Me dicen mis amigos que sólo hablo de política y de crisis. Llevan razón. Desde hace unos años estoy obsesionado con lo que nos están haciendo y no se me ocurren otros temas de conversación. Pero hoy, como me gusta hacer caso a mis amigos, voy a cambiar de tema. Voy a hablar de fútbol, como corresponde a un ser humano de género masculino.

 

No soy futbolero, lo reconozco, pero este distanciamiento del balón me permite ver las cosas de forma distinta a como lo ven los más forofos. Y así, desde la distancia, me he dado cuenta de algo importante, trascendente diría yo: Cristiano Ronaldo no es humano. Sí, como lo oyes, Cristiano Ronaldo, el jugador del Real Madrid, es un robot diseñado para jugar al fútbol.

Empecé a sospechar cuando vi el nombre: CR7 no es nombre de persona, sino de robot. Pero lo mismo debieron pensar muchos porque, nada más llegar a España, se reunieron en un bar uno de los diseñadores y Florentino y decidieron “humanizar el nombre”. Le propusieron al presidente que le diera una camiseta con el número 7 para disimular esa parte del nombre y acordaron que la “R” se convirtiese en Ronaldo, en honor del verdadero, el brasileño. Cuando estaban discutiendo un significado para la “C”, se les acercó un madridista que venía de misa de doce y les propuso “Cristiano”; ya ves tú qué nombre para un futbolista.

Pero fue Florentino el que dijo: “Me gusta “Cristiano”, para distinguirlo de los “moros”, que son todos del Barça”. Y con Cristiano Ronaldo se quedó.

Pasó el tiempo y, a pesar de su aspecto humano y de su nuevo nombre, seguía habiendo sospechas, especialmente cuando se quitaba la camiseta y mostraba a la altura del abdomen unos cuadritos más propios de un robot que de una persona humana. Fue entonces cuando, para despistar a los más observadores, iniciaron una nueva campaña de “humanización”. En connivencia con algunos medios de comunicación comenzaron a decir que CR7 estaba triste; ni triste ni nada; cómo va a estar triste una máquina; pretendían con ello dotarle de sentimientos humanos para evitar cualquier sospecha. Y en parte lo consiguieron.

Pero yo seguí con la mosca detrás de la oreja y cada vez lo veía más claro, especialmente cuando se preparaba para lanzar una falta al borde del área: daba tres largos pasos hacia atrás, arrastrando los pies y, bruscamente, otro a la izquierda. Para mí estaba claro: era un movimiento programado.

Como programada está su reacción cuando marca algún gol: no muestra alegría, ni el sentimiento de pertenecer a un equipo, simplemente se aleja solo hacia la banda y con los índices se señala el pecho y después el suelo. Ningún humano hace eso. Los futbolistas humanos saltan de alegría, se abrazan, se revuelcan incluso, y con el dedo índice como mucho señalan hacia arriba no como él. A mí ya no me queda la menor duda. Es un robot.

Y lo peor de todo es que la UEFA lo sabe y lo consiente. Hace un mes, aproximadamente, un jefazo de la UEFA, en un programa de televisión hablaba de Ronaldo y, aunque no entendí lo que decían, se levantó e imitó los gestos robotizados de CR7, tan cómicamente que parecía Chiquito de la Calzada. Yo creo que la UEFA está detrás de todo esto. Pienso que CR7 es un prototipo que, cuando esté perfeccionado lo fabricarán en serie y lo extenderán por toda Europa para que los equipos europeos ganen siempre los mundiales y todas las competiciones. ¿Qué no? Ya lo veréis.

El que sí es humano es Messi. A quién se le va a ocurrir hacer un robot para jugar al fútbol tan pequeñajo. Pero también con él nos están engañando. Ahora dicen que está lesionado. Mentira. Se ha ido de vacaciones a Argentina. ¿Que por qué? Muy fácil: el año pasado, con tantos partidos y tanta presión, llegó agotado a final de temporada, cuando más falta les hacía para ganar la “champions”. Este año lo han pensado mejor y han dicho: retrasamos su puesta en forma para que llegue a junio a tope, ganamos la “champions” y después al mundial con Argentina. Todo estudiado. Están “compinchados” el Barça, Argentina y sus patrocinadores.

Y los diseñadores de CR7 han aprovechado esto para continuar la campaña de humanización de su máquina de jugar al fútbol. Una vez clasificado Portugal para el mundial, han fingido una lesión (en un robot, ya te digo) y le han programado una temporada paralela a su rival humano. Todo mentira.

Más mentiras que en la política, a la que volveré en mis próximos escritos, aunque prometo regresar al fútbol para hablar de lo divino (de Iniesta) y de lo humano, es decir, del Atlético de Madrid.