Herreros y otros trastos viejos

El dinero no importa

En financiación, lo más importante no son las cifras, ni quien gana o pierde, sino que se tienen suficientes recursos para garantizar servicios de calidad. Eso dicen los del PSOE de Castilla-La Mancha para que los ciudadanos no nos mosqueemos porque Cataluña se vaya a llevar más pasta del Gobierno de España que nosotros.

Es curioso que digan que en financiación lo más importante no es el dinero. Cuando me compre un piso o un coche se lo diré al banco y a la financiera. “Oiga usted, que total, a la hora de comprarme el coche lo importante no es la cifra, yo le doy 10 euros al mes durante un año y el resto, pues ya veremos”. Al fin y al cabo, lo importante no es que la financiera pierda dinero porque yo no le pague el precio total del coche, lo que de verdad tiene importancia es que haya recursos. Pues qué bien.

Me imagino la cara de cualquier banquero, cuando a la hora de negociar un préstamo, un cliente le contesta: “Si lo importante no es la cifra”. Será para usted, pensará el banquero.

Las cifras importan, vaya si importan. Importan cuando una operación está valorada en 3.000 euros, cuando las vendas cuestan 20 euros o una consulta del médico de primaria cuesta 75 euros. No sé si costarán esto o lo otro, pero que valen dinero, eso es seguro. Y también, cuestan las recetas y los libros del cole de los niños y las vacunas y las camas de hospital y los nuevos centros de salud y contratar a un especialista para Molina o Azuqueca.

Dicen desde el PSOE de Castilla-La Mancha que lo importante es la calidad. No sé en qué mundo viven, pero en el que vivo yo, la calidad es cara. Todo aquello que va investido de calidad, cuesta mucho más que el resto de cosas. No es lo mismo alojarse en una pensión que en un hotel de 5 estrellas, ¿verdad?

No tengo ni idea de cómo funciona eso de la calidad de baratillo, quizá hagan copias de las mejores marcas de vendas en China, cual si fueran Louis Vuitton. Seguro que a lo largo del año que viene nos vamos a enterar de la calidad barata, porque es lo que nos va a tocar. Pero bueno, qué más da. Lo importante es que los catalanes se sientan cómodos.

Está muy bien eso de que 40.000 personas decidan el futuro de 45 millones. Ya saben, lo que es nuestra Ley Electoral, que da más poder a los que menos votos consiguen. Visto así, quizá lo que falla en Castilla-La Mancha es que se proclama española.

A lo mejor, nos salía más a cuenta pedir nuestra independencia, pero como cuando los treintañeros nos independizamos de casa: me voy a mi piso, pero mamá me hace la comida y la mete en tupper; papá me llena el depósito del coche y los abuelos me llenan la nevera con cositas de la huerta.

Pues lo mismo, pero a nivel autonómico. Oye, que quiero ser independiente, así que págame, yo me independizo, pero con tu pasta. Ole. ¡Uy! Perdón, que esa expresión es muy española.

Total, ¿desde cuándo existe Castilla-La Mancha? Eso es una invención del estado represor, que mezcló provincias al tuntún (¡vete tú a saber con qué propósito!), cuando los castellanos siempre hemos sido independientes. De hecho, nos iba muy bien antes de asimilarnos al resto de regiones, por lo tanto, es justo y necesario, es nuestro deber, independizarnos.

Una vez conseguida la pasta, pues nada, reculamos haciéndonos los ofendidos porque no nos dejan independizarnos, en plan pataleta de niño pequeño. “Que quiero un referéndum”. Y nos quedamos a nuestra bola, hasta el siguiente reparto financiero.

Y sigue, y suma, y suma, y suma…
La extrema derecha llama a la puerta
Sigüenza Patrimonio de la Humanidad, ¿por qué no?

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