Un zángano en el palmeral

Nueva cruzada: contra los deberes

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Este fin de semana se ha iniciado la huelga convocada por la CEAPA, Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, a fin de lograr que los niños dejen de realizar tareas o deberes en sus casas como complemento de lo trabajado en clase. Para ello han informado de que sus hijos acudirán a los colegios sin la parte de esos ejercicios, correspondientes a los fines de semana. ¿Es una broma?

No, por desgracia, es una iniciativa que tiene por objetivo acabar con todo compromiso de estudio fuera del horario lectivo. Consideran que los escolares son explotados, obligados a emplear un tiempo en ocupaciones inútiles que no son de provecho y perjudican esto tan moderno a lo que llaman “conciliación familiar”. Vamos, una revolución contra los malos maestros, esos ignorantes y manipuladores que impiden la necesaria comunión entre padres e hijos… bueno, la comunión no, pues es voz poco conveniente: las familias que abanderan este combate se dicen laicos y muy laicos, oiga. Sobre todo si se contempla el desafecto a tales presupuestos por parte de la organización afín a la enseñanza privada, gran parte de ella de carácter religioso. Unos que niegan el revuelo y, por fin otros, los profesores y maestros, que empiezan a hacerse oír. Porque venían guardando un extraño silencio. Organizaciones y sindicatos toman posiciones y lamentan el tono y los actos propuestos, tal vez, exagerados y de menor importancia en un periodo de reflexión, reforma y pacto como el que se ha anunciado. Porque quedan los docentes a los pies de los caballos tratados como negreros. Porque se podrá discutir de formas y coordinación sin menoscabo de la necesidad del trabajo en soledad del alumno- no que los padres hagan lo que no les corresponde- puesto que es un método de disciplina, asimilación y control- para que los profesores, en clase, comprueben el efecto de lo inicialmente practicado- y de educación en el esfuerzo: indispensable para la vida. Porque es falso, además, que los museos se vayan a llenar de padres y niños con tiempo libre, porque es falso que ese tiempo que reclaman se vaya a emplear en mayor contacto familiar y porque los niños ya tienen bastante con horas y horas de televisión hasta bien entrada la noche, actividades extraescolares-guardería y deportes: a ver si el niño se convierte en Messi y nos saca de pobres… Porque no es verdad que los niños tengan horas y horas de deberes. Es que unos realizan su labor a tiempo y otros tardan mucho más. Porque vivimos en una sociedad que se queja de los deberes y aprueba sin despeinarse que una niña de doce años- y los muchos que se conducen igual- beba hasta morir. Porque esta es una huelga ridícula: la de los padres y madres plastilina. La de los que inician una cruzada por aburrimiento. 

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