La Asociación de Apicultores de Guadalajara participó este jueves en la Concentración que tuvo lugar en Madrid frente al Ministerio de Agricultura. La Asociación de Apicultores de Guadalajara participó este jueves en la Concentración que tuvo lugar en Madrid frente al Ministerio de Agricultura.

Los apicultores de Guadalajara en defensa de la miel

La Asociación de Apicultores de Guadalajara participó este jueves en la Concentración que tuvo lugar en Madrid frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, convocada por todas las Organizaciones Profesionales Agrarias (ASAJA, UPA, COAG, y Cooperativas Agroalimentarias de España).

La concentración congregó a cientos de apicultoras y apicultores de toda España, que arrastran una grave crisis coyuntural y estructural de varios años, (esta manifestación hubo de suspenderse hace 3 años por la pandemia) y quisieron denunciar así los graves problemas que atraviesa la producción y comercialización de la miel española y pedir la puesta en marcha de un conjunto de medidas, para salvar al sector, del que viven más de 36.0000 familias en nuestro país.

Pancartas en las que se leía “Saquemos a las abejas de la UCI” “Nuestra miel no se regala” “Salva nuestra apicultura, no más Miel-da” o “Precios justos para nuestros productos” llenaron la calle nublada por el humo de los ahumadores; Los apicultores derramaron miel a las puertas del Ministerio y se la echaron por encima y quemaron dos muñecos vestidos de apicultor para denunciar una situación que consideran “dramática”.

La delegación que partió de Guadalajara iba encabezada por el presidente de la Asociación de Apicultores y vocal de la junta directiva de APAG, Angel Marco, con apicultores de toda la provincia que llegaron en un autobús fletado por la Asociación y en coches particulares.

Marco ha denunciado que la sequía redujo la cosecha el año pasado un 60% “y aun así las mieles – sobre todo las que no están en denominaciones de origen- están en nuestros almacenes sin poderse vender porque se sustituyen por mieles de otros países, como China o Sudamérica”.

“Hay que aprovechar la presidencia española de la Unión Europea en el próximo trimestre para cambiar de una vez por todas el etiquetado de la miel, y conseguir que se especifique el porcentaje de miel de cada país, para evitar esa competencia desleal” señaló

Vanessa  Martínez representante del sector apícola en Asaja declaró que el sector apícola necesitar urgentemente varias cosas: “una ayuda directa -porque estamos agonizando, el etiquetado claro de la miel para no engañar al consumidor,  porque le están vendiendo miel que a parte de no ser española no es ni siquiera miel y que se investiguen nuevos tratamientos contra varroa, porque a los laboratorios no les interesa sacar nada nuevo y nuestras colmenas se están muriendo”, dijo

DISCRIMINACIÓN DE LA MIEL ESPAÑOLA

Las organizaciones convocantes califican de “absolutamente irresponsable” el comportamiento de los envasadores y la distribución española, que “discriminan la miel española y la sustituyen por mieles importadas a precios muy por debajo de los costes de producción en nuestro país”. Así, en la mayoría de los lineales de la gran distribución se encuentran mayoritariamente mieles mezcladas donde el porcentaje de miel española es absolutamente testimonial, y la miel española tiene escasa o nula presencia. Ante esta situación, “el Ministerio debe actuar y defender a nuestras apicultoras y apicultores”, aseguran.

Los apicultores achacan parte de la responsabilidad de esta situación a la norma de etiquetado, de la cual las apicultoras y los apicultores vienen reclamando desde hace años un cambio para que el consumidor conozca con exactitud el origen de la miel. “La presidencia europea es una oportunidad, que nuestro Ministerio no debe dejar pasar, para promover este cambio”, señalan.

Además, este problema de mercado se acompaña de una reducción de aproximadamente el 50% de la cosecha debido a la falta de lluvias y el calor extremo del verano, de la muerte de hasta un tercio de las colmenas en algunas zonas como consecuencia de los problemas sanitarios, especialmente por la Varroa, o de los ataques de depredadores como los abejarucos o las avispas, así como, del fuerte encarecimiento de los costes de producción, por ejemplo, suplementos de alimentación o combustibles para la trashumancia.

Salvo en las comunidades autónomas de Castilla-León y Castilla-La Mancha, los apicultores no han sido beneficiarios de las ayudas extraordinarias habilitadas en el contexto de la invasión de Ucrania, que se han articulado en agricultura y ganadería. El sector considera una discriminación haber sido excluidos de la devolución de los 20 céntimos de descuento para los combustibles que, sin embargo, sí reciben el resto de los productores.

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