Concierto de los Hermanos Cubero en el Monkey Man, ayer en Guadalajara. Concierto de los Hermanos Cubero en el Monkey Man, ayer en Guadalajara.

Arte y orgullo con los Hermanos Cubero

Esta Guadalajara, que tan a menudo anda falta de autoestima, vivió anoche un gran momento de arte y orgullo con los Hermanos Cubero, en el concierto celebrado en el Monkey Man café, con lleno absoluto.

Traían bajo el brazo y calentito un premio MIN (Premios Música Independiente) al Mejor Álbum de Músicas del Mundo y Fusión, que certifica su arte, y en las catorce cuerdas de acero, de la guitarra y el laúd, impresa su partida de nacimiento, que certifica nuestro orgullo, por estos Cordaineros de la Alcarria (…si a los de dulzaina y caja se les llama dulzaineros, nosotros tañendo cuerdas tal vez seamos cordaineros).

Creo que no hay un himno patrio más bonito que este de “En la Alcarria para siempre”, que es el primer tema que pidió a gritos el auditorio cuando los Cubero abrieron el concierto  a la carta. “Aprendí de las abejas a volver a la colmena, por San Blas seré cigüeña, en la torre de la iglesia. El arroyo siempre crece, al llegar la primavera. Donde el trigo se hace fuerte, siendo un mar manso y verde, buscaré entre las espigas, amapolas escondidas. De la tierra abrasada, brotará otra vez la vida. No me despiertes, deja que el ciclo se cierre, solo un instante, en la Alcarria para siempre”. Y esto es solo la letra, que la música es pura melancolía del llanto parco castellano, con ritmo country y alma de seguidilla.

Y es que esto es la fusión, las músicas del mundo, nuevas, pero de siempre, que son capaces de juntar en el auditorio a rockeros con folkloristas,  y de mantener al público en silencio, mientras la música fluye, a pesar de que se vive el concierto con cerveza en mano y algunos hasta con la cena en la mesa puesta.

Al principio lloramos, sin melodrama, mientras Quique dibujaba su tristeza, “Hoy en el colegio dibujaron la tristeza y nuestra hija te ha pintado a ti/ yo sigo en un mal sueño y aún no doy crédito te estoy hablando y tú no estás aquí”, reza la letra. Nadie puede ser ajeno a un duelo tan desnudo, tan humano y al consuelo de la música, “Pa qué penar”.

Luego se nos fue alegrando el ánimo y fuimos “Fabricando buenos tiempos”, viajando al hayedo de “Tejera Negra” o reivindicando a los segadores con un sol jornalero y a los albañiles, con “muchos ceros a la izquierda”.

“Arte y orgullo, en lo que haces, en lo que es tuyo”, pregonan los Cubero. Y ayer, ellos fueron nuestro orgullo, con su oficio elegante. La pena, como apuntaba más de uno, no tenerlos más a menudo. “¿Es usted de Castilla?”, pues eso, algo que nos resulta muy familiar.


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