Domingo, 18 Junio 2017 09:01

Cuando la muerte te hace inmortal... Destacado

Escrito por Jesús Ron
Valora este artículo
(2 votos)

Iván Fandiño ha muerto vestido de luces. Ha muerto envuelto en el sudario de los héroes de La Tauromaquia a los casi 37 años de edad, en el ruedo de la plaza francesa de Aire-Sur-L´Adour . Un toro de la ganadería de Baltasar Ibán, de nombre Provechito le corneó en el suelo cuando quedó al descubierto al caer trastabillado con su capote en la ejecución de un quite al segundo de la tarde. Cornada certera que le alcanzó el riñón, hígado y pulmón y a la que solo fue posible intervenir.., sino certificando la muerte.

Un hombre nacido en Orduña en 1980 y que se hizo torero, desde sus comienzos, entre nosotros; en La Alcarria, de la mano de su apoderado. Su único apoderado durante toda su vida taurina, el también torero alcarreño Nahún García.

El destino quiso que se unieran, en tan fatal desenlace, la tradicional vinculación de la ganadería madrileña de Baltasar Ibán con las ferias taurinas de Guadalajara y la pertenencia a la misma de la vida y milagros del vizcaíno y alcarreño de adopción.

A lo largo de su trayectoria como torero, hemos podido dejar por escrito nuestra opinión en aquellas crónicas que relataron su forma de interpretar el toreo, tanto en la plaza de Guadalajara como en otras tan importantes como Las Ventas de Madrid. Y fue en esta donde Iván Fandiño tuvo la mejor y mayor consideración profesional. Hasta el punto de llegar a ser considerado y respetado como a pocos toreros en la última década.

En la historia de La Tauromaquia y en concreto en la de Madrid, Iván Fandiño logró un hito que jamás ningún torero consiguió desde la inauguración de la Plaza Vieja en la calle Fuente del Berro hasta el día de hoy en Las Ventas. Fue el 29 marzo del año 2015, en la inauguración de la temporada taurina.

Y lo logró anunciándose, en tan señalado festejo, como único lidiador frente a seis toros de distintas ganaderías. Colocó el cartel de agotadas las localidades e hizo funcionar la reventa. Tal era en esas recientes fechas el atractivo del torero para la afición más importante y exigente del mundo taurino. Nunca antes ocurrió semejante logro y estamos casi seguros de poder afirmar que nunca después se logrará.

El toreo de Iván Fandiño, estaba fundamentado en la tauromaquia que tiene como base el aprendizaje desde los festejos de los pueblos, lidiando reses de toda condición y sorteando al temible destino que en ellos se masculla. Un proceso que le revistió de un valor sin tapujos y de una técnica suficiente para hacerse poco a poco hueco en ese escalafón tan impermeable a los que llegan de nuevos.

La entrega como su mejor tarjeta de identidad y su arrojo en la hora de la verdad, le llevaron al logro de importantes triunfos y sobre todo de un merecido reconocimiento. Reconocimiento que traspasó las fronteras, cruzó los mares y arraigó en gran número de países dejando su impronta en sus ruedos.

Su mejor tiempo de gloria desde que tomara la alternativa en 2005, se puede decir que se resentía en fechas recientes e intentaba en estos momentos recuperar un sitio que actualmente se le resistía. Y era el país vecino, Francia, su laboratorio más deseado para fortalecer sus convicciones.

Muchos lo veíamos como posible, porque solo el sacrificio es el antídoto para lograrlo. Y en el sacrificio a Iván Fandiño pocos le superaron. Él se sacrificó por su pasión, hasta el final de su vida. Todo él se entregó. Y a nosotros, a todos los aficionados, solo nos queda entregarle nuestro Respeto y Reconocimiento. Para siempre MAESTRO. Para siempre.

Visto 3746 veces Modificado por última vez en Domingo, 18 Junio 2017 09:26

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Guadaqué utiliza cookies para poder ofrecerle la mejor experiencia en nuestro sitio web. Política de cookies