Se necesitan 741 toneladas de carroña para dar de comer a los buitres un año en Guadalajara

Se necesitan 741 toneladas de carroña para dar de comer a los buitres un año en Guadalajara

Una pareja de buitres leonados con un pollo necesita unos 500 kilos de carroña al año para alimentarse.En la provincia de Guadalajara se estima que hay unas 1.483 parejas reproductoras de buitres leonados, de las 2.501 parejas que se contabilizan en Castilla-La Mancha (censos entre 20o4 y 2008 son los disponibles), siendo el censo de Guadalajara el más amplio de toda Castilla-La Mancha, por lo que haría falta 741.500 kilos de carroña para alimentar a estos buitres en nuestra provincia en un año.

Estos son algunos datos que se desprenden del Plan de Gestión de la Red de Alimentación de Aves Necrófagas en Castilla-La Mancha que la Junta de Comunicades acaba de aprobar y que hoy se publica en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha y que pone de manifiesto que hay una tendencia poblacional de crecimiento de esta especie en la provincia de Guadalajara que no encuentra suficientes cadáveres para alimentarse y ha modificado algunos de sus hábitos en relación a su comportamiento trófico.

Los ataques denunciados por los ganaderos la semana pasada con tres vacas y tres terneros muertos en un solo día por ataques de buitres, en Valdepeñas de la Sierra y las Navas de Jadraque, no son un hecho puntual, pues hay más y esto pone de manifiesto también que los buitres pasan hambre, y más aún en la primavera que es cuando comienza su temporada de cría y aumentan sus necesidades.

Y todo esto a pesar de que la provincia de Guadalajara cuanta ya con ocho comederos o muladares, instalaciones creadas ex proceso en las zonas donde hay buitres, Alto Tajo y Sierra Norte principalmente, donde se arrojan cuerpos enteros o partes de animales muertos, procedentes de la ganadería, mataderos o caza y que sirven de alimentación complementaria para estas aves necrófagas, que ya en el campo no encuentran lo que necesitan, por la reducción de la ganadería y la imposibilidad de dejar los cadáveres en el campo, decretada tras la crisis de las vacas locas en 2012. Un toral de 15 explotaciones ganaderas, 19 cotos de caza y 1 matadero asociado, proporcionan los cadáveres de reses que se arrojan en estos muladares, a una media de unos 500 kilos cada dos semanas.

Y aunque el buitre leonado, que es especie de interés especial, es nuestra principal ave carroñera, hay otras aves carroñeras como el alimoche, con una 100 parejas reproductoras en Guadalajara que también demandan carroñas y otras aves, que sin ser carroñeras de manera explícita, también se alimentan de carroña a veces como el águila real, que tiene unas 80 parejas reproductoras en Guadalajara.

 Este Plan de Gestión de la Red de Alimentación de Aves Necrófagas en Castilla-La Mancha que ahora publica la Junta pretende precisamente evaluar esas necesidades de las aves carroñeras protegidas y establecer las medidas de gestión de los muladares.

Luis Bolonio, conservacionista y ganadero

Abierto el debate entre la necesidad de protección de estas aves y los daños que causa a la ganadería, quizás la opinión más ponderada sea la de Luis Bolonio, un joven biólogo y activo conservacionista, que durante años se ha dedicado a realizar los censos de buitres en la provincia de Guadalajara y que desde hace dos años es ganadero, con una explotación de unas 200 cabras en Olmeda de Cobeta, en el Alto Tajo. "Hace ya varias semana que llevo viendo a los buitres hambrientos y era previsible lo que iba a pasar", señala en referencia a los últimos ataque registrados.

Lo primero que advierte Bolonio es que este Plan de gestión de muladares llega con mucho retraso. "Tenía que haberse hecho hace cuatro o cinco años que es cuando surgió el problema por no poder abandonar los cadáveres de ganado en el campo", señala.

 "No es comprensible que en estos cuatro años se hayan estado denegando la instalación de nuevos muladares, como en Masegosa o Jadraque, cuando es patente la necesidad de alimentación suplementaria para los buitres", apunta.

Bolonio considera además que los censos de aves carroñeras deben actualizarse, para tener una visión real de las necesidades, y que por supuesto que sería lógico compensar a los ganaderos que sufren estos ataques. Él mismo reconoce haber sufrido dos ataques de buitres, en cabritos recién nacidos, que no llegó a denunciar porque no los vio en vivo. 

Menos trabas a la instalación de nuevos muladares, y a las autorizaciones a explotaciones y mataderos para depositar restos en ellos y una mayor coordinación entre la Administración y los ganaderos, son otras de las necesidades que apunta. "La retirada de cadáveres de la ganadería no solo afecta al ganadero, pues hay que tener en cuenta que una parte se paga con impuestos de todos por parte de la administración", explica.

"Al igual que en el tema del lobo, en este de los buitres, los que tenemos una visión conservacionista lo primero que tenemos que pensar es que los ganaderos también deberían ser una especie protegida para el Medio Ambiente", asevera Luis Bolonio.

Por último Bolonio quiere recordar que aunque los buitres atacan al ganado recién parido o enfermo cuando están hambrientos, este no es su comportamiento habitual y que "nunca atacarían al hombre".

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