El rechazo de la corrida de Adolfo Martín, por el equipo gobernativo, anunciada para fin de ferias, ha levantado polvareda y remata sobre los fuertes tablones de la barrera de la información sesgada, hasta incluso con eco nacional… y no es para menos, porque el tema no es baladí. Por eso desde este modesto púlpito, se desea hacer saber una serie de puntualizaciones que ayuden a valorar, con objetividad, lo ocurrido.

Hace ya años, en concreto el 13/09/2015, se produjo en las ferias, el rechazo de 2 toros de la corrida de Adolfo Martín, por el mismo motivo del estropicio de este 2022. Por tanto, este ganadero, no puede, ni tiene, ni debe aducir olvido o ignorancia alguna, sobre el trabajo de los funcionarios responsables en la vigilancia del cumplimiento de lo dispuesto. Pues, han sido los mismos equipos de veterinarios y delegado gubernativo. 

La corrida de Adolfo Martín fue ofertada por los 2 aspirantes a la última explotación de la plaza de toros. Por tanto, aportaron el compromiso del ganadero, para su lidia en la feria, exigido por el Pliego. Y es obligado pensar, que ambas las verían y sabían lo que compraban; cada una por separado. Por lo cual no cabe sorpresa alguna, sobre lo traído. Y no pudo haber un cambalache, porque según el regidor, Funtausa, es de lo mejor en empresas taurinas… y así, el tema, se queda a solventar entre las partes. 

Y el hecho del silencio sepulcral de la empresa, única responsable ante el ayuntamiento, de lo ocurrido; y el asumir en su totalidad el ganadero, la responsabilidad, apelando a su lamentable olvido del pesar la corrida en el campo y otra serie de llamadas y quejas a la recta y legal aplicación del reglamento; no tiene ningún sentido; y… mosquea lo suyo

Ya con el estropicio en juego, viene lo bueno, porque se toca arrebato por la empresa, para encontrar otra ganadería que se pueda acercar en sangre, a la categoría del encaste albaserrada de los adolfos…y midiendo los tiempos, se encuentra la de San Martín, para cumplir con lo exigido por el Pliego; en los casos de alteración del cartel. Y se nos anuncia a bombo y más platillo, el encaste, santacoloma de esta, sin más; en vez de la mezcla de sangres que la componen. Y, según lo visto, justificó su escasa presencia en los carteles.  

Y luego: la casualidad, ¡mire Ud… qué contratiempo! y ¡vaya por Dios!; resultó el cambio, de mucho menor costo que la corrida rechazada… siendo, este apartado, solo el único beneficio que se ha producido por el guirigay que se armó. Con total seguridad, no se preocuparon de mejor búsqueda, porque es muy posible que sabían lo que iba a pasar.  

Los daños causados por lo sucedido, dejan tocado a la Fiesta, a Guadalajara, a entidades y personas…y empezando con estas, no es de recibo que, a un alcalde, que pone todo el interés en lidiar una ganadería que tiene su atractivo y que comparte buena amistad con su dueño, se le tenga tan grave desconsideración y hacerle sentirse abochornado por la jugarreta que se preparó. Y, como quien dice, a tan solo 4 días…de las elecciones.

 

Sin contar, además, para no remover cieno, los antecedentes ocurridos en la fallida feria del 2021. Cuando era el momento de echar una mano a su amigo; pero el alto precio de los adolfos, además, en año de muy escasas corridas, fue el gran y único motivo, para que no hubiera más ofertas, que la presentada con el añadido del recurso ya conocido. Y Guadalajara se quedó sin feria. Es, por tanto, increíble y muy sorprendente la amistad samaritana, con signos de santidad que profesa al amigo Adolfo…de corazón lo digo.

Daño a la capital, que apareció por los más variados medios de comunicación, por causa de una sustitución completa, de las reses, que sembraron el pánico hasta en el reloj; y una floja feria sin sentido de excelencia, según proclamaron, que deja claro lo que pesamos en el mundo taurino regional y nacional.

Daños a la afición local y ajena, por un trato que no se entiende, después de subir los precios en la numerosa zona de sombra alta, un 81,66%; y que se tuvo que tragar una feria donde todas las tardes hubo remiendos de las reses anunciadas o de ganaderías distintas. Colaborando así, el espectador, al gran espectáculo que ellos, junto con las autoridades, adelantaron como…no va más.  

Daños a la corporación municipal que, ante su pasividad, por lo que se auguró y acabó siendo…quedando prisionera de una situación de futuro, totalmente ingobernable en el tema taurino, al no ser vigilantes de lo que ya se tramaba y resultó. Sin que nadie, hasta ahora, haya siquiera pedido el expediente de adjudicación de la plaza, al menos por la curiosidad del saber el porqué de tanta variación, que causa vergüenza entre lo que se oferta en la plica que se adjudica, para que después casi no se reconozca, con lo exigido.

En fin, Miquelarena… la ganadería de Adolfo Martín, tan ligado a estas nobles tierras de La Alcarria, desde sus más inmediatos conocidos antepasados, tiene y debe aguardar unas temporadas sin aparecer por Las Cruces, para que todo lo dicho y hecho, tome el camino del olvido…porque no se puede explicar lo que ocurrió. Ha ocurrido; y no puede, ni debe, volver a ocurrir. La afición es gente noble, pero cuando se harta; pues… en casa.