La médica sudafricana Sonnet Ehlers ha realizado, en mi opinión, uno de los mejores inventos del mundo: un preservativo con dientes para evitar violaciones. Ha tardado la friolera de 40 años en llevar a cabo su invento, pero lo ha conseguido. La segunda cosa positiva de este invento es que se ha ofrecido primero a las mujeres africanas, unas de las que más violaciones sufren en el mundo. A esta mujer deberían darle algún premio.

La cifra es dramática: 1 de cada 5 mujeres en el mundo es violada o sufre un intento de violación alguna vez en su vida. Es verdad que esta media, como todas las medias, se consigue de sumar el todo y dividirlo entre los participantes, por eso, aunque en España, por ejemplo, la cifra es mucho menor, en otros países como México o la República Democrática del Congo se dispara hasta límites asfixiantes.

Por eso, este invento de Sonnet Ehlers se me antoja de los mejores que nadie podría imaginar y poner en práctica, aunque con algunos matices en contra. Cuenta esta médica en una entrevista que concedió a la cadena de televisión americana CNN que la idea se la proporcionó una mujer que, tras ser violada, llegó a su consulta en unas condiciones lamentables. Entre sollozos le comentó: "Si tuviera dientes ahí abajo...". Eso le inspiró.

Tuvo que vender su casa y su coche y hacer una gran inversión para poder poner en marcha este invento, del que ya ha hecho pruebas. Antes de ponerlo "en el mercado", ha consultado a ginecólogos, ingenieros, psicólogos... incluso ha acudido a las cárceles para hablar con violadores. De momento, y con motivo de la celebración del Mundial de Fútbol en Sudáfrica, está repartiendo estos preservativos con dientes en las ciudades donde se están celebrando los partidos.

En total, quiere repartir 30.000 unidades. Después, los pondrá a la venta a un coste de 2€ la unidad. En su contra, dicen que es una solución medieval y que perjudica a las mujeres, que tienen que salir con ello puesto desde casa (se introduce en la vagina como un tampón y no produce ningún daño, puesto que los dientes son internos), es decir, que es una suerte de forma de "esclavizar" a la mujer que sale a la calle prevenida por si acaso.

Pero Ehlers practica la medicina en un país donde el 28% de los hombres reconoce haber violado a una mujer o niña en algún momento de su vida, de hecho, uno de cada 20 respondió que había violado en el último año. Eso es terrible. Es verdad que, salir de casa con el condón con dientes puesto, por si acaso, puede dar a la mujer cierta sensación de seguridad que podría no ser tal.

Me explico. El condón funciona de modo que cuando el pene se introduce en la vagina que lo porta se cierra y engancha sus dientes en él. El hombre siente dolor inmediatamente, se lo intenta sacar, pero cuanto más lo intenta, los dientes se introducen más. De hecho, puede llegar a impedirle casi andar del dolor. Hay quien argumenta que, ante esto, al ver frustrado su objetivo y cabreado al máximo, podría intentar desquitarse con la pobre mujer.

La argumentación a favor es que, dado que el condón con dientes sólo puede retirarlo un médico, el hombre pasaría a manos de las autoridades y sería juzgado sin ninguna duda. Su culpabilidad es evidente.

La doctora sudafricana reconoce que quizá esta no sea la gran solución, admite que su invento puede ser medieval, pero recuerda que también la violación lleva practicándose desde hace siglos. "Creo que se debería haber hecho algo... y esto podría hacer que los hombres se lo pensaran dos veces antes de asaltar a una mujer" aseveraba. Estoy con ella, no es la mejor solución, pero al menos, es una forma de capturar a los criminales.