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La evolución de la pandemia y el caos de los datos

El Instituto Carlos III acaba de publicar su nuevo mapa de incidencias acumuladas y asigna a Guadalajara una incidencia acumulada en la semana 36 (del 31 de agosto al 6 de septiembre) de 53,93 casos por 100.000 habitantes, que además supondría reducción a casi la mitad de la incidencia acumulada en la semana 35 (del 24 al 30 de agosto), que ahora cifra en 100,87. ¿Y porqué digo supondría, en condicional?. Pues porque en la misma gráfica que se nos avanza la mejoría de la evolución de la pandemia en Guadalajara, el propio Instituto de Castos III, que no esta periodista, corrige los datos de semanas anteriores, que nos confirma que la mejoría no era tal. Fíjense en esa incidencia de la semana 35, de 100,87, que hasta ayer era de 66,34. La corrección que aplica ahora el Carlos III, significa que de la semana 34 a la 35, Guadalajara no bajó un 60% su incidencia, sino solo un 10%, pero ya verán como dentro de una semana, si volvemos a echar la vista atrás en esta gráfica, ni siquiera hubo bajada, que hasta hubo incremento, porque la corrección de datos se realiza hasta 15 días para atrás y a veces más.

Hay que advertir también que la incidencia del 53,93 que ahora se da para Guadalajara en la semana 36  (del 31 de agosto al 6 de septiembre), la hace el Carlos III contabilizando 139 casos en esa semana, cuando la Consejería de Sanidad informó sin embargo de 599 casos y como decíamos en nuestro post anterior, los datos se acaban acompasando, pero tardan al menos dos semanas. Evidentemente si para la Junta hubo una subida de casos de la semana 35 a 36, que pasó de 447 a 599 casos en Guadalajara, no ha podido haber una bajada de la incidencia. Y este retraso en los datos acaba siendo todo un caos, porque estamos viendo como la Junta de Castilla-La Mancha, acude al dato de la incidencia del Ministerio de Sanidad, a pesar de ser evidente que contabiliza muchos menos datos de los que la Consejería de Sanidad ofrece. 

Y la incidencia la puede calcular cualquiera, basta aplicar la matemáticas, para saber que con 599 casos en la semana 36 y un población provincial de 261.960 habitantes, la incidencia de Guadalajara, sería 229,50 y no 53,93 como apunta el Carlos III. Pero es que en la semana 35, con los datos de la Junta había 447 casos en Guadalajara, que sería una incidencia de 170,63, no de 100,87, así que todavía faltan datos por apuntar, pero lo que está claro es que de la 34 a la 35 sube, no baja, pero al final los medios acaban diciendo lo contrario, sin advertir la inconsistencia de los datos, y aquí no pasa nada.

Y Castilla-La Mancha, podía ofrecer las incidencias por provincias e incluso por municipios con sus cifras en su portal de datos Covid-19 como las sirven otras comunidades, pero no lo hace. Es más les invito a visitar el portal de datos covid de cualquier comunidad autónoma y podrán comprobar como Castilla-La Mancha es de las que menos información ofrece.

Lo peor es que este documento del Instituto Carlos III es consultado no solo por periodistas, sino por los expertos que proponen medidas para atajar la pandemia, y las medidas no son como los datos, que se puedan corregir a toro pasado.

Y llegados a este punto la pregunta que surge es ¿de quien es la culpa?. Pues nadie contesta a la cuestión. Los datos del Ministerio los aporta la Junta y deberían coincidir, pero hay una disparidad de hasta 6.000 casos de diferencia (los da de menos el Ministerio) en el acumulado total. Y no crean que la disparidad de datos se da en todas las comunidades, por ejemplo Asturias y Andalucía, entre otras, coinciden sus datos regionales con los del Ministerio. Castilla y León y Cantabria tienen una desviación de unos 1000 casos.

Otras desviaciones son mayores como en la Comunidad de Madrid, donde el Ministerio de Sanidad contabiliza 3.244 casos menos y a Madrid le atacan muchos medios diciendo que da los datos con retraso a propósito para enmascarar la evolución. O Cataluña, que tiene 2.481 menos según el Ministerio. Pero es que en Castilla-La Mancha está la mayor desviación, pues el Ministerio contabiliza hasta 6000 casos menos de los que da la Comunidad.

La distorsión de la perspectiva en Castilla-La Mancha no solo es mayor, sino que es más grave, tanto como para ver que baja lo que en realidad sube. Si a esto sumamos que la propia Junta también corrige también su datos a posteriori, como hemos comprobado esta semana en el listado de los datos de los municipios de más 1.000 habitantes, el caos ya es total y la distorsión sobre la realidad imposible de cuantificar.

El pronunciamiento sobre la intencionalidad o no de este retraso en los datos de Castilla-La Mancha, lo dejo para la opinión de cada cual, pero evidentemente, ni una sola vez en sus titulares la Junta ha reconocido que los casos crecen, aunque no tarda en destacar que bajan, en cuanto hay mínima bajada. Tampoco titula con los muertos,  salvo que no los haya, y no es nada lógico, como decimos, que apunte en sus notas las incidencias que marca el Ministerio cuando sabe, y sabemos, que faltan casos en ellas. Es más, lo más curioso es que esta semana, en cuanto Castilla-la Mancha rebasó las medias nacionales dejó de anotar esas incidencias en sus notas de prensa.

Más allá de intenciones, lo realmente importante es que los datos sean fiables, no estén desfasados y se presenten lo suficientemente a tiempo como para tener una visión de la realidad que permita actuar en consecuencia.

Aquí les dejo la gráfica de Guadalajara actualizada hoy por el Instituto Carlos III y superpuesta en azul más profundo las columnas de la gráfica de la semana anterior, donde se aprecia la distorsión de la curva cuando se añaden los datos que faltaban (azul más claro) y que además se van a seguir corrigiendo al alza en las próximas semanas.

 

 

 

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