Aprobada la declaración de Bien de Interés Patrimonial del Laboratorio de los Ingleses

Aprobada la declaración de Bien de Interés Patrimonial del Laboratorio de los Ingleses

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica este miércoles, la resolución de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, por la que se declara Bien de Interés Patrimonial el Laboratorio de los Ingleses en el municipio de Guadalajara, con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial. Se cierra así el expediente iniciado en marzo por la Junta para proteger este patrimonio histórico  industrial, ligado a la historia de la Real Fábrica de Paños de Guadalajara.  El entorno de protección se define como un área territorial constituido por los inmuebles y espacios cuya alteración pudiera afectar a los valores del objeto, a su contemplación, apreciación o estudio.

El Laboratorio de los Ingleses fue parte de la más importante industria de la provincia durante el siglo XVIII. Instalada en 1719 por iniciativa de la Corona, la Fábrica de Paños buscaba implantar en el país la fabricación de paños finos, reducir la importación de telas extran jeras e incluso exportar a la América española. Supuso un gran avance en la recuperación económica de la ciudad, lastrada por la marcha de los Duques del Infantado a Madrid.

Se llamó laboratorio de los ingleses porque aquí se instalaron los tejedores ingleses para producir nuevas piezas de tela, resultado de mezclar la lana con seda, en una época del mayor  crecimiento del complejo fabril de Los Reales Batanes. De estos Reales Batanes hoy únicamente quedan en pie un torreón pegado a la carretera de Fontanar y los restos de su gemelo en el flanco interior. A unos 30 metros este edificio ruinoso del Laboratorio de los Ingleses, que todavía conserva su traza neoclásica y funcional.

El conocido como Laboratorio de los Ingleses se edificó con criterios funcionales de los que resultó un edificio muy sencillo, sin recursos ornamentales gratuitos, totalmente orientado a su uso industrial. Se concibió con la finalidad de acoger a cierto número de trabajadores especializados que, a través de un agente irlandés, se contrataban en Inglaterra para la creación de nuevos paños.

 

Forma un potente complejo industrial, patrocinado por el estado, que cuenta con dependencias en Brihuega y San Fernando de Henares, así como varios inmuebles en la ciudad de Guadalajara. Cuando se cierran los talleres en 1822, estos inmuebles pasarán a tener diversos usos, prin- cipalmente castrenses. La Fábrica de San Fernando será la sede de la Academia de Ingenieros y sufrirá un incendio en 1924; la Fábrica de Sarguetas se convierte en cuartel de Aeroestación, y los Reales Batanes, tan cercanos al edificio que nos ocupa, se enajenan y terminan por desaparecer en su práctica totalidad.

Se concibió con la finalidad de acoger a cierto número de trabajadores especializados que, a través de un agente irlandés, se contrataban en Inglaterra para la creación de nuevos paños. Sin embargo, el edificio se quedó pequeño para las ne cesidades de producción, y hubo de transformarse en Oficina de Tintes. Tras el cierre de la Fábrica de Paños el inmueble pasará por distintos usos, el último de los cuales ha sido un taller de carpintería, hasta su reciente abandono.

Se llevó a cabo una intervención en la primera mitad del XX, con el fin de adaptar el inmueble para su uso como taller de carpintería. En esta reforma es cuando se habría eliminado la compartimentación y el muro de carga de la planta baja, sustituyéndolo por una estructura de vigas de hierro roblonadas que crea un espacio casi diáfano. Así mismo se observa una modificación de la tabiquería de la planta primera. La planta bajo cubierta es la que menos alteraciones presentaría, ya que en ningún momento ha sido compartimentada.
 
Dentro del entorno se encuentran los restos del batán construido en la primera mitad del XVIII. Aunque actualmente no es visible, el caz del mismo atraviesa todo el conjunto. En el perímetro del entorno aparecen tramos en muy mal estado
de conservación de un muro de cerramiento de tapial con machones de ladrillo, probablemente construido en 1786.

El inmueble que nos ocupa es de planta rectangular, orientada en un eje norte-sur paralelo a la carretera de Fontanar. Cuenta con tres alturas; planta baja, primera y bajo cubierta. Está construido con muros de carga perimetrales de fábrica de ladrillo revocado con estuco de cal, y otro interior longitudinal que parece ser de entramado de madera.

Este último, en planta baja se ha sustituido por una estructura de vigas metálicas roblonadas. Se cierra con una cubierta a cuatro aguas de teja árabe. La fachada, carente de adornos, se reduce a una seriación de ventanas que aportan generosa iluminación al interior, tan adecuada para un edificio de carácter fabril.

Se conserva un plano de alzado, sección transversal y dos plantas fechado en Guadalajara el 24 de marzo de 1788 y firmado por Diego García que lleva por título “Plano del Edificio que se ha construido dentro de la Cerca de los Ba tanes de las Reales Fábricas de Guadalajara con destino a que le ocupen los Yngleses en sus maniobras”. Gracias a este documento podemos saber la distribución interior del inmueble y la dedicación de las diferentes salas. La planta baja estaba muy compartimentada en varias habitaciones comunicadas entre sí sin pasillos. Bajo la puerta lateral derecha penetraba el caz que alimentaba tres calderas situadas en sendas oficinas para tintes. Junto a la oficina del fondo había un cuarto cuadrado para los maestros tintoreros, le seguía una escalera que sólo comunicaba con el cuarto principal de la planta superior, dos almacenes de géneros y útiles para los tintes y cuatro oficinas para custo diar las lanas que llegaban desde los lavaderos. En el lateral izquierdo se abría una entrada que conectaba con la
escalera de subida al cuarto principal y al desván. Todas estas habitaciones desaparecieron durante la reforma que adaptó el lugar para serrería. La primera planta tiene menos estancias y más amplias, dedicadas en su conjunto a tendederos de lanas blancas y tinturadas y a paños preparados para tintadas. Por último, en el desván se sitúan dos espacios destinados a tendederos de paños después de deslavazados.
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