Aviso Gorra

Enrocada

En el ajedrez solo existe una jugada en la que se mueven dos piezas a la vez, se llama enroque y la pieza de más valor del tablero, el rey, queda protegida de los ataques al intercambiar su posición con la torre.

Esa es la jugada, que Perez León, motu proprio, creyó magistral, cuando en aquel Comité Provincial de septiembre, recibía la negativa rotunda de su partido de avalar su propuesta de candidatos para la lista al Congreso y el Senado. La secretaria provincial del PSOE, que ya había sacrificado en la intentona a su alfil (léase Rafael Esteban), propuso entonces el enroque, con una torre azudense que finalmente dejó en segunda fila.

Sacó a su dama blanca, la reina (Magdalena Valerio), que ya se sabe, tiene libertad de movimientos en cualquier número de cuadrados vacantes, y a un caballo negro (Jesús Alique) que nos hizo creer que era blanco, que es la única pieza que además de poder saltar por encima de las demás, no puede dar jaque mate y ganar, por sí solo, contra el rey.

Pero no se leyó Perez León las condiciones establecidas por las reglas del ajedrez: no se puede enrocar si el rey pasa por una línea de jaque.

Y así ocurre. El reloj de la partida que quedó detenido durante toda la campaña electoral, se ha puesto en marcha, sin que la derrota de Perez León haya quedado diluida en la hecatombe socialista.  

Le tocaba mover ficha a los peones negros, que unas veces son virus y otras bacterias. Y los peones han dicho, que como no pueden retroceder, pues que adelante. El peón tiene la virtud de convertirse en torre, caballo, alfil o dama una vez que ha llegado a la octava fila, pero también hay muchos casos de finales de ajedrez muy interesantes en las que peones y reyes sin ninguna pieza más sobre el tablero, se la juegan.

No tengo ni idea si María Antonia Perez León sabe o no jugar al ajedrez, pero alguien de los que están próximos a ella, deberían decirla ya que está en jaque mate. Y que esta partida, por mucho que quiera alargar el tiempo, no la gana, ni quemando el tablero o los estatutos.

Después del séptimo pecado capital, el único gesto de contricción posible es tumbar al rey.

DEL COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO DE LOS NIÑOS SI E...
GENTE DE FE CIEGA

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