Tauromaquia

El día que el gran “Joselito” debutó en Guadalajara...

LOS HERMANOS FIDEL Y JULIO CARRASCO ANDRÉS

Ya lo hizo su compañero Juan Belmonte el 17/10/1915, en Las Cruces; anunciado en su mano a mano con Saleri II lidiando ganado de Cobaleda, con el resultado de un gran éxito de arte y público. Y se quedaron por aquí con el gran deseo de ver torear a Joselito por causa de la fatídica muerte temprana del sevillano en 1920. Pero miren Vds por donde.., hemos tenido que esperar nada más que 103 años, 4meses y 14 días, para que esta ciudad le recibiera, en su espíritu puro, el inmediato pasado 28/2/2020, con motivo de la celebración de su mensual Tertulia Taurina. Y es de reconocer que bien, más que bien, vale esperar si la dicha es tan buena por las circunstancias que rodearon el debut del de Gelves, por estas tierras de adopción.

Se anunciaba un muy atractivo cartel con el argumento de Joselito y de cuyo desarrollo correspondería ilustrar a los asistentes, los hermanos Fidel y Julio Carrasco Andrés, dos jóvenes madrileños con la buena sangre briocense. Arquitectos de principal profesión, de reconocida valía; y grandes aficionados taurinos doctorados, eso sí, cum laude por la Universidad de Las Ventas.

Llegaban a Guadalajara avalados por sus triunfos logrados en Sevilla y Madrid mediante la pública exposición de su libro de contenido taurino sobre los entresijos que tuvieron y se vivieron apasionadamente en la especial sociedad de Sevilla desde 1915 hasta 1930 con la difícil planificación, construcción, autorización, funcionamiento, abandono y total demolición de la nueva plaza de toros erigida y bien conocida como La Monumental de Sevilla. Competencia directa de la existente Maestranza a la que doblaba en aforo.

Hace un año publicaron el primer libro sobre lo dicho: Plaza de toros Monumental de Sevilla, la dignidad de un proyecto, con un fuerte contenido técnico - constructivo del monumental edificio, que representaba, además de lo que se perseguía como uso final, un desafío y un novedoso reto en el cálculo y la construcción de las estructuras portantes en España, ejecutadas con la reciente técnica del hormigón armado. El fin del mismo era demostrar que los trabajos realizados tuvieron la dignidad en su diseño y la fiabilidad de los cálculos exigibles en aquella época, con el logro añadido de la indiscutible seguridad estable de la edificación. Fue un trabajo de técnica forense sobre los planos existentes que se fueron a encontrar con la especialidad de cálculo estructural de ambos.

Se ha desmontado así y de una vez por todas tantas y tantas fábulas creadas de manera seguramente interesada por hechos ocurridos durante su edificación, que en realidad guardaban intereses inconfesables contra los varios promotores, Joselito entre ellos, constructores, técnicos, trabajadores y demás gente sin graduación. Por ello que los aires que soplaron muchas veces sobre lo que se pretendía levantar y se levantó en el gran solar de Eduardo Dato, dejaban al descubierto el que sus orígenes, pudieran señalar al cuartel general de los maestrantes…

Solventado el primer escollo elegido con dicho libro y aprovechando que por el Betis surcaban los tiempos de la Edad de Oro del Toreo; con gran criterio alumbraron bajo el título de: Dos Temporadas y media, otra segunda entrega sobre la historia de La Monumental sevillana a lo largo del tiempo en la que estuvo en funcionamiento como plaza de toros hasta 1920. Siniestro destino el de la mayestática plaza que echó el cierre con un espectáculo de variedades el 10 de octubre de ese año…

Así que.., si Fidel y Julio fueron capaces de demostrar su gran competencia en el análisis técnico del edificio reflejado en su primer libro; no se lo pensaron y sucumbieron al placer de demostrar sus grandes conocimientos de la historia de La Tauromaquia, santo y seña de la referencia de ser un buen aficionado. Porque conocer la historia de lo que te apasiona es, con total seguridad, conocerse a sí mismo; y por ende el no dominar los tiempos taurinos de José y Juan, la última Época del Toreo, pues eso.., te deja fuera de toda posibilidad de alcanzar a comprender lo anterior y a escrudiñar el presente.

El resultado ha sido el parto de un libro donde los autores se reservan: el justo espacio para sus acertadas opiniones, el suficiente para poder contrastarlas con criterios varios de la época, reproduciéndolas de las mejores firmas del periodismo taurino; y una gran generosidad en fotos, carteles y documentos que hacen las delicias del lector, tanto por el recuerdo en muchas de ellas, como en la sorpresa de lo muy interesante desconocido. Todo ello representa un libro imprescindible para el buen aficionado y una referencia de investigación para los más estudioso de la historia de la Tauromaquia.

La traca final del libro, con la reproducción magnífica del historial de todos y cada uno de los carteles de los festejos que se celebraron en La Monumental; tiene como mensaje un especial homenaje al esfuerzo de quienes desearon la máxima proximidad de los toros a los menos favorecidos; y el señalar el buen camino de la modernidad taurina del futuro. Esa exhibición de carteles nos permite contemplar a los aficionados alcarreños la única tarde que toreó en esa plaza Julián Sáiz Saleri II, el 27/10/1918 al final de esa su extraordinaria temporada. Cuando, el de Romanones, tuvo la oportunidad de hacer el paseíllo, por todos los ruedos de España, en 28 tardes junto al gran Joselito que toreó 80 corridas de las 237 celebradas en la temporada.

Anotar también la gran consideración de la exigente afición de Sevilla al novillero nacido en Taracena José Carralafuente, donde aparece en esa relación de carteles en cuatro tardes seguidas. No alcanzó la alternativa; pero de banderillero logró sus mejores tiempos; sobre todo con la familia Bienvenida, siendo Pepe su más frecuente matador.

Al final de la extensa tertulia, todos tuvimos la certeza de varias cosas: la extraordinaria afición de los autores, su palmaria sapiencia en exponer la verdad de lo acontecido, su elegante imparcialidad en el trato de los temas más conflictivos de la época y, sobre todo; sobre todo la extraña sensación de haber vivido toda la reunión.., bajo la mirada complaciente del Rey de los Toreros: José Gómez Ortega, alias: Joselito, Gallito Chico, Gallito, Gallito III...; el que tardó una eternidad en debutar en Guadalajara…

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