Aviso Gorra

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Aquí no pasa nada

No se si ustedes se habrán percatado, pero desde hace dos meses en la ciudad de Guadalajara no pasa nada.

Ya no hay borrachos que cada fin de semana dan positivo en las pruebas de alcoholemia. Tampoco hay accidentes de tráfico en la ciudad, ni atropellos.

No hay agresiones, ni hay casos de violencia de género, ni un solo robo, tirón, atraco o hurto, ni siquiera una leve incidencia de desorden público.

Todos los bares cierran ya a su hora, y ya no hay fiestas particulares subidas de tono, ni las ramas de los árboles en la ciudad se caen cuando hace viento. 

Una podría llegar a pensar, que desde que llegó el Gobierno de PSOE y Ciudadanos al Ayuntamiento de Guadalajara, ésta se ha convertido en la ciudad más tranquila del mundo, o que como al intendente de la Policía Local le tocaba jubilarse, los malos han decidido jubilarse al mismo tiempo.

Pero no, la realidad es otra. Y es que desde hace dos meses el Ayuntamiento de Guadalajara ya no traslada a los medios ese parte de incidencias de la Policía Local, que los periódicos por su parte trasladaban a la ciudadanía. Salvo una información puntual, cuando fallecía un hombre en la calle Sigüenza, el pasado 3 de agosto, nada se cuenta de lo que pasa con las actuaciones de la Policía Local, que parecen haberse convertido en "arcana imperii”, secretos de estado que conviene mantener invisibles al conocimiento público. Ni tan siquiera el apuñalamiento a una mujer en la calle del Amparo, hace una semana, fue una incidencia destacada como para contárnosla, y eso que al parecer se trataba de un caso de violencia de género en “diferido”.

El Ayuntamiento de Guadalajara parece haberse contagiado del Gobierno Civil, que tan mal acostumbrados nos tiene a los periodistas por considerar que los sucesos no son “res publica”, salvo cuando hay una triunfante actuación policial. 

Siendo de la vieja escuela del periodismo, no puedo llegar a entender como los medios provinciales se han hecho tan tolerables con esta falta de información, porque mucho más allá de morbo o el cotilleo que puedan provocar los sucesos, del incremento de lectores que pueda dar una crónica negra, está el derecho de acceso del ciudadano a la información pública.

La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 proclamó, por primera vez en la historia, que todo hombre tiene derecho a la información, y catalogó esta declaración como el Acta de Nacimiento del Derecho a la Información.

Y esa información pública de la actuaciones de la Policía Local, aparte de permitirnos evaluar como funciona la gestión pública en materia de seguridad, de movilidad urbana o de convivencia, lo que es un derecho democrático; también permite que la sociedad de Guadalajara tenga una visión real de lo que pasa en la ciudad y cómo se puede obrar en consecuencia.

De esas notas de sucesos han salido propuestas, tanto políticas, como sociales o ciudadanas, para, por ejemplo, corregir un punto oscuro de la ciudad, incrementar la señalización de pasos peatonales en zonas de accidentes o proponer actividades de concienciación contra la violencia de género.

Y mientras por otros lares, como es el caso de la ciudad de Albacete o Cuenca, la información de las incidencias de la Policía Local está incluso presente en las redes sociales, de acceso abierto a cualquier ciudadano, aquí hemos pasado a dejar de informar hasta a los medios. Y eso que el derecho a la información no compete solo a los periodistas, que normalmente nos dedicamos a la colecta y difusión de esa información y cuando se puede, contextualizarla, sino que  es un derecho que no le está vedado a ningún ciudadano.

Que tengan en cuenta nuestros gobernantes que siempre se llega a un punto, más allá del cual el silencio informativo se torna contraproducente. Este punto se alcanza cuando la audiencia, a la que no le cuentan lo que pasa, se ve forzada a acudir a otras fuentes como el cotilleo, antes en patio de vecinos ahora en redes, donde esa línea divisoria entre la verdad y la mentira, es más complicada y donde luego puede quedar vetada finalmente la información pública, por falta de costumbre y de credibilidad.

Quizás no era este el tema más apropiado para una semana de fiestas en Guadalajara, pero como ni siquiera hemos podido hacer balance de las incidencias en el arranque de las Ferias y Fiestas, con el desfile de peñas, se nos ha desatado la pluma.

Pues eso, que ustedes tengan unas felices fiestas, y que no pase nada, para que podamos dejar en blanco la página de sucesos, pero sin censuras.

32 caballos, son muchos caballos..; demasiados
FIESTAS