Un zángano en el palmeral

USO Y ¿ABUSO? DEL PUEBLO

Lo dijo Pachi Vázquez, candidato socialista a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Galicia: “El pueblo acierta siempre”. Una declaración efectuada antes de que se realizan las elecciones que dieron lugar a una nueva distribución de representantes en el parlamento gallego. Antes de que se supiera que, por número de diputados electos, la agrupación política con la que Vázquez concurría a los comicios, como número uno, iba a permanecer en la oposición.
Antes de que se conociera la victoria del PNV en el País Vasco, el ascenso de BILDU, el descalabro de otro Pachi, Patxi López, anterior Lehendakari, y el retroceso del PP, soporte que ha sido de gobierno en esa Región, deriva que confirma el descenso de apoyos acaecido en elecciones anteriores…

El pueblo siempre acierta. Una proposición sospechosa de ser refrán de comercio, propaganda, marketing. Una forma de agradar a todos con especial atención a los que, perjudicados por las adversidades económicas, popularmente conocidas como crisis, protestan con justo o injusto encono. Pero, ¿quién es el pueblo? Porque, en estos días, cuando se menciona a los de a “pie” se les denomina pueblo les concierna o no aquello que motiva que se les apele. Que les concierna, o sin haber estimado previamente a quienes de entre ese “pueblo” les gustaría ser incluidos en el frente que corresponda. Es una etiqueta recurrente que sirve o de la que se sirven quienes la emplean para dividir: o con el pueblo o contra el pueblo. Si se es del pueblo, se está o se ha de estar contra los que no son el pueblo. Y, ¿quiénes no son el pueblo? Por definición- para los que detentan el uso de la citada denominación- como antes el proletariado, los que tienen galones, están por encima jerárquicamente o, simplemente, mandan, no son el pueblo. Y los que discrepan de parte o de todo lo que conlleva ser del pueblo, verán como inmediatamente, el pueblo, les concede la automática distinción de fascista. Porque, como dicen los “Pachis”, el pueblo siempre acierta. ¿Acierta incluso cuando se equivoca? ¿Se equivoca el pueblo cuando accede a ser administrado por aquellos que no son los que expiden el carnet de ciudadano del pueblo o se equivoca sólo cuando se equivoca? Y si no se equivoca, ¿el pueblo es Dios?

¿Está fuera de toda duda el pueblo cuando permite que con su inequívoco y acertado proceder democrático en las urnas consagre a genocidas, prepotentes y otros canallas? Porque el pueblo suele ser acaudillado y la masa, como el rebaño, puede manejarse con facilidad.
De modo que, cuidado, el pueblo, en las urnas, expresa sus deseos, todo el pueblo, incluso los que para algunos no son el pueblo, y se ha de respetar el mandato surgido de ese ejercicio democrático. Pero eso no significa que el pueblo, lo que sea que tenga que ser el pueblo, adquiera carta de infalibilidad. El pueblo se equivoca, como se equivocan los que no son el pueblo.

¡No a los recortes en la sierra!
Cosas insólitas