Solo dos empresas se han presentado a la licitación del coso capitalino. Un fracaso grande, oiga. Que, a empresas de tipo medio como: Garzón, Maximino Pérez, Zúñiga, Amador y Casas, Garrido y Zabala… no les haya interesado lo más mínimo; viene a demostrar, el escaso interés del empresariado taurino, en una plaza que no tiene importancia artística alguna ni económica en el mercado. Y si a esto le añadimos los condicionantes del pliego, que eliminaron la posibilidad de ofertas de los empresarios de la provincia, cual sibilina venganza de los máximos mandatarios, por no ofertar en la feria pasada, pues…

A estos se les condena a ser subcontratas o integrantes de una UTE con el ganador. Y ya tenemos mala experiencia con los vaivenes de esta figura mercantil. Así que, por una necesaria higiene democrática, es obligado que no se admita, en caso de integración en una posible UTE, a ninguno de los anteriores integrantes de la explotación del coso, que o bien salieron de naja o que se dieron de baja en ella y no sabemos, todavía, si fue o no verdad tal decisión; o si la fianza ha sido reclamada y devuelta o no, ante el desastre por ausencia de mantenimiento, en que quedó el edificio. Así estamos y seguimos, ante la curiosa transparencia administrativa y democrática del consistorio… 

Alberto García con Tauroemoción y los hermanos García Jiménez con Funtausa son los licitantes, cuyas ofertas deberán ser analizadas en todos los aspectos, tanto técnicos como administrativos, fijados en el pliego, que, según parece, no ha sido recurrido. Y entre estas diligencias a sustanciar, cobra gran interés la situación actual de la mercantil primera antes mencionada, hace un tiempo ya conocida en el mundillo taurino, por estar la empresa en situación de disolución, por Auto judicial firme de 6/4/2021. Firmeza adquirida por Decreto 211/2021 de fecha 2/12/2021 e inscrito en el Registro Mercantil. 

Así que las expectativas, por este sensible tema y ante la escasa presencia de licitantes, no parecen muy grandes; y ya veremos. La valoración de las dos ofertas, sobre todo las relacionadas con el juicio de valor, en temas tan subjetivos como los artísticos a sopesar; son el coladero, para sesgar de manera interesada la adjudicación, al ser analizados por personal no experto en el tema taurino y por tanto representa el quid de la cuestión, por la sospecha total ante el oscurantismo que, en este tema tan sensible, aplican los máximos responsables del consistorio; al no dar participación a los aficionados locales sin explicaciones de su porqué… y no deja de ser curiosa esta postura, ante la proximidad de unas elecciones generales y autonómicas a la vuelta de la esquina.

Esperemos que sea posible la adjudicación, sin ningún contratiempo, al menos para el mínimo establecido de los dos años de explotación; y que no devenga en más problemas. Porque la casuística nos dice que si los tienes, pueden aumentar y ascender así, el descontento, a cotas indeseadas…y no me refiero a los montacargas del nuevo hospital.