Aviso Gorra

Los sospechosos

Que en las cifras oficiales de fallecidos por covid-19 no están todos los que son es algo constatado a estas alturas de la pandemia y todos los Gobiernos han reconocido que existían muertes de posibles enfermos por coronavirus que no habían tenido una prueba diagnóstica, son los llamados sospechosos.

Cuando el Ministerio de Sanidad empezó a pedir a las Comunidades Autónomas, allá por el 8 de abril, las cifras de estos sospechosos, es decir de aquellos fallecidos en cuyo certificado de defunción se declarara como posible muerte el covid-19, aunque no hubiera prueba confirmatoria, parecía que la sospecha sobre ocultación de datos quedaba despejada, y que se iba a conocer la realidad devastadora de esta pandemia, una realidad que en el momento actual debería estar encaminada a buscar soluciones más que a marcar incompetencias.

Era sobre la Comunidad de Madrid sobre la que se desataban las mayores sospechas, puesto que con los datos de vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas, los llamados informes MoMo, apuntaban que aquí estaban los mayores descuadres de cifras, con hasta un 207,5% de exceso de defunciones por todas las causas, en el periodo del 10 de marzo al 26 de abril de 2020. En este periodo Madrid tiene un exceso de 11.397 defunciones, mientras que los fallecimientos confirmados por PCR, que son las cifras diarias que da el Ministerio de Sanidad, son 8.105 a fecha de 28 de abril.

Ahora bien, la propia Comunidad de Madrid ya ha hecho público que las muertes en residencias de mayores y centros de discapacidad relacionadas con el covid-19 ascienden a 5.811 en total desde el comienzo de la crisis, solo 1.130 de ellas con confirmación. Las 4.681 restantes están dentro de la contabilidad de los sospechosos. Y Madrid tiene unos 43.000 residentes en estos centros.

Sumados los fallecimientos confirmados, con los sospechosos, son 12.786, y con ello Madrid explica su exceso de defunciones del MOMO, incluso teniendo en cuenta que ahora otras muertes, como las de accidentes de tráfico se han reducido.

Está acabando este mes robado de abril, y el Ministerio de Sanidad sigue sin hacer públicas estas cifras de las residencias de mayores, y al Gobierno de Castilla-La Mancha, aunque se le pregunta repetidamente sobre el asunto, tampoco acaba de dar unos datos, que aparte de la obligación normativa que tiene de mandar al Ministerio, son y deberían ser públicos.

Solo el 18 de abril dieron el dato: 898 fallecimientos que pueden haberse debido al coronavirus, sin estar confirmados, es decir 898 sospechosos, pero incluso se nos decía que no tenían porque ser todos en residencias de mayores. Después ya solo han dicho que Castilla-La Mancha tiene más casos de confirmados que sospechosos, sin volver nunca a actualizar la segunda cifra.

Echemos las cuentas. Según los datos de vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas, los informes MoMo, Castilla-La Mancha es la segunda comunidad autónoma con mayor exceso de defunciones, en el periodo que va del 14 de marzo al 25 de abril de 2020, cinco días menos que en el informe de Madrid. Es un exceso del 190,9 % que se traduce en 4.270 defunciones más de las que se estimaban que tendría que haber por comparativa con años anteriores.

Informe MOMO Castilla La Mancha del 14 de marzo al 25 de abril de 2020
Fuente: Vigilancia de la Mortalidad Diaria. Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII)

Si a la cifra de los 2.436 fallecimientos oficiales diagnosticados con covid por PCR, que es la que se reconoce a fecha de 28 de abril en Castilla-La Mancha, se suman esos 898 fallecimientos sospechosos, son 3.334 fallecimientos explicados, pero sigue habiendo un exceso de 936 fallecimientos sin explicar o sin causa. Con los sospechosos reconocidos y estos otros sin explicar casi se duplicaría el número de fallecidos en Castilla-La Mancha y sabiendo que el exceso se produce sobre todo en mayores de 74, todo apunta a las residencias de mayores. Y es que los mayores, esos que según Page también se podrían haber muerto por una simple gripe, se han muerto en exceso, en un exceso del 197,6 % en Castillla-La Mancha. Y para interpretar el dato hay que recordar que Castilla-La Mancha tiene unos 30.000 residentes en estos centros.

Ya va siendo hora de que el Gobierno de Castilla-La Mancha sea mucho más transparente con los datos del COVID-19. Que no tengamos que estar preguntando, cada día, cuántos son los fallecidos en las residencias de mayores de Guadalajara (la cifra a día de ayer era de 131), y que se sepa, residencia a residencia, cual ha sido la situación y cual es ahora, para que nos creamos que con ese "Plan Sustenta" creado por la Junta para controlar las residencias de mayores, lo que se trata de sostener son estos centros y no de otra cosa.

Vuelvo a recordar que el derecho a la información es del ciudadano reconocido en la Constitución, y la carta Magna no contempla prerrogativa alguna para que un Gobierno dosifique la misma. Pero aquí seguimos, erre que erre, rogando los datos, y aunque nos confirman que sí los tienen, nos los dan con cuentagotas, y el resto nos dicen que ya se sabrá. 

De paso pido al Gobierno de Castilla-La Mancha que no sea el último en rellenar ese mapa municipio a municipio, con los casos positivos de coronavirus, puesto que los territorios cuentan para la desescalada y seguimos a ciegas. Tardaron más de un mes en mostrar la primera gráfica, veremos lo que tardan en completar el mapa.

Madrid, Cataluña, Andalucía, País Vasco, Cantabria, Asturias, Canarias, Murcia y Baleares, ya han hecho públicos sus datos de incidencia del COVID-19 municipio a municipio.

Mientras aquí, hasta el alcalde de Guadalajara confirmaba hace unos días que él no tiene ese dato municipal, que lo tiene la Junta.

Puedo resultar cansina con esto de pedir el dato, pero de esto se trata en este oficio, y la pena es sentirse tan sola en una exigencia que debería ser común de toda la profesión. Y es que la estadística no miente, aunque bien es cierto que se puede mentir con la estadística.

 

 

DE LA NUEVA NORMALIDAD
A vuela dato