Siempre me han gustado las inocentadas y me he sonreído con ellas, aunque yo fuera la víctima burlada, por eso haciendo gala del buen humor les paso a relatar la inocentada que me ha tocado este año, pergeñada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por ver si me acompañan en la carcajada.

En septiembre de 2009, tras resolver la demanda judicial de mi despido laboral, un despido que acababa con  una trayectoria de 18 años en  Guadalajara Dos Mil y que solo se argumentó por la crisis, decido hacerme empresaria autónoma creando este diario digital que ustedes tan amablemente leen, convencida que cualquier intento de trabajar era mejor que estar parada.

Invierto mi dinero del paro para poner en marcha la empresa y además de crear mi propio empleo me convierto en empleadora dando trabajo a dos periodistas (uno durante seis meses y otra, con carácter indefinido) y me pongo a trabajar mucho, con ganas e ilusiones y porque no decirlo, un poquito de acojone.

Acudo a la Delegación de Trabajo a solicitar una ayuda para la puesta en marcha de la empresa y me acojo a una línea de inicio de actividad que contempla una subvención de hasta  7.000 euros, (5.000, más 2.000 por ser mujer parada) en un concepto que la propia Junta de Comunidades define como “ayuda al mantenimiento de la renta en el primer año de actividad de la empresa”. Ya se sabe que ganar dinero desde el primer día es casi imposible.

La solicitud de la ayuda, como todas las tramitaciones administrativas, supone un montón de papeleo (plan de empresa, títulos, declaraciones, contratos,  etc) que preparo con ayuda de un asesor, mucha paciencia y bastante diligencia, pues todo hay que hacerlo antes de poner en marcha la empresa.

Según establecía el decreto, yo iba a cobrar la mitad de la subvención a los seis meses (es decir en marzo de 2010 y el resto al año, es decir en septiembre de 2010).

Como pasa marzo y no tengo respuesta, ni cheque, me impongo como norma pasar todos los meses por la Delegación de Trabajo a preguntar qué hay de lo mío. La respuesta siempre es la misma: el expediente se encuentra en Toledo pendiente de resolución.

Pues bien, hoy 28 de diciembre de 2010 he recibido el comunicado de la Consejería de Trabajo donde se me dice que se me deniega la subvención porque yo me demoré cinco días en el pago de los seguros sociales de mi trabajadora (los que habría de pagar el 30 de septiembre que aboné el 5 de octubre por un problema puntual de liquidez, ya saben algo demasiado habitual en los tiempos que corren).

Tras un pequeño enfado, mientras leía esta resolución, ha aparecido mi sonrisa, porque he caído en la cuenta de que sigo siendo una inocente, que se cree los cuentos de la Junta.

Inocente, inocente.