El blog de la señora Horton

Espejito espejito...

Me ha fascinado todo lo que se dijo hace días en el Congreso de los Diputados. O mejor: me ha fascinado todo lo que no se dijo.

Puesto el espejo frente al rostro de la patria de ustedes, brotó por todas las pantallas de las que nos nutrimos, la imagen dulce de la Blancanieves de Disney pero, nada más retirarlo, apareció el de la decrépita bruja desdentada y con pelos en la verruga. Este último retrato lo clavaron los malvados periódicos en todos los árboles del bosque bajo el letrero de "Se Busca".

Busca y captura para esta patria. Busca y captura para sus partidos políticos, sus ediles, sus instituciones, sus banqueros. En todos los domicilios (fiscales, no hay otros: los demás están desahuciados por Bankia) permanecen los ciudadanos en el tresillo, frente al televisor, con la boca abierta.

Como esto hay que solucionarlo de una repajolera vez  me atrevo a recomendar terapia de grupo de chorizos y posteriormente terapia ocupacional de los mismos (o sea a ganarse el sueldo hincando los codos).

¿Qué coño les pasa a estas almas de la Necrópolis de San Jerónimo?

"Tan pronto como el alma queda quebrantada y fuera de asiento conviértese en esclava de la pasión y el oro, y así arrastrada por su propio peso, cae en el vicio, se precipita al fondo de los abismos, sale de sí y se pierde". Y esto, queridos lectores, es la misa. ¿No creen ustedes -como muchos viejos autores creyeron- que en los rebaños de cabras, en los bancos de sardinas y en lugares similares se esconden muchas de las almas que fueron humanas y no lograron rehabilitarse? Séneca pensando en esto propone abstenerse de consumir animales, no sea que nos metamos entre pecho y espalda a algún conocido nuestro.

En fin, estoy en condiciones de asegurarles que  la única manera de salir del trance en el que se metieron estas almas erradas es contarlo, pagar y sosegarse. Tras la vergüenza que necesariamente pasarán en la purga aún les será posible la felicidad.

Como sucede con los cadáveres, reciclados para la vida eterna por sus "escuadrones de la muerte", para ellas hay otros que las puede devolver a la vida pasajera: el escuadrón de la justicia. Los fiscales les  quitan los pasaportes (ya que el alma mangante tiene gran tendencia a huir), los jueces las lavan y centrifugan para que acaben de soltar lo que escondieron en el bolsillo; luego viene el servicio penitenciario que  las pone a secar, bien extendidas en la cuerda, bien sujetas con dos pinzas. Y es que todo en la democracia está pensado para reciclar almas: hay montado un operativo espiritual semejante al de protección civil y el quid del asunto estriba en que ese dispositivo esté siempre a punto, bien engrasado y lejos de todo tipo de humedades para que no se corrompa.

Y aquí es donde viene la mala noticia: ese operativo está también hecho una pena, lleno de polvo y al fondo del garaje  junto con el resto de la escoria. Desde los fiscales hasta los jueces, desde los policías hasta  los "indultadores " están en manos de esas mismas almas de la Necrópolis de San Jerónimo.

Vaya. Pues qué bien. Pensándolo mejor me quedo con el retrato de Blancanieves.

Espejito, espejito, vete al carajo.

HÉROES Y VILLANOS
El embudo