Paula López, la amazona de Brihuega.

La pandemia china, está por ver, es posible que no acabe con La Tauromaquia. Pero que la está sometiendo a unas pruebas que afloran todo lo que ésta debe despreciar para sobrevivir… nadie lo duda. La pandemia china, ha saltado al ruedo, desde las tinieblas, destrozando todos los burladeros donde se resguardan las muchas miserias que impiden la libertad de contratos de las ganaderías y los profesionales, para la búsqueda de la leal competencia y poder asegurar así, como única salida, su supervivencia.

Por eso, es importante el festejo celebrado hoy en Brihuega, que ha roto los moldes de una anual celebración taurina, enfocada al logro justo, aunque no siempre posible, del maldito parné, mediante el reclamo de lo superficial con gentes de lo mas kitsch en los tendidos. Nada de esto hizo falta para celebrar el lleno en la plaza al reclamo de Emilio de Justo, Juan Ortega y Roca Rey. Hoy por hoy, un no hay billetes en cosos de primera.

Y que el evento pueda ser visto en La Muralla, mas bien parece un gran milagro que da categoría a Brihuega y que, eso sí, también por pura comparativa, sonroja a los políticos responsables de la gestión del coso de Las Cruces capitalino. Si es que, todavía, según lo último acontecido con la desbandá de los amigos… les queda algo de sonRojo para ello.

Para el aficionado algo exigente, quedaba la incógnita del verdadero argumento de esta Fiesta: la ganadería; y también la esperanza de que se pudiera ver algo de lo bueno y del picante de los funos salmantinos. Eso, me hacía confiar; y por tanto me fui a Brihuega. Bueno, no diré tanto... porque en estos festejos que se están celebrando en la búsqueda de encarrilar la normalidad; en TODOS se han visto en la prensa, con tiempo, las fotos de las reses en ellos a lidiar, como su gran reclamo y, además, se han televisado; menos en Brihuega. Y ese detalle me rondaba, cual diptero cojonero; y me tenía mosca

Y no hay mas remedio que empezar por ahí la crónica, por ser un motivo de obligado cumplimiento, ya que los toros es lo principal de esta representación. Lo visto hoy salido por chiqueros ha sido lamentable y así Brihuega no podrá alcanzar el respeto. Y de hecho solo vinieron dos toros de los reseñados al principio y de tal juego de malabaristas no hay constancia en la España taurina y desconocemos si se practica o no en Perú… 

A la terminación del paseíllo sonó el himno nacional que, según unos, en homenaje a la Tauromaquia y otros en admiración a Paula López, la amazona de especial belleza, grácil manejo en su monta a la inglesa y el muy delicado trato a su jaca española, haciendo el despejo de plaza. Y bien es verdad que algunos otros, hasta pidieron una salva en su honor por el Regimiento de Fusileros de la Guardia Real… nadie hubiera protestado. 

Y de lo visto del festejo anunciado, una descripción a grosso modo, porque entrar en profundidades no es conveniente, ya que no vimos lo esperado con tan cómodo proceder del ganado. Así que, ante semejante material, Emilio de Justo se adaptó a las circunstancias y al público festero, recuperando su olvidado hacer en la época dura de sus comienzos, dándole gusto al tendido con un toreo escaso de ortodoxia, salvo casos muy claros en los pases de alivio, o de pecho, para cerrar fases sin gran contenido, como ocurrió en su segundo. Su estocada a este, mereció por sí sola un trofeo.

Mas de lo mismo se vio de la labor de un Roca Rey, con la diferencia añadida de su incursión continuada en un pseudo tremendismo que a estas alturas de la historia no levanta las pasiones ya superadas. Su labor realizada buscando lo auténtico, no tuvo un gran eco en los aficionados que, a cambio, agradecieron su entrega.

Y quien no sabe adaptarse a las circunstancias del público presente, se llama Juan Ortega. Él muestra su toreo, intentado realizar siempre con impoluta limpieza y sincera entrega, la verdad perenne de la ortodoxia con el aire de su personalidad toree donde toree. Se vio en su primero, cuando no consiguiendo acople cierto con la derecha, le sacó al animal toreando con la zurda con suavidad y gran técnica lo que no tenía y casi nadie esperaba. 

Y en el quinto, que fue de lo mas irregular en comportamiento, brilló en su recibo a la verónica y en el comienzo de la faena con la pureza de un trasteo por bajo, a quien ni siquiera sangró en el caballo y quedó mirón y sin entrega ante una faena que no alcanzó categoría, porque simplemente no se podía. La perfecta, bella y letal estocada le dejo constancia de que, si se lo propone, mata con seguridad y guapeza.       

Epílogo: dejando un aviso a navegantes… porque la juventud de ámbito rural, se vuelca con interés por los recortes, donde las reses son de un impresionante trapío que van al sacrificio sin una gota de sangre derramada; y a unos profesionales que, a cuerpo limpio, burlan las cogidas y la muerte. Hay, por tanto, que pensar y mucho, el que los festejos mayores no puedan celebrarse con reses sin nada de trapío y mínima casta, que no den intranquilidad al tendido. Porque ellos, elegirán el riesgo de un evento, muy barato de organizar y con buena taquilla. Y que, ya se está pudiendo ver en las estadísticas, no hace afición hacia lo tradicional y auténtico de nuestra cultura. Y que nadie se sonría… 

 

Ficha del Festejo: Plaza de Brihuega 6/6/2021. Cerca del lleno en tarde agradable.

Toros de Domingo Hernández y Garcigrande (2º, 5º y 6º) con poco trapío y mas nobleza que casta. Al 4º se le dio una vuelta al ruedo made in Brihuega. 

Emilio de Justo: pinchazo, entera, descabello y aviso; silencio. Estocada; 2 orejas.

Juan Ortega: estocada desprendida; oreja. Gran estocada; oreja.

Roca Rey: estocada; 2 orejas. Bajonazo; oreja. 


Juan Ortega toreando al natural a su segundo.