Cualquier empresario busca beneficios en sus negocios. Pero, ¿Qué ocurre cuando sabe que el negocio es, casi siempre, deficitario? Esto es lo que pasa en los medios de comunicación, que generan más pérdidas que ganancias. Entonces, ¿Por qué las empresas apuestan por ser socios, invertir, en medios de comunicación?

La respuesta más evidente es porque busca otro tipo de contraprestaciones, bien sea publicidad o bien una forma de dar a conocer las bondades de su negocio a través de un medio, conseguir presionar a las Administraciones en determinados asuntos de su interés… En fin, usar parte de la maquinaria del ‘Cuarto Poder’ en su propio beneficio.

En España, el mercado de los medios se puede dividir, grosso modo, en nacionales y provinciales (aunque en algunos casos, medios de ambos sectores pertenecen a un mismo grupo). Los primeros, se asientan en grandes grupos de comunicación que tienen negocios diversificados en distintas áreas de la comunicación, como edición de libros, imprentas, televisión, radio, prensa escrita, plataformas digitales, productoras de contenidos, etc.

Los provinciales y regionales suelen tener un soporte empresarial. Las empresas que sostienen estos medios tienden a actuar en la zona donde se publica el medio. En Guadalajara, por ejemplo, hay muchas empresas de construcción ligadas a medios de comunicación.

Ayer, se entregaban los premios de periodismo que convoca la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Un buen momento para ver a todos los colegas de profesión unidos y reclamando solución para algunas de las deficiencias que arrastra, desde su mismo origen, el periodismo.

En este foro, se comentaba justo eso: que la caída de las empresas de construcción había ido muy ligada a la destrucción de empleo en prensa. Los ejemplos más patentes son los cierres de La Tribuna y CRN porque sus propietarios no estaban teniendo mucho éxito en su actividad principal, inmobiliaria.

Se hablaba también de que hay falta de calidad en el trabajo periodístico porque, como falta personal, se prima más la cantidad de información publicada que la calidad de la misma. Los pocos periodistas que aún mantienen sus empleos precarios tocan tantos palillos que ya no dan más de sí y, claro, eso resiente la información que llega al público.

Por eso, están surgiendo en los últimos tiempos apuestas de los propios periodistas para gestionar su trabajo y ofrecer a los ciudadanos productos informativos donde la calidad prima más que la cantidad. Al menos, lo intentan.

Se trata de apuestas donde no hay una empresa que respalda el proyecto, sino que son los propios periodistas, constituidos en cooperativas o sociedades, quienes sacan adelante la idea y tratan de sobrevivir en el duro sector de la comunicación. Por ejemplo, cuartopoder.com, donde varios profesionales de la comunicación presentan la información a través de blogs especializados sobre distintas áreas sociales, desde economía a política, pasando por salud, entre otras cosas.

Les aseguro, con conocimiento de causa, que no es fácil nacer alejado del respaldo que proporciona un socio capitalista, pero es altamente gratificante. GuadaQué lo formamos periodistas que hemos apostado fuerte por un producto que pretende informar de forma veraz. En ocasiones, no es fácil encontrar la verdad y, en ocasiones, lo que falta es tiempo, pero nuestra intención es buscar siempre la información objetiva (a pesar de que nadie es por completo objetivo) y, sobre todo, buscar la verdad de las cosas.

Decía la vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, FAPE, Elsa González, que el periodismo tiene capacidad de adaptación y que ésta pasa, ahora, por los medios digitales y las nuevas tecnologías de la información. El año pasado, se consumió más internet que televisión, la Red conseguía más usuarios.

Es por eso que la mayoría de las nuevas apuestas periodísticas se asientan en la Red. El peligro, como apuntaba Elsa, es que la sobreinformación oculte lo realmente importante, de ahí, el papel necesario del periodista que debe destacar el oro de entre la paja, dar relevancia a lo importante, para que, entre todos los contenidos, sobresalga aquello que el ciudadano debe tener en cuenta, debe saber, conocer, recordar.

Las Asociaciones de la Prensa están ahí para apoyar a los compañeros de profesión que, cuando se han visto con una mano delante y otra detrás siendo víctimas de un despido propiciado por la crisis, deciden apostar por una nueva forma de entender el periodismo. Por eso, actos como el de ayer, son importantes, porque se palpa el apoyo asociativo que será más interesante cuando se pueda llevar a cabo el sueño de constituir un colegio profesional.

Soy socia de la Asociación de la Prensa de Guadalajara y, cuando haya colegio profesional, me colegiaré. No porque quiera dejar patente que tengo una titulación universitaria que, de alguna manera, me hace más propicia a desarrollar una labor profesional que otra, sino porque ayudará a que se reconozcan más nuestros derechos. Ayudará a que no se contrate a licenciados por 350 euros y categoría de becario sine die, ayudará a que surjan más ideas innovadoras puestas en marchas por periodistas.

Colegas, compañeros, profesionales que harán de su capa un sayo y arriesgarán, apostarán, por un puesto de trabajo sostenido por ellos mismos, su valor y capacidad de trabajo. Yo apuesto. Espero que muchos más compañeros sigan esta senda. Hagamos nuestro el lema de la Selección Española de Fútbol: Podemos.