el momento, “El paseo de los sueños”.

El duende del Moderno volvió a portarse bien con sus paisanos y anoche vivimos una noche de esas que justifican haber pasado tres crisis. Y en la tarde del domingo Ángel Lozano, sobradamente conocido en el mundillo del pop arriacense porque lleva en esto de la música desde que le salieron las cuerdas, digo los dientes, se subió al escenario con su baúl repleto de sentimientos hechos canción y durante dos horas se dedicó a desparramarlos por el patio de butacas, lleno por necesidad.

No es que Ángel sea un prodigio de voz atronadora o sutil, ni tampoco sus poemas de un barroco subido cargadas de metáforas abstractas. Ángel es un tipo normal, bonachón y entregado a toda causa que merezca la pena, que mira siempre desde lo amable cuanto acontece. Es romántico y poeta; quizás pronto debamos ver su nombre en la portada de un libro de poemas y en conjunto es un cantautor, nuestro “Manolo Tena” arriacense que pone rock al sentimiento.

Mirase donde se mirase todos éramos conocidos, de Guada, esa ciudad a la que hizo su particular himno junto a su hermano mayor, aunque sea el pequeño, Iván y en la que se ha modelado la vida de todos nosotros para ser reflejada en su obra. No se perdía ripio ni acorde porque lo que sonaba era fantástico, y no por afecto paisano, porque Ángel supo rodearse de una colección de músicos que ya quisieran muchos de relumbrón, casi todos de cercanías y de una calidad que uno se pregunta por qué en Guadalajara no hay una superbanda nacional, aparte Despistaos.

Una tras otra fueron apareciendo las obras del  nuevo disco intercalando alguna versión y temas anteriores que impepinablemente acababan igual: En aplauso. Así pudimos comprobar que lo de ayer fue un conciertazo con un disco que debería pegar aquí y en Chile, por decir algo, pues Ángel es un tipo serio, sentido y cabal. No está en esto sólo para divertirse o tener éxito, lo hace porque es su vida y quiere que sea buena. Este es de esos discos que merecen más porque dan demasiado.

Ángel,  ya relajado tras el concierto y cumplida la tarea de agradecer a quienes le esperaban para firmar comentaba, “ Ha estado bien. Creo que ha gustado”. Y sí, está en lo cierto. El paseo de los sueños que nos dimos una tarde de domingo por el Moderno no será de los que se olviden. Nos estamos acostumbrando a la calidad y los primeros en ponerse las pilas son algunos de los nuestros. Miguel “Dr, sapo” con su grabación “ In live” y ahora Ángel, nos demuestran que la Denominación de origen tiene de sobra para competir.

El álbum presentado tiene 8 temas, Una partida a la verdad, Clavada en mi piel, Mi ciudad, Por la puerta, Siempre fuimos del revés, Cuando escucho mi eco, En la cuerda floja y Un largo viaje y se ha cuidado su sonido al detalle, así como la presentación, portada en blanco y negro, minimal y un tanto surrealista. Casi todas las canciones por esas cosas de Facebok ya nos suenan bastante, especialmente Mi ciudad, que fue durante una larga temporada muy difundida y compartida en redes.  Quizás pueda parecer corto tan sólo ocho temas para un larga duración pero no es el caso porque son intensos, sentidos, concentrados de pócimas para el alma.

En fin, conciertazo, musicazos, temazos....  El que no esté contento a la oposición. Yo quiero más música de Guada y si es de un tío que se da la vuelta para enseñarse todo, mejor.

A comprarlo que merece la pena. Gracias Ángel por hacerlo tan bien.

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