Apuntes de un becario

Y Cañete en los toros…

Llevo unos días que, por más que vea los informativos, no puedo salir de mi asombro. España se quema por los cuatro costados. De hecho, hasta hace pocos días había tres Parques Nacionales afectados por las llamas: Doñana, Cabañeros y Garajonay. Mientras tanto, el Gobierno Nacional está mostrando una pasividad incomprensible. Total, ya se han quemado en todo el país más de 130.000 hectáreas, una superficie más grande que la isla de Gran Canaria. Algo que no es  tan importante como una corrida de toros en Cádiz, ¿verdad ministro?

 

Pueden alegar desde el Ejecutivo de Rajoy que ellos no son competentes. Que la responsabilidad es de las Comunidades Autónomas. Pero los gestos son los gestos. No se puede estar quemando el 25% de uno de los espacios protegidos más importantes de España, como el de Garajonay, en la Gomera, y que Arias Cañete –ministro de Agricultura y Medio Ambiente– esté aplaudiendo verónicas a más de 1.000 kilómetros de distancia. Cuanto menos, esta actitud se merece una explicación más allá del «yo no he sido» al que nos tiene acostumbrados.

El señor Cañete, tan taurino él, no debe olvidar que el 90% del mencionado Parque se encuentra compuesto por Laurisilva, un tipo de flora muy escasa en España y que en gran parte se da en la Macaronesia –región natural en la que se enmarcan las Canarias–. Esta es la causa de la importancia ecológica del enclave que está ardiendo.

Pero no sólo es una catástrofe florística y faunística. No hay que olvidar a las miles de personas que, durante los últimos días, han tenido que ser evacuadas de sus casas, y muchas de las cuales todavía no han podido regresar a sus viviendas. ¿Qué pensarán estas buenas gentes cuando vean que sus propiedades se ven amenazas por el fuego y que el ministro responsable está diciendo «olés» junto al rey? «¡Me mandaron!», se ha excusado Cañete. «¡El ir a la Corrida ha sido una orden de Presidencia para celebrar el Bicentenario de La Pepa!», se disculpaba. Pero no es suficiente.

Sé que el hecho de que Cañete dé o no rienda suelta a su afición taurina poco van a variar las ansias de Vulcano. Pero, en el momento que aceptó su despacho en la Castellana, el madrileño debió ser consciente que ocupar un cargo político de alto nivel implica una serie de sacrificios. Tuvo que tener en cuenta que ministro se es las 24 horas del día a largo de los 365 días del año. Y no sólo de 8 a 3 de lunes a viernes.

Por ello, en lugar de haber ido a ver a Perera, Hermoso de Mendoza y Castella, tendría que haber presidido un comité de crisis para atajar los incendios. No sólo el de La Gomera, sino todos lo que estaban destrozando –y que aún lo siguen haciendo– gran parte de España. Pero si Cañete no es capaz de rebatir órdenes de presidencia del Gobierno –gran papelón también el realizado por Rajoy– para cumplir su obligación, se debe marchar a su casa. Nuestro país se merece gestores con determinación y no sólo meros «cumple órdenes»

PD: No puedo terminar este artículo sin hacer referencia a los dos grandes incendios que han asolado Guadalajara este verano, el de Chequilla y el de Uceda. Cada uno de ellos ha consumido más de 1.000 hectáreas y, ambos, han sido generados por imprudencias. ¿Cuándo vamos a aprender a respetar la naturaleza y a ser más cuidados con nuestro entorno? Sobre todo ha sido sangrante el caso de Uceda,  donde las llamas han surgido desde una barbacoa privada de un chalé de la urbanización de Peñarrubia. Hasta donde yo sé, está prohibido hacer fuero entre el 1 de junio y el 30 de septiembre. Pero acaso esta medida, ¿no se aplica a los domingueros que habitan las mencionadas viviendas? ¿Las leyes acaban donde empieza la propiedad privada? ¿Qué piensa hacer la Junta para evitar estas situaciones?

PD2: Hablando del Gobierno regional, no dejan de sorprenderme las declaraciones realizadas el otro día por María Dolores de Cospedal en Cabañeros, donde solicitaba un aumento de las penas para quien generase intencionalmente un fuego. Es llamativo qua haga esta demanda al Gobierno de Rajoy, cuando su Ejecutivo ha impulsado –de forma directa o indirecta , da igual– un ERE de 680 personas en Geacam, la empresa pública encargada de gestionar los montes y, llegado el momento, afrontar y apagar los fuegos. ¡Basta ya de demagogia, señora presidenta!

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