Tauromaquia

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Hemingway: el novelista que llenó todas las plazas…


HEMINGWAY CON ANTONIO ORDÓÑEZ  EN LA PLAZA DE PAMPLONA 1959

Hoy 2/7/2020, se cumple el quincuagésimo noveno aniversario de la decisión tomada, sobre su vida, del Pulitzer (1953) y Nobel de Literatura (1954), por el gran novelista de Illinois citado en el titular del artículo, que a la postre representó una sutil sugerencia para que, nueve meses después, el gran torero Juan Belmonte tomase la misma decisión por una idéntica causa: una larga, penosa y letal depresión...

No estoy seguro que se conocieran bien; pero sí se admiraron y ambos fueron, junto a unos pocos más, los que llenaron de grandes referencias al mundo, sobre las especiales virtudes de los grandes héroes que asumen conscientes su desigual lucha frente a la muerte, como una romántica alegoría a la vida: La Tauromaquia.

Son estos tiempos de pandemia, donde la exaltación de la Fiesta de Toros, con todas sus bondades y defectos, se enarbola cual bandera de perenne muestra cultural de nuestro acerbo; y se hace un generoso relato de las grandes cabezas pensantes que la defienden y defendieron, como santo y seña de inmarchitable salvoconducto para su permanencia por los siglos de los siglos. Sin embargo, siempre se nos olvida el gran logro llevado a cabo por Hemingway a todo lo largo y ancho de su muy conocida azarosa vida ligada al periodismo; dándola al conocimiento, por todo el orbe, con el respaldo de la máxima garantía de su autoridad literaria.

Él la hizo universal, hasta tal punto, que no es posible encontrar en la historia de La Tauromaquia profesionales, ni tan siquiera con la suma de los más grandes que han sido a través de los siglos, que lograran tal eclosión de: aficionados, interesados, curiosos, adictos, seguidores… que cubrieran casi todos los tendidos de todos los coliseos y así durante, al menos, casi tres decenios. Hito logrado solamente, con la llamada de unos cuantos libros en pro de la fiesta taurina, como fueron los célebres: Fiesta, Muerte en la Tarde y El Verano Sangriento, (libre traducción de Dangerous Summer). Este último como compendio de una serie de artículos realizados para la revista Life y editado en 1985. No hicieron falta ninguno más, junto a sus artículos y la permanente y bien aireada presencia suya en los festejos taurinos.

Se da el caso curioso que ninguno es un tratado de enseñanzas, ni de relato de técnicas de lidia, ni de un experto o entendido en los difíciles entresijos de la misma; pues no es posible adjudicarle semejante entorchado de méritos taurinos a Hemingway. Sino que su éxito se cierne en saberle traducir al lego: los sentimientos, estadios éticos y morales a través de su particular visión filosófica de la vida y su conexión con la real esencia que representa tal ceremonia; como lo es un festejo de toros. Ni más ni menos.

Desde que en 1923 Hemingway conociera tal celebración en su primer viaje a Pamplona, es tan intensa su percepción sobre los mismos, que se puede decir sin duda alguna que su vida gira, ya definitivamente, alrededor del Planeta de los Toros, como calificara el cronista Antonio Díaz-Cañabate a su muy popular y hermético mundo. Como curiosidad decirles, que en los descubrimientos planetarios del siglo XX existe uno con su nombre, en homenaje a su magisterio y extraordinaria pasión literaria: 3656 Hemingway.

Su singular manera de relacionarse y vivir internamente el entresijo taurino, desde que conociera en 1925 a su compatriota y alumno aventajado del mexicano Rodolfo Gaona, el torero Sidney Franklin; con el que compartió trincheras republicanas en 1937 durante la guerra incivil española y una especial e íntima amistad… fuera de las mismas. Hasta su inmersión en el mundo taurino español a través de su amigo Cayetano Ordóñez y su hijo Antonio, quien fue su referencia como aficionado y al que llevó a la historia junto a Luís Miguel Dominguín, en el ya mencionado El Verano Sangriento de 1959. Todo ello le configuró una actitud y vivencia hacia la Fiesta, que ya quisiéramos tener en la actualidad, en momentos tan dramáticos, por parte de todos o al menos de unos pocos de los que están vinculados y obligados a defenderla.

La actual actitud se concreta en reuniones donde se discuten muchas actuaciones con la Administración para volver al logro de recuperar el espectáculo, sin saberse a ciencia cierta cual es el que se pretende ofrecer y dentro de qué calidad y categoría del mismo. O bien el intentar forzar más las disposiciones sanitarias para su celebración; muy a sabiendas de que se puede encontrar con el rechazo de los aficionados, ante su nulo o escaso atractivo y mayor inseguridad. Todo esto hace que el desconcierto actual refleje palmariamente una especie de sálvese quién pueda para evitar, en lo posible, la pérdida de un patrimonio en riesgo por su inactividad.

Y todo ello con planteamientos de actuaciones casi siempre de ámbito local, con lo que conlleva de luchas singulares, ante una situación que reclama soluciones genéricas y una Administración que no está, salvo muy raras excepciones, por la labor. Y, por tanto, con este modus operandi, todos expuestos a la picaresca inherente de los posibles intereses creados por los contratos de explotación de los cosos, existentes con aquella.

Y para muestra de lo que decimos, el botón de la situación que se vive en Guadalajara. Donde Las Cruces se encuentra actualmente utilizada para una actividad de hostelería, con molestias a la vecindad, que no se permite fuera de los festejos. Según así se recoge en el pliego vigente de explotación del coso; y que el Ayuntamiento tolera, vaya usted a saber en base a qué posibles acuerdos, que han de estar necesariamente fuera de los estipulados por pliego; lo que ya es para investigar. O bien, que este pase olímpicamente de lo que ocurre; lo que correspondería indagar al juzgado de guardia…

Si a esto le sumamos, que parte de la UTE que explota el coso, abandona la misma en una comunicación pública del 5/6/2020 y queda rota la figura mercantil adjudicataria de la explotación del coso; y le añadimos el desconcertante comunicado del consistorio, cual relato del Simón de turno, declarando desconocer tal decisión y aseverando a su vez, en fecha del 8/6/2020 que el resto de los socios de la ya inexistente UTE, solicitaran y consiguieran del Ayuntamiento la supresión de la feria de septiembre y les pidieran la prórroga del contrato para 2021. Pues que alguien me explique el galimatías…

Todo ello, además, cuando aún la ciudadanía desconoce los méritos por los que se les concedió la prórroga de 2020. Y visto lo muy poco visto durante el año pasado y las propuestas de sanción a tramitar por las infracciones reglamentarias producidas en el. Pues con todo esto en el plato, ya tenemos el menú a consumir… y para reafirmarme y seguir pensando en lo ya denunciado desde este medio y no desmentido oficialmente. Eso es lo que lamentablemente sigue vigente muy a pesar de las promesas públicas del alcalde que con viento fresco se llevaron, a finales del 2019 su dejadez, interesada o no. Y luego, casi un trimestre más tarde, se remató el tema con la maldita pandemia…      


HEMINGWAY Y SIDNEY FRANKLIN  (derecha)

LA NUEVA NORMALIDAD ESTÁ EN USO
Seguimos sin saber