"Casa Goyo" en Saúca

"Casa Goyo" en Saúca

Para todos aquellos que necesitan justificar el pecado de la gula con la etiqueta de turismo gastronómico, Guadalajara ofrece uno de los rincones más apropiados para esto a pie de la autovía A-2, o nacional dos, que dicen los paisanos. Es el bar "Casa Goyo", en el recoleto municipio de Saúca, donde se puede disfrutar del rico colesterol, contemplando al mismo tiempo una de las iglesias románicas más bonitas de la provincia, construida en el siglo XII, que está catalogada como Monumento Nacional.


Saúca es uno de esos pueblos casi insignificantes de la provincia de Guadalajara, del montón de los que no alcanzan 100 almas, y con sus 55 habitantes pasa casi desapercibido en la salida 126 de la A-2, entre Sigüenza y Alcolea del Pinar a tres cuartos de hora de Guadalajara capital. Al reclamo de las guías del románico rural, donde la iglesia de la Asunción de Saúca aparece como paradigma del románico meridional castellano, se suma este otro reclamo gastronómico en un bar atávico, tanto en la semblanza como en los fogones, aparcado en una esquina en la misma plaza de la iglesia.

Hasta la revista "Rolling Stone" recogía la recomendación de este pequeño restaurante, cuando preguntaron a los grupos de música españoles por los mejores bares de carretera y Los Coronas (David Krahe), lo revelaron como su preferido por "esos huevos con patatas fritas". Así que aunque pensemos que descubrimos un secreto gastronómico, este es un secreto a voces, y lo mejor es pedir mesa (607 219 244), si uno se quiere acercar hasta aquí a comer, pues los dos pequeños comedores siempre están llenos.

A "Casa Goyo" se puede acudir tanto en verano como en invierno. En verano, la sombra de un enorme árbol de paraíso y de un pino, te permiten comer al aire libre, encarando la vista hacia la iglesia románica, y en invierno, el calor de una enorme estufa de las de antaño, bien alimentada con leña de encina, te abriga del rigor de los páramos seguntinos y te calienta el apetito. Los salones están un poco destartalados, pero eso forma también parte del encanto, al igual que los manteles de papel o la simpatía y amabilidad de esta familia de hosteleros, que no sé cómo se las apaña, para atender con tanta diligencia con apenas ocho manos en la faena.

Y en "Casa Goyo" se puede comer de todo lo que ofrecen, todo está estupendo. Empezando por esos huevos con patatas fritas, que saben a pueblo, o su degustación de matanza, con chorizo, morcilla, lomo de olla y unos torreznos de diez.

El bacalao con tomate es memorable y el caldo, las croquetas o las migas son para flipar. Su receta de lomo escabechado tendría que estar en los anales de la historia y hasta una simple ensalada se convierte en sabor auténtico de huerta.

No busques una gran carta de vinos, pero en cambio encontrarás un coñac trufado o un orujo casero que te corta el aliento.

Te arrepentirás de llenar demasiado el estómago si llegas a los postres sin dejar hueco. Todos son caseros y es difícil elegir entre un arroz con leche, o una leche frita que llevan firma de abuela, o su particular receta de los bizcochos borrachos.

Y por último está la relación calidad precio, que seguro te obliga a volver a pecar.

Pasar del gozo del estómago al gozo estético con la contemplación de la iglesia románica y entretenernos en encontrar ese capitel donde aparece un dragón y una bicha alada que parecen haber salido de algún bestiario, puede ser la mejor manera de hacer la digestión, esperando a que la puesta de sol ponga ese color dorado sobre la arcada para llevarnos la mejor fotografía que justifique nuestro turismo gastronómico.

sauca iglesia

Visto 4323 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Guadaqué utiliza cookies para poder ofrecerle la mejor experiencia en nuestro sitio web. Política de cookies