Apuntes de un becario

Errores históricos

b2ap3_thumbnail_republica.jpgEspaña es un país en el que siempre se han intentado justificar hechos y actitudes que no tienen defensa alguna. Pero con esta forma de proceder, en ocasiones, se incrementa el daño que se quería solucionar. Que es peor el remedio que la enfermedad, vamos. Hace unos días, la presidenta de la diputación de Guadalajara, Ana Guarinos, quiso defender al diputado provincial, Jesús Parra, que había sido pillado en diversas fotos de una red social haciendo el saludo fascista. Pero para ello, Guarinos acusó a IU y PSOE –que habían pedido la dimisión de Parra– de querer defender a la II República, un régimen político que, según la responsable política, “forma parte del pasado y que nos llevó a la peor Guerra Civil que ha tenido este país”.

 

No me deja de sorprender la relación que hace la presidenta entre estos dos acontecimientos históricos. La Segunda República fue un sistema democrático no carente de imperfecciones, pero democrático al fin y al cabo. Además, su advenimiento fue legalmente irreprochable, porque fue el propio rey, Alfonso XIII, el que dejó el trono tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, en las que las candidaturas republicanas vencieron ampliamente a las monárquicas en la mayor parte de las capitales. Acontecimiento que el Jefe del Estado consideró una derrota, por lo que decidió dejar España. Posteriormente se realizó un proceso constituyente del que surgió la carta magna de 1931, en la que se fijó la República como definición del Estado.

A esto se debe unir que durante el periodo en el que existió el mencionado sistema hubo alternancia política, gracias al voto de todos los españoles. De hecho, durante dos años gobernaron los conservadores, de la mano del pacto radical – cedista. De esta forma, entre los primeros ministros que hubo en este periodo se encontró Alejandro Lerroux, del Partido Radical Republicano, que contó con el apoyo parlamentario de Gil Robles, máximo líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), así como con la aquiescencia de Niceto Alcalá Zamora, presidente republicano en curso, e ideológicamente encuadrado en el centro – derecha.

Sin embargo, la guerra civil fue una contienda fratricida, en la que murieron cientos de miles de compatriotas, y que dio paso a una de las dictaduras más cruentas de la historia de España. Durante la misma, que se prolongó durante casi cuatro décadas, se produjo una fuerte represión hacia quien se movía lo más mínimo de los postulados oficiales del régimen. No sólo se perseguía a personas que profesasen ideología comunista, socialista o simplemente democrática, pertenecieran a una logia masónica o fueran homosexuales, sino que también se encarcelaba a aquellos que únicamente alzaban la voz en contra del Jefe del Estado, Francisco Franco. Ahí está el caso de Manuel Hedilla, segundo líder de Falange Española de las JONS, después de José Antonio Primo de Rivera. Hedilla, tras oponerse al decreto de 1937 de Unificación de las fuerzas y partidos que apoyaban a los sublevados, fue perseguido e, incluso, condenado a muerte, aunque luego le conmutaron la pena por prisión.

Por tanto la única relación histórica que hay que ver en este caso es que una serie de militares exaltados, que se consideraban salvapatrias, aunque de la más baja estofa, dieron un golpe de Estado a un régimen democrático legalmente constituido. Tras ello, se procedió a una cainita contienda, que desembocó en uno de los sistemas totalitarios más duros que han existido en España. Es por esto que espero, señora presidenta, que la vinculación causal que hizo entre el sistema republicano y el comienzo de la guerra civil española haya sido un simple error, realizado en un momento poco adecuado, bajo el fulgor del debate y queriendo defender a un compañero de filas. Porque soy consciente que usted es una persona muy formada, que dudo mucho que desconozca esta parte de la historia de nuestro país.

Alabanza del crimen
Individual y colectivo