Un zángano en el palmeral

FÚTBOL FINAL DE TEMPORADA

Otros estuvieron en tierras burgalesas y glosaron la épica del fútbol como cabe hacerlo, además, tras un excelente triunfo. Felicitaron al Deportivo Guadalajara por la victoria y el ascenso y todo estuvo bien. Ciertamente. Y, aunque ni soy forofo ni me mueve la pasión de los partidos sea cual fuere la competición que se esté desarrollando, me informo, más o menos estoy al tanto de las cosas, y he disfrutado con este acontecimiento deportivo al igual que hace unas fechas admití el desencanto de un Elche derrotado por el Granada, equipo que será de la partida de los de primera división durante la temporada 2011- 2012...

Dicho esto, sucinto resumen de unas fiestas que celebran a campeones igual que debieran saludar con honor a los menos agraciados, puesto que de pugnar por un derecho se trata, manifiesto mi asombro relativo. Diré de nuevo que la humanidad, como especie y colectivo de seres vivos- dicen que racionales-  no me inspira ninguna confianza. Más bien al contrario. En todo caso, pequeñas comunidades o individuos que destacan entre otros similares, alimentan en mí admiración y oportunidad de presente.  Por lo tanto entra dentro de ese supuesto y no extraña tanto, contemplar el rastro de brutalidad, violencia y crimen que se origina  a partir de la frustración de los vencidos.  Preocupa, no obstante, que tan nefastas manifestaciones sucedan con el mismo despliegue de furor durante la exaltación jubilosa de los que ganan.  Muestras o ejemplos de lo que bien pudiera denominarse patetismo social, si no fuera porque produce daños de todo tipo. Es decir movería sólo al asco o a la risa, pero desata sentimientos de repulsa ante la intolerable animalización- dicho sea en el peor sentido de la palabra- de la conducta de seguidores y forofos. Se dirá, precisamente para excusar un fenómeno que tuvo lugar en los telediarios tras la consecución del campeonato de liga por el F. C. Barcelona y, hace unos días, al descender el River Plate de Argentina a la segunda división de aquel país, lo de siempre: “Son una minoría”, “No representan a nadie”... Pero con eso, tiritas y talonario bancario para extender cheques que sufraguen los gastos de las oportunas reparaciones, ya está todo solucionado.  Pues no, no señor.  Cabe decir que, cuando en unas y otras ocasiones, las mayorías, permiten- por inacción- que las minorías, esas que no representan a nadie, campen como estampida de descerebrados allá por dónde se presentan, en tanto en cuanto se desentienden y toleran a tales cafres entre ellos, son cómplices de lo que sucede. O dicho de otra manera. Hablando de fútbol, los protagonistas de la anarquía y el escándalo son aficionados habituales y cuadrilla de demolición igual para el triunfo que para la derrota. No aislarles o exigir a quienes pueden que se les mantenga apartados de la gente pacífica, es admitir como mal menor lo que hacen. Y un mal menor, en estas circunstancias, es la fundación de lo impresentable… Por lo demás, se avecinan tremendos partidos entre el Elche y el Depor. Veremos si se imponen los blanquiverdes o los de la camiseta morada se llevan el gato al agua. Ya lo veremos y espero sea con algo aprendido. Demasiado a menudo los pacíficos admiten se ensucie su bien enarbolada bandera de la paz y confunden los términos de ese bien. Otra vez lo digo: quienes admiten en su vecindad o bajo sus enseñas a otros que contaminan los legítimos propósitos en un principio formulados como carácter y razón de ser de lo que les une, convierten en ponzoña lo que se quiso reluciente manzana. A ver si puede ser.

LA RESACA
¡Aúpa Dépor!

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