Aviso Gorra

El ERE del Gobierno regional

Los funcionarios públicos primero y los altos cargos de la Junta después, ya saben ahora que el dicho popular de Santa Rita,  Rita, lo que se da no se quita, se ha quedado en agua de borrajas por imperiosa necesidad de esta crisis.

Barreda, que no es todavía ningún cadáver político, por mucho que Cospedal se empeñe en hacer brindis al sol, ha demostrado una vez más que los tiene bien puestos. Sabe tomar decisiones y rentabilizarlas, en ese saber hacer política que tan ligado va al saber medir los tiempos. Presentar un ERE en el Gobierno regional es ponerse a la altura de las circunstancias. Se salva la plantilla más efectiva, a quien le doblan la jornada y le bajan el sueldo y al resto se le manda al paro, con alguna jubilación anticipada, algún traslado negociado y la indemnización de agradecer los servicios prestados tantos días como años trabajados.

Si a todas las Administraciones Públicas les va a tocar apretarse el cinturón, por Ley, lo rentable es hacerlo como Barreda, de manera pionera, rigurosa y sorpresiva, dando lecciones y apuntándose el tanto.
Aunque el oportunismo juegue a su favor, la medida es de aplauso, y salvo el PP, que sólo atina a decir que se había podido tomar antes, y que ellos ya lo sugirieron, en el grueso de la representación social y de la ciudadanía, no hay nada más comprensible que predicar con el ejemplo. Y de paso, vuelve a poner en vigor el aviso para navegantes que ya le mandó a Zapatero, hace unos meses y que ahora es coreado por la mayor parte del funcionariado.

Para comprobar el ahorro efectivo de la Administración regional, habrá que esperar a conocer si la magnitud de este seísmo político se corresponde con la intensidad del mismo. Es decir, si cada alto cargo destituido no es recolocado, si desaparece la parafernalia de libres designaciones que les rodea y si de verdad quienes asumen nuevas competencias compartidas trabajan más por ellas por menos sueldo, tal y como les ha exigido Barreda. Eso y el racionamiento en el gasto puede ser la única solución.

La principal virtud de un político, a largo plazo, es la coherencia y, en esto, Barreda demuestra serlo.
Perderse ahora en vicisitudes de porqué vuelve a juntar Medio Ambiente con Agricultura, cuando lo separó hace apenas unos meses, o porqué Turismo vuelve a cambiar de manos es lo de menos, lo de más es que esto se traduzca en ahorro efectivo y que la Junta pueda pagar las nóminas, las subvenciones que promete y las deudas con sus empresarios, sin recalar en un mayor “zapatazo” social.

Sin embargo, no es baladí la jugada que en carambola le toca a Guadalajara, que se queda sin dos de sus tres consejeras y sin el delegado de la Junta, Luis Santiago Tierraseca. Que Valerio pase a ser delegada de la Junta confirma y reafirma su opción de candidata a la Alcaldía de Guadalajara y que Luis Santiago Tierraseca se marche, evidencia dos cosas: primero, que se olvidó que servía a Toledo; segundo, que María Antonia Peréz León vive momentos muy bajos y por mucho que se empeñe, la prueba del algodón son las encuestas que insisten en decir que en Guadalajara lo pierden todo y, sobre todo, la Junta.

Más allá de la onda expansiva del seísmo regional en la escala provincial, con delegados y añadidos, habrá que reflexionar también en los efectos colaterales que la jugada tiene para otras instituciones donde tarde o temprano llegará el efecto contagio.

Esperando al Mundial de Sudáfrica
REYKJAVÍK-ROTTERDAN

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