Un zángano en el palmeral

IMPRESIONES INVERNALES

Por la tele lo aseguraron, aunque, tratándose de la tele, bajar la guardia y descartar la duda puede suponer un considerable patinazo: las fuentes de Guadalajara se cortan. Dejan de manar porque el viento y el frío convierten las gotas de agua en proyectiles de hielo. Así, caminar por la Plaza de Santo Domingo, al menos durante el breve espacio de imaginar una contingencia como la relatada, semejaría la carga guerrera en un campo de batalla bajo fuego de ametralladora.

Fue hace unos días y las autoridades decidieron evitar una masacre. Era lo suyo. Porque es falso que los paraguas, unas veces utilizados como campana bajo la que guarecerse en caso de chubasco, otras como saco en el que recoger los caramelos y demás borra gratuita- a codazos y patadas esgrimidos, no vaya a ser que el vecino consiga más- puedan utilizarse como chaleco antibalas. Es tan falso como algunos aspectos de la historia que creemos ciertos. Falso, por ejemplo, como el JURAMENTO DE SANTA GADEA, suceso supuestamente ocurrido en la iglesia de Santa Gadea de Burgos, lugar en el que Alfonso VI el Bravo, según se narra, prestaría juramento de no haber matado a su hermano, el rey Sancho II el fuerte, exigido por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Algo que se constata leyendo el libro "La nación inventada. Una historia diferente de Castilla", que presentaron sus autores, los periodistas Arsenio e Ignacio Escolar, durante la entrevista que les hizo Pepa Fernández, el pasado día 23, ante los micrófonos de NO ES UN DÍA CUALQUIERA, de Radio Nacional de España. Y hablo de un solo y leve aspecto de lo que, conforme a ese capítulo de nuestro pasado, pesa en la identidad de cada uno. Vamos, como para liarse a balazos e ir a reclamar al maestro que nos enseñó y hacer una quema de los libros de texto, me temo que igual anteriores y modernos. Una hoguera contra la que tampoco sirven balas de hielo, ni fuentes, ni paraguas. Una hoguera ante la que interrogar a los historiadores que sabiendo como fueron en verdad las cosas, callan y callaron… o permitieron que se les silenciara. Porque se nos queda cara de idiota, ya que la ignorancia peor es la del que se descubre ignorante por engañado. Porque parecemos tontos y carecemos del agua de las fuentes para el aseo de tan frustrantes experiencias. Y, por si fuera poco, dentro de dos días arreciará el temporal: temporal de mentiras de diseño al mejor postor- votante quiero decir- para gloria municipal y autonómica de los que nunca dejan de calentar los sillones del poder con sus culos… En fin, será el invierno.

TDTTONTOS
SARPULLIDO DE CIUDADES

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