Tauromaquia

Sta Lucía… guía, también, de los ganaderos de bravo


SÁNCHEZ VARA, JOSE LUÍS VIEJO Y JUAN ORTEGA EN "EL CERRILLAR”, EL DÍA DE SANTA LUCÍA DE 2020

El dicho conocido de: Sta Lucía te conserve la vista… tiene su arraigo, también, en la familia ganadera de lidia. Y tal vez se deba a que es en estas fechas, casi de invierno, cuando ebulle el campo bravo de tentaderos de vacas, que los criadores desean añadir a su camada de reproductoras. Tanto para su renovación, como por el buen historial de sus reatas ya lidiadas; o para retentar las compras recientes a otros ganaderos.

Y no es desdeñable tendencia, el encomendarse a quien pueda echar una mano para el acierto en la selección del ganado de lidia, por ser este indescifrable, de antemano, por más que lo avalen los libros de la ganadería; y por eso muchos creen en los milagros. Porque al fin y a la postre, es el ojo del ganadero quien dilucida si la vaca, el cuatreño o el eral prolonga su vida en el campo. Y para después… que Sta Lucía te conserve la vista.

Y siguiendo o no con dicha festividad del 13 de diciembre, José Luís Viejo, el polivalente empresario briocense, apasionado del mundo de los toros con una afición inaccesible al desaliento por estar alicatada hasta el techo… tuvo la gran deferencia de invitarme al tentadero a celebrar en sus predios, con aires de dehesa extremeña, en el término de Mandayona. Fue para comprobar la bravura de unas vacas con la ayuda de Sánchez Vara y Juan Ortega. Un mano a mano, cuasi alcarreño, de toreo campero, que con seguridad abarcaba todas las teclas, para tomar la mejor decisión sobre el futuro de su ganadería. 

Si de actual interés taurino pueden presumir los dos profesionales mencionados, no lo es menos de sus especialidades en las tientas. Pues si el alcarreño es reclamado por los ganaderos más especiales de España, Portugal o Francia; a quien se gasta sangre de El Señorío, se lo rifan los de encastes que necesitan saber… cuánto vino más añadir al agua.

El día se mostró pletórico de señales. Con una temperatura justa, con un sol generoso y calma en un aire fresco y límpido, que al respirarlo a casi 900 mts de altura, te vacunaba de todos los males. En fin, pareció que todo fue previsto para el gozo y disfrute de una jornada campera que adentro se nos queda. Porque estas faenas ganaderas son el santo y seña del futuro de La Tauromaquia y reflejan el sentir, como aficionado, del ganadero de turno para ratificar el extraño dicho de que: las reses sacan el carácter de sus dueños. 

Pues de esto tuvieron noticias tanto Sánchez Vara como Juan Ortega, así como un muy reducido grupo de afortunados, que lo comprobaron en las seis vacas que se tentaron; y que, de entre todas, solo hubo una como claro garbanzo negro… las otras, dejaron entrever posibilidades de futuro para el ganadero y de presente para los toreros; puesto que les permitieron su lucimiento y entrenamiento para no bajar de un estado de forma claramente en buena sintonía; según lo percibido por los presentes.

Y es que fue un regalo el ver el seguro poderío de Sánchez Vara con un hacer de dominio pausado, templado y acorde con las exigencias diferentes de sus tres reses. Y a un Juan Ortega variado, elegante, permanentemente enfrontilado con los animales, ortodoxo y primoroso en los remates, mandón con mano de seda, largo el trazo para no mover un pie en la concatenación de las series y… una mano izquierda… una mano izquierda… 

Así lo dejó claro también el ganadero briocense, que tomó buena nota pensando en lo mejor para su pueblo cuando llegue su primaveral hora. Es esta, una forma de hacer, característica y devenida en virtud, que no sabe dar puntada sin hilo… y tal vez ocurra lo mismo en los toreros, siempre expuestos al permanente escaparate de sus maneras, desde los entrañables tentaderos hasta el más exigente festejo venteño. Y esto, ambos actuantes, lo saben más que de sobra.

Interesante, agradable, entrañable jornada del día de Santa Lucía… con un generoso remate gastronómico en la mejor compañía femenina asistente, al frente de la cual, Toñi, la gentil esposa de José Luís Viejo, puso el colofón del encuentro, cuando ya cercana la hora del ocaso, todo el paradisíaco ambiente inicial del día dejaba en el aire la llamada a los abrigos y la necesaria recogida mediante un viaje de vuelta a casa lleno, eso sí, de comentarios sobre los nombres que flotaron en el ambiente… Manzanares, Juan Ortega, Roca Rey, Sánchez Vara, Fernando Robleño, Rafaelillo, Saltillo, Victoriano del Río. O sea, que ya se huele y también se oye la primavera taurina de La Alcarria…  

DICHA O TRAGEDIA
Yo también fui fumador