Herreros y otros trastos viejos

En el punto de mira

Qué duro es ser mujer. Nos hemos convertido en ese colectivo que pretenden llevarse los políticos de calle. Primero, fue la publicidad, la que pensó que las mujeres eran un target a tener en cuenta (y les fue de hongos). Ahora, las mujeres estamos en el punto de mira de los políticos. Si somos un público a tener tan en cuenta, ¿Por qué se nos trata tal mal en general?


Hubo un tiempo en que tener hijas era signo de empobrecimiento: no servían para el trabajo duro (teóricamente), tenías que buscarles marido (como si ellas no pudieran hacerlo solitas) y, además, pagar para que se casase con ella (si les hubieran dejado elegir…). Es decir, que una hija era un cargo.

Curiosamente, las hijas eran las que ayudaban en la casa a la madre en las duras tareas domésticas que iban desde lavar la ropa en el río a cocer pan a diario, entre otras cosas. Pero las mujeres, también, hacían la comida y andaban kilómetros para llevársela a sus maridos e hijos al campo; ayudaban en la siembra, en la recolección, en la siega…

Es decir, que ya hace siglos las mujeres trabajaban dentro y fuera de casa. Pobres hombres, padres, que tenían la desgracia de tener una hija que, además de todo, les cuidaba en la vejez, porque los hijos varones no cuidaban a los ancianos.

Aún, hoy en día, hay muchos lugares en el mundo donde se conservan algunas de estas cosas, incluso todas. Hay mujeres que no pueden elegir a sus maridos, hay mujeres que trabajan dentro y fuera de casa sin recibir ninguna remuneración económica, hay mujeres que son vendidas como esclavas sexuales, hay mujeres menospreciadas, vilipendiadas, marginadas, pobres…

Y aquí estamos. Celebrando el Día Internacional de la Mujer (antes trabajadora, ahora, en general) y convirtiéndonos en ‘objetivo’, como si no tuviésemos bastante con todo esto y, además, cobrar salarios más bajos, tener el permanente techo de cristal, tener que demostrar hasta el agotamiento que ‘somos, al menos, igual que los hombres’ (¿qué hombre es el que sirve de modelo comparativo?), etcétera.

No tenemos bastante las mujeres con todo lo que nos cae encima sólo por el hecho de nacer XX que, además, tenemos que convertirnos en ‘objetivo’. No sé a quién se le ocurrió la idea: “Las mujeres son muchos votos, hay que ir a por ellas” pensó un asesor de campaña electoral o algo así. Y mira tú por dónde, todos quieren buscar nuestro bien.

Gracias.

Cuando cualquier niño se ponga malo y los profes llamen a la madre, me acordaré; y cuando haya que acompañar a los abuelos al médico, me acordaré; y cuando haya que reducir la jornada porque los niños no pueden estar tanto tiempo solos, me acordaré; y cuando despidan a una mujer por quedarse embarazada, me acordaré; y cuando en una entrevista de trabajo le pregunten a cualquier mujer si piensa tener hijos, me acordaré; y cuando asciendan a un compañero en lugar de a una compañera porque esa mujer tiene familia, me acordaré; y cuando a una mujer se le juzgue por su belleza o forma de vestir, me acordaré; y cuando una mujer llegue a jefa y se cuestione si ha sido por cualquier motivo ajeno a su valía, me acordaré; y cuando se permita que haya hombres que traten de dominar a sus mujeres haciéndoles ponerse un pañuelo, me acordaré; y cuando haya niñas a las que se les saca del cole porque ‘ya son mayores’, me acordaré.

Y cuando otra mujer muera por ‘violencia doméstica’, me acordaré; y cuando detengan a otra red de trata de blancas, me acordaré; y cuando usen a una mujer medio desnuda para vender lo que sea, me acordaré; y cuando veten el acceso de cualquier mujer a alguna parte, me acordaré…

Me acordaré. ¿Qué otra cosa puedo hacer?. Ahora, soy objetivo, somos objetivo. Piensan en nosotras, velan por nosotras, trabajan por nosotras. Somos como el colectivo de afroamericanos en EEUU. ¿Necesitamos una presidenta?.

Toda esta lucha es superficial, se quedará ahí, en los titulares de los periódicos, como tantas otras cosas y la realidad será, como dice el refrán, que cada cual se saque las castañas del fuego. Por cierto, no sería mal entretenimiento, ver el espectáculo de dimes y diretes sentada tranquilamente pelándome unas castañitas. Hablando de modelitos y maquillaje con mis amigas, comentando la última gala de los Oscar y del repaso que le han dado al pobre de Cameron, preguntando si han visto el último capítulo de "House" o si me pueden dar una receta para invitar a comer el domingo.

Luego, podemos quejarnos de lo caro que está todo, preguntaré a mis amigas en paro si ya han encontrado curro. A las que tienen piso, si pueden seguir pagando la letra. Me enteraré de dónde está más barato el pollo y la leche, le pediré a mi madre que me enseñe a coser (para ahorrar) y compararé precios de gasolineras (creía que habían liberado el mercado de precios, bendito oligopolio)...

En fin, esas cositas que hacemos los 'objetivos', mientras deshojamos la margarita.

Delibes
AN EDUCATION

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