Tauromaquia

Destacado 

Morante, Ortega y… el Sínodo Taurino de Córdoba

 

Y digo Sínodo… porque la única intención de principio, al plantearse este magno cartel, era la Reunión de los más preciados exponentes, del hacer artístico, del actual momento de La Tauromaquia. O sea, que no se anunciaba un festejo normal en Córdoba. No…

Por tanto, el proclamar a los cuatro vientos semejante convocatoria tiene, además, el atractivo del poder comprobar los planteamientos: éticos, estéticos e incluso épicos, que puedan constituirse para que se llegue a la conclusión de si La Tauromaquia  debe elegir un camino diferente al incierto actual; o a cuál de los varios mesías que existen se ha de seguir. Y para eso…, para eso, se crearon y todavía están los Sínodos.

Y la puesta en escena del evento anunciado no puede negar las similitudes con las convocatorias sinodales, cuando antes de su fecha los actores rendían pleitesía a su Benefactor pidiéndole lo mejor para el evento, para los ponentes y para lograr llevar la luz a todos los seguidores de fe. Así lo hicieron Morante con su romería por los sitios de referencia de la Ciudad Califal y Ortega, con su peregrinación por las ermitas anejas.

De Morante de La Puebla podemos aseverar, que su teoría del toreo parte de la base que señala la estética como principio y fin del mismo; pues busca con denuedo, a través de la plasticidad de su quehacer, la misma esencia de la belleza para su total percepción por los asistentes. Eso sí, sin más pretensiones, por considerarla el summum del Toreo.

De Juan Ortega, hasta lo visto por ahora, su labor pregona que es la ética la que debe predominar para la salvaguarda de lo recibido desde siglos, para su segura continuidad. Pues fuera de la verdad, entiende, que no es posible aceptar otros principios ni normas de un reglado cumplimiento… y refuerza su teoría, con un hacer de límpida plasticidad.

Pablo Aguado, hubiera sido el representante idóneo de la épica, pues su muy reciente   y deslumbrante aparición, con la hazaña del logro de lo imposible, en el Coso del Baratillo, es en sí misma, la definición de esta. Pero su más que llamativa ausencia, impide conocer el resultado de una confrontación de los tres conceptos a debatir.

Y para que este Sínodo taurino tuviese argumento para discernir por donde debe ir el Toreo, se elige una ganadería que, a priori, pudiera aportar modos bastante maleables para la exposición clara de los valores señalados. Y, por si acaso salen TOROS con cierta propuesta de apostasía, también se pueda llegar a asumir, por el aficionado, cual o cuales de las disciplinas señaladas son incompatibles con el dominio del animal; y por tanto deban separarse, por inadecuadas, del concepto integral de TAUROMAQUIA. 

Todos estos alicientes se pusieron en marcha en la tarde del 12 de octubre del año de la pandemia, en el que solo se celebró una corrida de toros en plaza de primera; y… en Córdoba, tuvo que ser. Un lugar universal, de eterna presencia en la Historia, donde la estética, la ética y la épica, las percibes, admiras y disfrutas por todas sus callejas y a las vueltas de sus añejas esquinas…; eso sí, junto a su muy especial y gran historia taurina.

El resultado del Sínodo Taurino de Córdoba, no tuvo siquiera la virtud de la brevedad, tan deseada en los festejos de ahora; y si de conclusiones hablamos, pues al igual que viene sucediendo en muchos de los Sínodos de las diferentes creencias, pues hubo de todo…; poco de lo muy trascendente, por la escasa exigencia y casta del encierro, salvo en el 5º y algo de toreo que no pasará a la historia por ser de poca verdad aunque brillasen por el especial hacer del más añejo de los actuantes y con el beneplácito de verlo en una tarde para casi olvidar.   

Morante de La Puebla estrenó su cuarentena el pasado día 2; y para celebrarlo, acudió al Sínodo de Córdoba, para el que se preparó en cuerpo y en alma, teniendo un gesto de agradecer, eligiendo a su compañero de cartel, señalándolo así, según algunos declaran, como su sucesor… lo inauguró con un seminarista, (ya es casualidad), de la ganadería de Jandilla y medio morucho, escarbador y descastado precursor de lo que veríamos luego. 

Y no falló el torero en su labor de hoy, pues toda su vida profesional se encasilla en los modos de los denominados artistas del Toreo que, aunque numerosos en la historia, tienen ese punto de diferencia que los hacen singulares. Son los que necesitan de un tipo de toro más próximo a la colaboración que al sometimiento, pues la técnica que poseen está limitada por las exigencias de su sentir por la estética. 

Y en su hacer, hay que reconocerle un magisterio que declara en público, mostrando las pocas posibilidades de los toros de sus compañeros; que tanto gusta y mantienen vivos a sus seguidores, pero a los más exigentes, poco a poco, eso sí, les desconcierta su permanente toreo en línea, al que tanto rendimiento saca, como demostró en el mejor del encierro. Fue difícil ver a un inspirado Morante, en estado puro, cruzarse en el cite. 

Para Juan Ortega, nos deseábamos que pudiera volver a explicar sus ideales con un toro como el Lisongero de Valdefresno, del 15/8/18 en Las Ventas de Madrid y que, hasta ahora, sinceramente creo, no ha vuelto a tener enfrente. Se hubiera podido repetir una lección magistral sobre la preponderancia de la ética en La Tauromaquia, ante la más numerosa, exquisita y exigente audiencia como la de un Sínodo taurino. Y no pudo ser…

Pero como Juan Ortega es un torero de un imposible pasar desapercibido, dejamos  constancia de que: si aunamos cortas series, un manejo primoroso del capote en sus dos conceptos de encaje y profundidad, junto a su muy especial interpretación del lance de adorno de Llapisera, que lo transforma en unas… chicuelinas por Soleares  y si añadimos la verdad de su toreo con la muleta, sus cites de alta escuela, su torería tan personal, su colocación y embroque sin posibilidad de enmienda, por su palmaria verdad… junto a un temple de elegido y una variedad llena de gusto… pues les digo, que lo disfrutamos en cuentagotas. Y esta vez nos mostró en mayor duración: sus dudas, el desconcierto, el exceso de tanteo siempre por delante, su calvario con el estoque de muerte, incluso el transmitir al tendido el no sobreponerse a la adversidad... No fue su mejor tarde. 

Y es que de un Sínodo Taurino no se debería dejar constancia del número de pases, de arrimones, si hizo de enfermero, del uso de la derecha o de la izquierda, mucho menos de los trofeos, de elogios rebuscados, de escusas… sino de cómo cada artista resuelve los problemas de manera ajustada a lo que defiende, para sacar conclusiones sobre el presente, pero siempre con vistas al futuro. Y en esto yo estimo que el Sínodo Taurino de Córdoba no dejó una clara y definida opción a seguir, ni a qué mesías proclamar… 

  

OTROSí DIGO: que para los que solo gustan y buscan de resultados estadísticos, va esta:

Ficha del Festejo: plaza de toros de Córdoba 12/10/20. Aforo: el máximo permitido.

 

Toros de Jandilla y Vegahermosa. De aceptable trapío y pobre juego, salvo el bravo 5º. 

Morante de La Puebla: entera trasera y 4 descabellos; silencio. Pinchazo, entera y descabello; palmas. Dos medias y descabello; vuelta.

Juan Ortega: bajonazo; palmas. 2 pinchazos y buena estocada; palmas. Media caída; silencio.

Juan Ortega y… “Basurilla” 153, el toro de San Luc...
Los datos claros y el chocolate espeso