Un zángano en el palmeral

PERDER PARA GANAR

Creo recordar que fue durante la pasada Eurocopa de baloncesto, cuando se afeó la actitud competitiva de la selección francesa tras la disputa de un partido clasificatorio jugado contra los representantes españoles. El equipo galo sucumbió en esa primera cita y, considerando la falta de brío a la hora de contrastar talento y fuerza con los propios del combinado que entrenara Luigi Scariolo, muchos estuvieron de acuerdo en pensar que Francia pretendía la derrota.


Era perder para evitarse un cruce, con los mismos a los que dejaban de oponerse, a fin de llegar a la final con más garantías: calculaban que el resto de rivales eran lo suficientemente asequibles como para salirse con la suya. Y así fue. Progresaron hasta el último choque y, esta vez, indudablemente inferiores, acabaron un escalón por debajo de los campeones… Pues bien, este relato de picardías e innobles prácticas es lo que viene a mi memoria al leer una noticia que ofreció GUADAQUÉ hace unos días: Alcaldes socialistas conquenses piden explicaciones sobre la elección de Villar de Cañas para instalar el ATC … ¿Y por qué actúan así los citados ediles? Se explica en el primer párrafo del texto de la noticia: “Los alcaldes y concejales de las localidades colindantes con Villar de Cañas han presentado un manifiesto en contra de la elección de este municipio para instalar el Almacén Temporal Centralizado, ATC, de residuos radioactivos de alta intensidad. Se preguntan el porqué de esta decisión cuando Zarra, Ascó y Yebra iban por delante en el orden de baremación previa.”… Es decir, ¿cómo han ganado los que no queríamos si ya se hizo lo que cumplía para que otros reunieran los requisitos necesarios que determinarían la adjudicación? ¿Cómo ganaron si jugábamos a perder?... Claro, ellos no, porque nadie quiere que pongan a las puertas de su casa establecimientos que por efectos sociales, mecánicos o físicos estén sujetos a controversia. Se les atribuirá, ciertamente o no, peligrosidad, o se rechazarán por convenciones, prejuicios o fobias, cosa que ocurre con frecuencia. Entonces, sobre todo los que se tienen a sí mismos por progresistas y modernos, vendrán a decir que esas infraestructuras son necesarias y que en algún enclave hay que situarlas. Por supuesto… siempre y cuando sea en latitud y longitud lo más alejada posible a quienes les distinguen con su apoyo electoral y a ellos mismos. “Son un mal menor- repiten- imprescindible mientras nos ponemos de acuerdo para establecer las soluciones que correspondan. Pero, aquí no”... Y los regidores socialistas que gobiernan en localidades cercanas a Villar de las Cañas, dónde, por cierto, muchos creen que la instalación allí del ATC es una suerte de revitalización económica, se contrarían porque la jugada les ha salido mal. Mal a ellos y muy bien a los representantes de la Diputación de Guadalajara. Serán necesarios los basureros nucleares, pero que los tengan otros. Otros, aunque una localidad de la provincia lo solicitara y por idénticos motivos a los de Villar. Para salir adelante. Para tener un lugar digno al sol, precisamente ahora que la Real Academia decide retirar los términos “tosco” e “inculto” de la definición de “rural”. Precisamente porque la gente del campo ni es garrula ni existe al margen de lo cultivado, y quiere tener oportunidades como las tienes quienes habitan en los siempre más favorecidos núcleos urbanos. Ya que, de todos modos habrá perjuicio, que se recompense sobradamente a los que aceptan sacrificarse, a los que entienden el riesgo como una oportunidad solidaria de futuro.

Por la defensa del periodismo
NADER Y SIMIN: UNA SEPARACIÓN