Herreros y otros trastos viejos

Aprovechar para esclavizar

Últimamente, son varias las personas que me han contado las ofertas de trabajo a las que han tenido que enfrentarse y, la verdad, es que pasé de no creérmelo a no dar crédito. ¿Cómo es posible que exijan una titulación de ADE a un repartidor? ¿O que pidan hablar bien dos idiomas y ser licenciado o ingeniero para un puesto de 600 euros al mes? Eso de: estudia hijo, que te irá mejor, se ha convertido en un mal chiste. Una broma cara y dolorosa.

 

Cuando hace unos años, un peón de albañil se reía de mí porque ganaba más del doble haciendo pasta en una obra durante ocho horas, sin trabajar los fines de semana, que yo, con mi pésimo horario de periodista en un puesto de trabajo obtenido después de cinco años de carrera universitaria, pues la verdad he de reconocer que no me sentaba demasiado bien.

Y no es porque menosprecie el trabajo de los peones, sino porque no es lo mismo un puesto de trabajo cualificado que otro no cualificado. Es decir, alguien que ha invertido mucho dinero y años de estudio para obtener una titulación, posee unos conocimientos específicos en un área determinada que deben pagarse.

Es como el chiste ese de alguien que lleva un aparato a arreglar porque no funciona y le cobran 100 euros por apretar un tornillo. En la factura, se especifica: apretar el tornillo, 1 euro, saber qué tornillo hay que apretar, 99 euros. Pues eso, que el conocimiento se debe reconocer, a ser posible, con un sueldo decente.

Por eso, me molestaba que, en época de bonanza, se recompensara a chavales de 18 años que habían abandonado los estudios y que preferían hacer un trabajo no cualificado, con un sueldo que estaba muy por encima de lo que deberían haber cobrado.

Por el contrario, a los chavales que eligieron seguir formándose, se les castigaba con trabajo gratis o mal pagado (ofrecido bajo el engañoso nombre de beca) y, luego, con dedicar un día al mes en hacer la cola del paro. En España, no se necesitaba cualificación, sólo mano de obra.

Ahora, con la crisis, para cualquier cosa, ya te exigen que “tengas estudios” y no unos pocos, sino un currículo de no te menees. Eso sí, a cambio de un sueldo misérrimo. Por supuesto, es un trabajo que nada tiene que ver con la titulación. Lo que las personas que se han enfrentado a esta humillante situación me comentan es que los empresarios se aprovechan de que hay crisis para ofrecer esos trabajos rayanos al abuso.

Tengo buena fe y tiendo a pensar que esos empresarios han visto tan reducido su margen de beneficios (incluso dan pérdidas mes tras mes) que tienen que reducir los salarios. Hasta ahí, bien. Pero, ¿por qué necesitan un licenciado para repartir productos? ¿O una persona bilingüe para ser cajera de un súper de barrio?

Quizá recurren a los pringados de antes de la crisis, a los licenciados, diplomados e ingenieros sin suerte, que ya están acostumbrados a que les pisoteen (laboralmente hablando) porque las personas sin cualificación (que están perfectamente cualificadas para hacer esos trabajos) acostumbrados a sueldos muy por encima de sus conocimientos se niegan a hacer eso.

Quizá estoy pensando mal. Lo que me queda claro es que hay gente caradura que se aprovecha de gente desesperada y que en España se sigue infravalorando e infrautilizando la formación y el conocimiento. Y, perdónenme, pero es un comportamiento estúpido y mezquino que, podrá conseguir algo (frustrar, por ejemplo), pero desde luego, no será sacar a este país de la crisis.

¡Qué vivan las Fiestas!
Alabanza del crimen