Historia de Guadalajara

Historia de una provincia con un pasado mucho más apasionante del que a simple vista parece.

CRISTÓBAL COLÓN ¿ALCARREÑO?


Sepulcro de Doña Aldonza de Mendoza en el Museo de Guadalajara.

Anda el mundo de los historiadores un tanto revuelto últimamente con el anuncio de la Universidad de Granada, que está llevando a cabo una investigación sobre el origen del marino más famoso de todos los tiempos: Cristóbal Colón. Parece que, por fin, la tecnología podrá aportar la información que los documentos niegan, y cerrar de una vez por todas una discusión que lleva siglos encima de la mesa. Y es que el honor de ser la cuna del almirante es disputado por muchos países y regiones en todo el mundo. Él mismo se encargó de sembrar suficientes dudas acerca del lugar en el que había nacido, y su hijo no ayudó nada en ese sentido cuando escribió la biografía de su padre, lo que creó un debate que, hasta ahora, parecía interminable.

Lo cierto es que la mayoría de historiadores tradicionalmente se han inclinado por defender que su ascendencia era genovesa, pues eso es lo que se dice en algunos documentos de la época. Sin embargo, no han faltado otras teorías al respecto, algunas más defendibles que otras. Por ejemplo, algunos autores dicen que era catalán, porque en su manera de escribir el castellano se observan giros de ese idioma. Otros, siguiendo la misma línea dicen que venía de Portugal o de Galicia. Algunos incluso sostienen que era de familia judía, lo que explica que intentara ocultar sus orígenes para evitar problemas con la Inquisición…en definitiva, conjeturas muy diversas que nos llevan a infinidad de posibles sitios, como Valencia, Grecia, Cerdeña, Croacia, Escocia o incluso Noruega, por citar solo algunos lugares que se disputan ser la cuna del almirante.

Entre estas teorías, sin embargo, hay una que llama poderosamente la atención, y es que ¿podría Cristóbal Colón haber sido alcarreño? En mi opinión, y a falta de que la investigación de la Universidad de Granada concluya, la hipótesis no parece, ni mucho menos, descabellada. Vamos a verlo:

La idea se la debemos a Ricardo Sanz, médico de profesión, ya fallecido, y autor de varios libros en los que investiga con mucha seriedad y rigor el origen de Colón. Su trabajo ha sido continuado por su hijo Alfonso, quien sostiene que el almirante, nacido según él en Espinosa de Henares en 1435, era hijo de Aldonza de Mendoza, duquesa de Arjona. Una mujer de la alta nobleza alcarreña, hija extramatrimonial del rey Enrique II y hermanastra del poderoso marqués de Santillana.

Sanz sostiene que Cristóbal Colón fue criado y educado en el monasterio de Lupiana, y que su tío el marqués le usurpó la herencia que le correspondía, lo que explica que el futuro almirante prefiriera no desvelar sus orígenes familiares para evitar problemas. Lo cierto es que el marqués de Santillana y Aldonza de Mendoza nunca se llevaron bien. Sus palacios estaban frente a frente en la capital alcarreña, en la plaza donde se ubica el actual palacio del Infantado, y ambos pugnaron por controlar la ciudad, existiendo continuos enfrentamientos entre los partidarios de uno y otra por las calles.

La pertenencia de Colón a la familia Mendoza aclararía muchas cosas. En primer lugar, sabemos de su relación estrecha con el duque de Medinaceli, en cuya casa de Cogolludo residió un par de años antes de ser famoso. El duque fue la primera persona de Castilla que recibió la noticia del descubrimiento de América cuando Colón llegó a Lisboa tras su primer viaje. Nada más atracar, el marino le escribió una carta informándole de sus hazañas, antes que a los Reyes Católicos. La relación entre ambos también quedó reflejada en el mismísimo palacio de Cogolludo, construido en los años del descubrimiento, y en cuya fachada vemos esculpidos elementos todavía desconocidos en Castilla, como eran las mazorcas de maíz. Otro de sus protectores fue el poderoso Cardenal Mendoza, quien le ayudó a entrar en la Corte, y que sería, según la teoría de Sanz, nada menos que su sobrino. 

Pero sin duda la pieza clave para entender el origen de Colón es el testamento de su madre. No solo aparecen en él personas de las que se conoce su vinculación con el personaje, sino que además vemos que la aristócrata alcarreña realizó la donación de una cantidad nada despreciable de dinero a un tal “Cristóbal Genovés”. También tenemos indicios muy claros en el nombre por el que le gustaba que le conocieran: Cristóbal Columbo de Terra Rubea. Es decir, tierra espinosa en latín, por Espinosa de Henares. Demasiadas coincidencias. 

Otro indicio es el propio título de almirantazgo que ostentó. Fue muy comentada por los contemporáneos la forma en la que negoció este asunto con los Reyes Católicos, impropia de alguien que no fuera noble. Colón exigió a los monarcas los mismos privilegios que había tenido su supuesto abuelo, Diego Hurtado de Mendoza, almirante de Castilla (si, otro almirante alcarreño). Colón reclamaba lo que creía que le correspondía por herencia, nada más. Por otro lado, cuando los reyes le otorgaron un escudo de armas propio, le concedieron uno con cuatro partes, siendo la de abajo a la derecha unas anclas, iguales a las del almirante Mendoza. Al hacerlo, la reina Isabel le dice que esas anclas eran “las armas vuestras que soliades tener”. Colón era descendiente de un almirante, y ese no podría ser otro más que el Mendoza alcarreño, el padre del marqués de Santillana. Es más, en su escudo hay también una banda, que coincide con la que vemos en el sepulcro de su madre Aldonza, y que proviene también de las armas de su abuelo. La banda de los Mendoza, que podemos ver infinidad de veces en el palacio del Infantado.

¿Y qué hay de su acento, que confundía a sus contemporáneos sobre su origen? Sanz sostiene, con una teoría muy audaz, que se debe a un defecto en el habla de origen genético, que compartía con su abuelo Diego Hurtado de Mendoza y su tío el marqués de Santillana. A veces los lazos familiares son difíciles de disimular, y en este caso podrían ser indicios definitivos.

En resumen, y a la espera de que la investigación de la Universidad de Granada nos saque de dudas, no me resisto a apoyar esta teoría, porque me parece suficientemente seria y argumentada, y porque da pleno sentido a muchas dudas que surgen al estudiar la vida del almirante. Hasta que se demuestre lo contrario, si es que eso sucede, podemos defender en Guadalajara que el descubrimiento de América comenzó, nada menos, que en Espinosa de Henares.

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