Un zángano en el palmeral

DICHA O TRAGEDIA

En la conversación general predomina, como difícilmente se puede discutir, todo lo relacionado con la pandemia y abundan los pormenores acerca de la logística que se requiere de cara a la celebración de las navidades. Antes, donde comían dos, comían tres; ahora, la medida de las cosas y los aforos permitidos, cambian el modelo: se descartan- o se debieran descartar- los amontonamientos, y se sugiere atemperar la francachela. Es verdad que usted hará lo que crea conveniente, siempre es así, pero, ¿tendremos noticias parecidas a las que hemos conocido y conocemos desde marzo a diciembre o se leerán inmejorables augurios?

Todavía es pronto para echar cuentas. Yo apostaría a que Guadaqué, por ejemplo, se adentrará en 2021 facilitando informaciones que tendrán que ver con más de lo de ahora, aunque carezco de información privilegiada. Me valgo de mi desconfianza en la sociedad- en el género humano- y preferiría errar el tiro. Tanto como para que me regañen por haber sido ultra pesimista. Además, como sostener un envite sin anunciar aquello que se pone como garantía de la puja, es una hazaña de vidente tramposo, proclamo que me juego mis fincas siberianas a que vuelven las oscuras golondrinas. Así usted tendrá un algo que reclamarme, un supuesto contante y sonante, junto con el placer o el disgusto de haber conocido mi fracaso o mi triunfo. Circunstancias opuestas que pueden ser consecuencia de un mismo acto. Es obvio. Unos estarán contentos o lo estarán todos. Usted puede ser de aquellos encantados de encontrar titulares, en los medios de comunicación, en la prensa, que estén trufados de cielos azules sin nubes y esplendorosa luz solar, o de quienes se entretienen cuando lo que reciben de parte de aquellos que elaboran un periódico es un rosario de lamentos, catástrofes, crímenes, algaradas, y desmanes varios. Servidor, por ejemplo, cuando ve un concurso en televisión- ya sé que es otra cosa- es partidario de la humillación de los concursantes. No solo que pierdan, sino que lo hagan de la peor manera posible. Eso es lo que me divierte. Con la actualidad, sin embargo, no siento la misma premura. La tomo- la actualidad- tal como la advierto, escrutando varios canales de comunicación, eso sí, y ya está. No obstante, yo solo soy yo. Por suerte la diversidad ni empieza ni acaba en mí y para gustos, escarabajos: una criatura con ejemplares de suficientes especies para elegir sin repetir opción. Probablemente muchos más que lectores. Otra cosa es si entre quienes resuelven lo que convenga para estar al tanto de las cosas que ocurren, hay muchos interesados en las novedades alegres o destaca una legión de individuos satisfechos si reciben un buen surtido de tragedias. Concretamente, usted, ¿a qué grupo pertenece? Digo de los mencionados o de otros cualesquiera… ya me lo dirá. Por mi parte, hasta pronto. En breve tendremos cuento.

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