Tauromaquia

El año de “El Gallo” y cuando todos eran debutantes

Juan Ortega templado en redondo. / Foto: Espacio Natalia 360.

En Valdemorillo, el 8 de febrero pasado debutó la temporada taurina de 2020 que será muchas veces nombrada como el año de El Gallo, por el recordatorio del centenario de la trágica muerte de Joselito que con semejante remoquete tantas tardes se anunció. Se dio, además, la curiosidad de que todos los integrantes que configuraban el cartel del festejo, lo hacían por primera vez en dicha plaza.

Ya he mencionado antes el debut de la temporada 2020; y parangonando a la cultura china y la tradición yanki.., cuando a modo de marmota salió de su guarida: Sucesor nº 47, colorao chorreao, de 530 kg y nacido el 10/14; todos pudimos comprobar claramente que, al salir al ruedo, no vio su sombra; enviándonos el más que subliminal mensaje de que el invierno, en la Tauromaquia, no ha terminado...

Su ganadería era la de Alcurrucen, propiedad de los hermanos Lozano que, con sus tres hierros, son los más prolíficos ganaderos de los existentes; y que también debutaba en la plaza en un festejo mayor. Y claro, teniendo de todo.., pues vimos un toro de lidia, eso sí, que fue el segundo; y cinco toros semovientes, bien presentados, con más o menos ganas de señalarse como tales, pertenecientes a dos camadas diferentes y que no fueron muy aprovechados del todo por la terna como debieran; eso también.

Debutaba Juan Ortega, que concitaba el mayor atractivo de un cartel que logró meter en la plaza 3/4 largos de su aforo. Juan Ortega.., el esperado, el deseado, el reconocido por la voz y los escritos de los pocos críticos aficionados; Juan Ortega.., el que nos hizo y hará chiribitas por el cuerpo y nos llega y llegará hasta el alma con su especial concepto del toreo elegante profundo y airoso.., que le hace distinto. De ese toreo del Juan Ortega soñado, solo fueron destellos lo que vimos. En su regordío, flojo y descastado primero por embestidas con menos compromiso que un político actual..; dejó pases sueltos sin más y tuvo su disculpa. Pero en el otro, como demostró en el recibo de tres verónicas de las suyas y que llegó con relativa alegría a la muleta; en ese.., Juan Ortega se olvidó del dicho de Marcial al que oí decir: ... si el toro repone, se coge de largo y lejos lo pones ...

Y ese fallo de la distancia fue su grave error y mortal pecado, que le aturdió su mente y lo sacó de una faena que todos, para nuestra desazón, vimos con posibilidades. Las que justamente él necesitaba para demostrar lo que es. Como bien mostró en aquel inicio por bajo con un dominio del sitio y galanura como solo tienen los elegidos; pero que debe dosificar por el fuerte castigo que conlleva. Y a pesar de todo lo dicho.., en la tarde; de toreo, lo que se llama toreo.., solo lo vimos en lo que hizo Juan Ortega.

Debutaba José Garrido, en fase de recuperar para los aficionados su buen hacer pasado tanto de novillero como en sus inicios de matador. Se llevó el lote con un segundo de alta nota en nobleza y alegría, ligando una lograda serie de chicuelinas de cite largo y elegante reunión. Al buen inicio de faena le siguieron unas series de acople por las dos manos que no finalizaron en lo buscado por no responder a la exigencia del toro. Optó por la línea en el cite y el trazo afuera. La numerosa cátedra venteña, asistente al evento, le hizo ver su error y le censuró. En el generoso brocho quinto, protestado desde su salida, comprendió que aquello iba por muy malos derroteros y tiró de populismo y unas cuantas series de rodillas, que le resultó rentable por el paisanaje de Valdemorillo.

Debutaba David de Miranda y nos llamó la atención por tan pronta visita a los aledaños de la catedral de Las Ventas tras su fulgurante triunfal irrupción en el ferial de mayo pasado. Un riesgo innecesario con poco provecho por lograr. Y así ocurrió, porque su labor no pasó de una gran voluntad, variedad de capa y un hacer con muleta en nada diferente de lo que campea por los ruedos. Una buscada verticalidad en su quehacer, rigidiza aún más su figura y sus modos, logrando más efectividad que mando y tarda en llegar a los tendidos. Una final compensación al foro con fases encimistas de valentía y riesgo no se vio recompensada ni por una estocada hecha a ley pero algo desprendida.

Y finalmente, debutaba la nueva empresa creada por una parte de la que explota Madrid y que al cabo fue la gran beneficiada de la tarde con una gran entrada en los tendidos y su taquilla. Reseñar las facilidades para desplazamiento a Valdemorillo a sus clientes con un servicio de ida y vuelta en autobuses que facilitan el animarse a ver los toros. En cuanto caigan en regalar también un kit de supervivencia alimentaria para alegrar y poder pasar la tarde, lo revientan. Porque es mucho más que denunciable el que los festejos taurinos tengan que durar dos horas y media...

 

 

 

 

 

 

Ficha del festejo: plaza de Valdemorillo 8/2/2020. Corrida de toros con 3/4 de entrada Toros de Alcurrucen: bien presentados y variada pero escasa condición, salvo el 2º Juan Ortega: estocada, 2 descabellos; palmas. 3 pinchazos, estocada, aviso; silencio José Garrido: estocada caída, descabello; palmas. Estocada desprendida; oreja sin...

David de Miranda: estocada desprendida; palmas. Una baja y otra desprendida; silencio

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