Tauromaquia

Cuando se revivió el magisterio de K-Hito…


JUAN ORTEGA HERIDO, REPITIENDO LO DE LINARES...

Para los anales… fue el 24/4/2021 en la plaza de toros, casi centenaria, de Villanueva del Arzobispo, (Jaén). El sueño se ha cumplido. Cumplido está que yo lo vi… si me permiten el silogismo con el titular del libro del genial K-Hito: Manolete ya se ha muerto. Muerto está que yo lo vi. Así escribió, cual certificado de defunción, quien lo inmortalizó como El Monstruo. Uno de los polifacéticos artistas, dibujante, cineasta, gran crítico taurino y escritor, asimilado con honores a la mítica Generación del 27.

Fue Ricardo García López, K-Hito, el villanovense nacido en 1890, coetáneo y amigo de nuestro Saleri II, por su gran amistad sobrevenida con el también jienense Baldomero Fernández, Baldomero. Uno de los magníficos fotógrafos taurinos y muy buen amigo del alcarreño. Hasta tal punto de aprecio, que suyas fueron las gestiones para que Julián toreara varias temporadas de La Edad de Oro del Toreo, en la muy cercana y renacentista Úbeda. El deseo de K-Hito para que inaugurara la plaza de toros de su ciudad en 1928, no pudo cuajar por la ausencia de Julián, en esos tiempos ya en América, donde toreaba poco y era empresario de varios cosos. Estaba, además, casi retirado.

Villanueva del Arzobispo, Ciudad desde 1920, tiene un coso muy coqueto, con un diseño neomudéjar, como Las Ventas y un generoso aforo de unos 7.000 espectadores. Posee la particularidad de ser la única, que se sepa, diseñada por un comandante del Cuerpo de Ingenieros, el cual dio a su obra: buen orden, sobriedad constructiva y una elegante armonía. Son estas notas taurinas y otras varias curiosidades culturales, las inherentes a las peregrinaciones del aficionado por los campos y cosos de este país. Pues conocerlo bajo la gran atracción de La Tauromaquia, llena el espíritu, complace pasiones, satisface la curiosidad en todos los ámbitos y configuran jornadas inolvidables con las amistades. 

Esta vez fue el atractivo cartel de Tauroemoción con el apoyo del consistorio y su alcalde, del PSOE; al cual, las alharacas en favor de La Fiesta de otros regidores, las traduce en hechos como el enunciado, que tuvo su antecedente el 8/9/2020 con una buena corrida de Victorino Martín. Hoy es: Urdiales, Emilio de Justo y Juan Ortega, con seis toros de Santiago Domecq; o sea lo mejor de ese encaste. Un evento digno de plazas de 1ª, en tardes señaladas, a celebrar en una de 3ª. Y como la tentación se creó para caer en ella…

Pues allí nos fuimos para poder comprobar la buena pujanza del ganado; a observar con añoranza el toreo de añeja dinastía, que atesora Urdiales; a disfrutar de la pulcritud de lo más clásico en el buen hacer de Emilio de Justo; y a emocionarnos con ese especial concepto de elegante arrebato que Juan Ortega impregna a su hacer por los ruedos.

Y no falló el ganado, salvo el primero de Juan Ortega sin casta y rajado desde su salida; el resto de nota más que aceptable y más que sobresaliente el 2º, Durillo, de gran fijeza, transmisión y nobleza; con una pelea en varas larga y sin dejar de empujar desde barrera hasta el platillo y vuelta a las tablas. Si se hubiese picado por segunda vez, el espectáculo hubiera terminado en indulto. Emilio de Justo no le dio la muerte que merecía.

Y ante semejantes posibilidades, los toreros se encontraron con las dificultades propias del toro de lidia con casta y transmisión en sus acometidas, además de lo que representa el ojo televisivo con miles de aficionados en los sillones. Un reto importante a comienzo de temporada, que obligaba a bastante mas que la comodidad de un coso de 3ª.

Así lo entendió Urdiales en su 2º, tras pasar sin mucho interés para el aficionado su labor primera por falta de reposo, de ajuste y entendimiento en lo poco que se podía sacar de su enemigo. Cambió el panorama y se esforzó en el otro con un largo trasteo en el que la insistencia tuvo su recompensa en fases cortas de clasicismo. Mató de gran estocada levemente contraria atracándose de toro y obtuvo el reconocimiento de todos. En la concesión de su único trofeo, en el 4º, cuando lo recibió del alguacil, tuvo el gesto de enseñarlo a la presidencia y a continuación entregarlo a su peón. Sibilino mensaje al palco por su generosidad en premiar una muerte tabernaria con 2 apéndices… en el 2º.

El triunfador de la tarde fue Emilio de Justo, porque se llevó todos los premios del sorteo y porque no se dejó ganar la partida en el bravo 2º con una faena intensa ante un ataque sin cuartel del animal, que le representó fases defensivas y otras de ganarle la partida con valor y firmeza. Si algún pero es destacable, fue el abuso del toreo en línea que le obliga a un escorzo, fuera de su clásica labor por todos reconocida, cuando el cite tiene como origen el dar el medio pecho al enemigo y más cuando este es de verdad. Eso configura una faena entreverada de autenticidad y ventajas que se rechaza por los exquisitos paladares. La hiel artística de un espadazo en los bajos… es simplemente censurable. En su buen y noble 4º, pues más de lo mismo con la salvaguarda de un toreo poderoso y una vistosa y aplaudida manera de usar el capote. El público no entró en estas observaciones y mostró su satisfacción en la concesión de trofeos, aunque fuesen un error presidencial, que según mi vecino, a 1,56 mts de distancia, merece la sanción, al presidente, el cenar dos noches sin postre…

Las tres verónicas de saludo de Ortega a su primero, fue una brisa engañosa con las condiciones del toro que como tal de lidia duró muy poco y sin raza ni clase alguna. El interés del torero por agradar, le llevó a una faena de intentos que no podían alcanzar mérito alguno, con la contrariedad añadida de que al matar, se quedó en la cara del toro llevándose un buen revolcón, que se convirtió en otro cuando se levantó delante de la cara del mismo teniendo la consecuencia de una cornada en el muslo derecho.

En el sexto con el que no se confió en el capote por las variables embestidas del toro, en la muleta puso en circulación su método, con copyright, de sacar lo que nadie cree que se puede sacar de quien además de no saber embestir lo hace sin obedecer los engaños. Con paciencia franciscana y haciendo de cada uno de los pases suave caricia, logra que el animal se entregue con reconocimiento a su labor y obediencia en su profundidad, temple y mando. Vimos una segunda versión de lo de Linares que todo el mundo capta aunque sea la primera vez que va a la plaza. Un mérito que los ganaderos agradecen más que nadie. Más si se remata con un pinchazo en la yema y una estocada de chapeau.

Mucho de lo visto, contuvo las enseñanzas de K-Hito, donde se señala que el nacimiento de la Tauromaquia Moderna, desde la cabeza y el corazón de Gallito, con su postrer desarrollo junto al arte de Chicuelo, necesariamente devendría en futuro, siempre que perdurase la pureza de las reglas básicas de la lidia, junto al dominio de sus suertes. Esto no ocurre todas las tardes, pero cuando los astros casi se alinean sobre el cielo de Jaén…  

En fin y para terminar… quién me iba a decir que a casi 400 kms de Romanones, volvería yo al recuerdo de Saleri II, de K-Hito y Baldomero disfrutando de tan entrañable ciudad,  de su coqueta plaza de toros y de sus buenas gentes… en ese marco tan espléndido de Las Villas. Cierto es que ocurrió un 24 de abril del 2º año de esta jodida pandemia. Porque, amigos, han de saberlo: La Tauromaquia está viva, sí viva está, que yo la vi.

 

Ficha del Festejo: 24/4/2021 Plaza de toros de Villanueva del Arzobispo, aforo permitido  casi completo. Tarde agradable con nubes.

Toros de Santiago Domecq: cinqueños de variado juego con un 2º de vuelta al ruedo.

Diego Urdiales: estocada y descabello; ovación. Gran estoca con arrojo, aviso; oreja.

Emilio de Justo: bajonazo; 2 orejas. 2 pinchazos, estocada caída; oreja.

Juan Ortega: 2 pinchazos, estocada sin puntilla, aviso; ovación. Pinchazo, estocada; oreja 

 

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