Quiero preguntar a las que alardean de feministas qué es lo que hacen a favor de las mujeres. Cuando un hombre asesina a una mujer, se alborota el gallinero y no dejan de cacarear con el “Tolerancia cero”, el “016” o minutos de silencio; pero ¿hacen algo para evitar esos crímenes?

Si queremos evitar que alguien cometa un acto, hemos de tomar a priori medidas disuasorias. Lo contrario sería “a burro muerto, cebada al rabo” o también “ida la liebre, palos en la cama”. No recuerdo haber visto en toda mi vida una acción de las feministas para erradicar a priori esa idea de la mente del potencial homicida. Y estoy hablando de lo más importante, que es la disuasión previa, y no de posteriores ayudas, centros de acogida, etc. que no niego que estén bien; pero los considero insuficientes.

Yo, acosado, amargado y hasta desesperado por la perfidia de la que se convirtió de mi esposa en mi “exposa”, estuve a punto de ser un uxoricida más; pero analicé las palabras de Ortega y Gasset (Yo soy yo y mis circunstancias) y llegué a la conclusión de que aquella mujer era simplemente una circunstancia de mi vida que estaba arruinando mi verdadero yo y, por tanto, convenía eliminarla de mi pensamiento. Así lo hice y no sólo empecé a ser feliz a partir de aquel día, sino que ahora disfruto de una plácida senectud que me hubiese perdido de haber dado rienda suelta a mis instintos emocionales.

Por favor, hacedme caso los que sufráis ese grave problema.

Para muchos españoles, está completamente claro que lo que quieren estas feminazis es simplemente cambiar la raíz de mach-ismo, por la de femin-ismo, lo que viene a ser lo mismo; pero con alternancia de sexo. Para ello, han logrado un apoyo irracional, tanto gubernamental como de varias entidades. Incluso la Real Academia Española (ese organismo que no comprendo por qué está considerado como una docta institución), dice que Machismo es una “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”, mientras que Feminismo es todo lo contrario: un “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.

¿Dónde está el principio de igualdad, si basta una denuncia falsa, para encerrar sin juicio a una víctima inocente?

Está claro que, según la definición que nos hace nuestra tan ensalzada RAE, debemos considerar el Machismo (prepotencia) como algo malo y el Feminismo (igualdad), como algo bueno. ¡Un disparate morrocotudo más a añadir a los muchos que cometen los excelentísimos señores académicos!

Basándome en mi propia experiencia, puedo asegurar que, para impedir que se cometan asesinatos de esta índole, hay que evitar por todos los medios y a priori la perturbación mental que sufre la persona (hombre o mujer) que se siente impulsada a cometer el uxoricidio, empezando para ello por erradicar la causa de esa perturbación, que es la agresión continua, programada y desconcertante, a que se siente sometida.

Y, volviendo de nuevo a mis experiencias, quiero decir que, a los pocos días de nuestra separación, mi ex, que se había puesto en manos de feministas, me llamó llorando desconsolada y reconociendo su mal comportamiento, para suplicarme que le permitiese volver conmigo, asegurando que había actuado engañada: le habían pintado un edén y, cuando se encontró en un infierno, la dejaron desamparada.

Y aprovecho para preguntar qué han hecho las feminazis y los partidos gobernantes, por lo ocurrido con las niñas tuteladas de Baleares.

Pongo como colofón el llamativo titular que he visto en elDiario.es Euskadi  (AMA/MGB VITORIA —23 de noviembre de 2020 13:07h0). Dice lo siguiente:

El Gobierno vasco destina 28,7 millones de euros a la atención a víctimas de la violencia machista.

Si dividimos 28.700.000 entre los 365 días del año, incluidos sábados, domingos y festivos, nos da un gasto diario de 78.630 euros, para una población de 2.181.919 habitantes. ¡No digo “na”!