Tauromaquia

La Federación Taurina Provincial de Guadalajara y “el dueño” del Conservatorio…

Pareciera el título de un sainete de Carlos Arniches, una comedia de Miguel Mihura, un entremés del prolífico Alfonso Paso… pero no; es el resumen de lo acontecido en el pasado diciembre, entre la entidad antes mencionada y el director del Conservatorio de Música, “Sebastián Durón”, de Guadalajara, dependiente de la Junta, D. Jesús Santiago. 

La Federación, que está dirigida por la Peña Taurina de Yunquera de Henares, en su breve andadura desde su creación, se muestra con una inquietud loable en pro de la defensa, de la digamos Tauromaquia Rural, que es, en verdad, el germen de la auténtica afición taurina. Y se muestra en la mejor dirección que se pueda llevar, porque busca sus raíces y lo hace pedagogía para culturizar a los curiosos en la verdad de lo que defiende. Siendo esta muy lejana de los excesos que normalmente aquella sufre.

Engarzada con otras varias entidades del país de un idéntico hacer, están actuando con pretensiones culturales que recuperen el verdadero ser de su objetivo. Al tiempo que estamos, ya buscan la mejor reglamentación de las caducas exigencias formales de los espectáculos llamados festejos populares; y apuntan, con gran interés, en la revisión del reglamento nacional sobre los festejos mayores. Ambas empresas son de loable apuesta y a las que les espera una Administración muy poco comprometida. 

Lo mejor del caso es, que el andar de ese camino se hace solo y exclusivamente con y por aficionados, de cualquier rango social, que aportan su ilusión y desinteresado hacer, buscando el beneficio para todos. Y si tienen acceso a ayudas oficiales, pues estas nunca pasan de lo que pueda denominarse como simbólicas aportaciones. 

Conferencias, concursos de dibujos, literatura, pintura… todos con argumento taurino, eventos, asesorías municipales, seminarios, coloquios, reuniones por casi todo el territorio nacional, el hermano portugués y el sur francés, que configuran su campo de acción, dándose a conocer con beneplácito unánime. 

Y con esa buena acogida general, pues resulta atractivo, a la Federación, el buscar la simbólica seña de identidad propia, con la única pretensión del logro de una referencia musical, encarnada en el tan nuestro pasodoble, para que en el se agrupe tanto deseo y búsqueda de la cultura popular taurina, cual himno y bandera de sus objetivos. Y claro, sabiendo de la existencia de un buen Conservatorio, en la capital, cuyo emblema es el nombre del mejor músico y organista de la mitad del XVII y parte del XVIII, Sebastián Durón, nacido en Brihuega, pero con renombre internacional, aunque no tenga siquiera su recuerdo en el callejero municipal capitalino… pues, la pintaban calva; oigan.

Por todo ello, en el pasado 8 de diciembre a las 12:02H, intentan el logro de lo que he relatado, contactando vía mail (el cual se reproduce) con el Conservatorio capitalino, en la persona de su director, solicitando una entrevista y la ayuda posible para conocer las posibilidades de su ilusión. Ilusión que dura menos que lo que se tarda en leer con pausa la pronta respuesta dada, el siguiente día, a las 9:28H por idéntico conducto. Eso se llama efectividad administrativa, digna de total elogio…

Otra cosa es la respuesta dada por D. Jesús Santiago Abastas, que supera toda la lógica corrección que un funcionario, con alto grado, de La Junta o de quién dependa, debe a la ciudadanía, en este caso a la citada Federación Taurina Provincial de Guadalajara, contestándoles, de la manera que subrayo, de lo reproducido…

Buenos días, Lamento comunicarle que el Conservatorio Profesional de Música “Sebastián Durón”, no colabora con instituciones que fomenten el maltrato animal. Atentamente Jesús Santiago

En la Federación, todavía no se han recuperado ante semejante respuesta y revisan sus Estatutos hasta con las doctrinas de los Tribunales Europeos… y como no podría ser de otra manera, quien suscribe, al enterarse, tras una muy paciente indagación, anda por ahí… o sea, más menos lo que le pasa al que lo lea.

Sebastián Durón, que tuvo que elegir el exilio hasta su muerte, por apoyar la opción del archiduque Carlos frente a la borbónica de Felipe V, en la guerra de sucesión española, no debe estar muy satisfecho de lo acontecido en el Conservatorio que lleva su nombre, pues conoció la hiel de los todopoderosos de su época. Y si pudiera, con toda seguridad abominaría de su referencia personal en la entidad…

Pues ocurre, como ven, que exactamente 311 años después, los hijos de Guadalajara, integrantes aficionados taurinos de La Federación Provincial, fueron expulsados, vía mail, con malas artes, del Conservatorio capitalino y privados de sus derechos a poder, al menos, ser escuchados para el logro de sus ilusiones. Y miren que siempre se dijo eso de: la música amansa, creo recordar que… a las personas. Se olvidó ya, de tanto usarlo. 

Muy fuerte el tema… y procede, por tanto, llamar al orden a quién se erige en dueño de una institución, a la cual se debe, contradiciendo el hacer, en el tema taurino, de La Junta de Comunidades, de la que depende. Amén de la muy grave acusación, realizada, del fomento del maltrato animal; hoy en día, perseguido en el vigente Código Penal. 

Al director del Conservatorio hay que advertirle que con tan peregrino argumento, el Conservatorio de Música tampoco podría colaborar con el Ayuntamiento de Guadalajara, que declaró a Guadalajara "Ciudad Taurina" y con otras muchas instituciones.

Muy fuerte, oiga; pero que muy fuerte…  

Comenzó la temporada en el Teatro de Las Ventas
10 VECES GUADALAJARA