Un zángano en el palmeral

¡DIVORCIO!

Si no estoy mal enterado, actualmente, en España, se puede solicitar el divorcio sin que concurran requisitos previos. O, dicho de otra forma: no existen causas detalladas en las que ampararse para que los esposos, al decidir que concluye su relación legal dentro del matrimonio, deban contemplar qué razones avalan el supuesto al que pretenderían acogerse. Por lo tanto, si no hay salvedades, todo pormenor vale, todo acto, todo suceso, todo pensamiento, toda novedad, todo recuerdo. Cualquiera de los casados puede aducir hasta la más absurda de las circunstancias como motivo de “Una y no más, Santo Tomás”. Eso si es la primera. Mas, si no ha lugar a estreno alguno, “Santo Tomás, qué más me das” …

Viene al caso porque un muy buen amigo se casa. En pocos días, concretamente, por las noticias que me va dando. Hoy mismo he visto el acta notarial mediante el que se confirma que puede contraer nupcias. Ahora, con un notario en liza, se acorta el camino y es posible concluir antes… bien es verdad que algunos prefieren que los prolegómenos se demoren lo más posible y los esponsales propiamente dichos, duren una eternidad. Debe ser cuestión de “forofismo”. Pero, a lo que íbamos. He reflexionado con él para que calibre el universo de posibilidades que pueden llevarle al fracaso porque, se diga lo que se diga, la mayoría de las veces hubo un “no se qué- qué se yo” que merece el apelativo de “palo en las ruedas” capaz de dar al traste con lo que con tanta ilusión se dice que se vive. ¿Y qué cosas? Pues ya digo, cualquiera. No hace falta manifestar el asunto ante abogados- o sí- pero son cuantificables. Que si ella se empeña en que me depile. Que si él ronca como un regimiento de artillería bombardeando el frente. Que si ella obliga a su marido a contemplar amaneceres sabiendo como sabe que él es mucho más de levantarse cuando las calles están bien estrenadas. Que si el marido se empeña en ponerse a limpiar el coche justo cuando ella lo necesita para su propio uso. Que si él discute y reniega de las series que complacen a su esposa. Que si ella no sabe tirarse pedos como Dios manda. Cualquiera. Imaginen ustedes. Cualquiera. ¿Que ha cambiado el viento y eso nos disgusta? Divorcio. ¿Que el gobierno municipal se queda en cuadro porque desde más altas instancias han reclamado la presencia del ganador o ganadora de las últimas elecciones? Divorcio. ¿Qué España ha vuelto a perder el Festival de Eurovisión? Divorcio. Divorcio, divorcio y divorcio. Es lo que le digo a mi amigo: “¡Cuidado con el divorcio!” Y lo repito cada vez que coincido con él. ¡Divorcio! Pero nada. Él se casa. ¡Se casa! Pues nada: ¡Felicidades! Yo he hecho todo lo que he podido.

Mis andanzas por Cuba
Una feria taurina pendiente de un… Pliego