Herreros y otros trastos viejos

Carroñeros de la desgracia

Da mucho asco y vergüenza ajena comprobar lo carroñeros que podemos llegar a ser ante una persona que sufre una situación desesperada. La crisis ha hecho que muchas personas se vean obligadas a vender casas, coches, joyas, etc. que les costó mucho dinero y esfuerzo conseguir y que, casi, tienen que regalar para salir del apuro. Y lo venden regalado y no por su justo valor, porque alguien lo compra, sabiendo que se está aprovechando de la desgracia del otro. Vomitivo.


Eso, en tiempos, lo hacían los usureros. Me viene a la cabeza el caso del Mercader de Venecia y cómo quería un kilo de carne del deudor por no haber pagado la deuda. Creo que es el único título de Shakespeare que acaba “bien”.

Esto es como todo. ¿Por qué los pisos subieron tanto de precio? Porque hubo personas que quisieron hacer el agosto y otros que consintieron comprando casas por un dinero que nunca valieron. Sin darse cuenta, firmaron entregar un kilo de su propia carne en caso de no satisfacer la hipoteca y, ahora, se lo reclaman.

La ley de la oferta y la demanda. Cuando la oferta es mucha y la demanda poca, los precios caen; si es al revés, pues viceversa. Capítulo uno, introducción a la Economía.

Pero en el caso de los pisos o los coches esta ley no es exactamente aplicable. ¿Hay ahora más pisos que hace un año? Me atrevería a decir que no, puesto que la construcción se ha paralizado. Entonces, ¿Cuál es el problema? ¿Por qué ahora hay personas que tienen que bajar hasta en 60.000 euros (o más) el precio de su vivienda?

Por lo mismo que antes pedían 60.000 euros más de su valor. Porque hay carroñeros. Desde hace unos cinco años hasta hace unos meses, otros carroñeros vendían cuchitriles a precio de mansión porque querían enriquecerse a costa de sus conciudadanos. Especular. Ser Mario Conde. Si él puede, yo también. No te preocupes Mercader, yo te presto.

Ahora, el caso es más grave. Pagan por debajo del precio de compra y ayudan a hundirse más en el fango a quienes ya están enlodados hasta la barbilla. Pagaron por su casa 300.000 euros, la venden por 210.000 euros. Aún así, nadie la compra. El banco no da el crédito. ¿De qué parte de tu cuerpo quieres que rebane un kilo?

¿Quién paga el resto? En un año, un español medio no gana 90.000 euros. ¿Qué más le van a quitar? Un coche medio no vale 90.000 euros. Es más, coches que hace un año se podrían vender por 7.000 euros, ahora hay gente que no quiere pagar más de 1.000 euros.

¿Por qué somos tan carroñeros? ¿Por qué no nos tiembla la mano a la hora de hundir a quien está ahogado? Compramos sin rubor productos que sabemos que son robados, pero cuando nos roban el móvil, nos cabreamos. No compres objetos robados. Sin demanda, no hay oferta.

Pero entonces surge la disculpa: “Si yo no lo hago, lo hará otro”. Claro. La excusa. Pues que lo haga otro, yo tengo limpia mi conciencia. Si no tenemos para ayudar al que está jodido, al menos no colaboremos en su ruina.

 

Es verdad que, ahora, hay gente que puede acceder a una vivienda gracias a este descenso de precios, cuando antes no podía de ninguna manera y que, en ocasiones, se encuentran 'gangas' que el dueño casi te obliga a comprar porque necesita urgentemente vender. Pero este no es el caso más repetido.

En época de crisis, el rico se hace más rico y el pobre, termina como en el libro de Steinbeck, comiendo las uvas de la ira.

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