Pie a tierra

Autoridad

Ya tenemos autoridad. Estaban empeñados nuestra Presidenta y su Consejero, asesorados por algún inepto, en nombrarnos “autoridad” a los maestros para que nos respeten los niños, los padres, la sociedad…

 

 

Es su estilo. Ellos mandan y les gusta mandar. Son autoritarios, les gusta que se les reconozca su autoridad. Necesitan la autoridad para sentirse respetados. Confunden mayoría absoluta con absolutismo y pretenden que todos les obedezcan sin rechistar. No admiten ni soportan las protestas: perroflautas, pancarteros, nazis… quienes osan llevarles la contraria se encuentran con su total intolerancia, con su totalitarismo.

Se equivocan: el respeto no lo da la autoridad, sino el trabajo diario y el reconocimiento de quienes nos rodean. Ellos, con su respeto, son los que te convierten o no en una persona respetable.

Cuando se busca el respeto por vías de la autoridad y ésta por la vía del Decreto, desde arriba, lo que se consigue es autoritarismo, fuente histórica de abusos.

Por el contrario, cuando el respeto viene desde abajo, alcanza niveles superiores a la autoridad; se alcanza la DIGNIDAD, el reconocimiento de las personas y del trabajo que realizan.

Es curioso que se busque el respeto a los maestros en una época en la que día tras día se atenta contra nuestra dignidad (como  personas y como profesionales), con mensajes más o menos explícitos, para justificar sus recortes: “aunque despidamos a miles de maestros, la calidad de la enseñanza no va a disminuir” (pues qué hacían los despedidos, se preguntará la gente); “no pasa nada porque se les baje el sueldo, son unos privilegiados”;   “hay que aumentarles la jornada, que trabajen más”; “no les pagaremos los tres primeros días de baja para frenar el absentismo”… Todo esto va engordando el estereotipo de funcionario vago e insolidario que arrastramos desde los tiempos de Larra y que nunca nuestros jefes nos han ayudado a desmentir. Al contrario, se han aprovechado de él. Primero te machacan, te desprestigian, te calumnian para conseguir sus objetivos espurios… y después quieren devolverte el respeto a base de autoridad. Se equivocan.

Para respetar, primero hay que conocer, reconocer, valorar y apoyar el trabajo que realizan los profesionales cada día en la escuela. Nuestros jefes parece que ni lo conocen, no lo reconocen, ni lo valoran ni lo apoyan; por lo menos no lo transmiten.

Olvídense de la autoridad por Decreto y comiencen por conocer y valorar el trabajo de quienes están a su cargo y a respetar a las personas que lo realizan.

Respetar a los demás es el mejor camino para ser respetado.

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