Han pasado ya seis años desde que Toño cerró el Chinaski en Guadalajara y todavía pervive la nostalgia de los que echan de menos este garito tan singular que durante 20 años llenas las noches de la ciudad de música y también de mucha cultura brindada desde la barra de un bar. Y aunque muchos lo saben, alguno no, la aventura hostelera de Toño se trasladó a la capital de España donde muchas de sus ideas que naufragaron en Guadalajara han llegado a buen puerto.

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