Coloquio celebrado en el Archivo Histórico Provincial. Coloquio celebrado en el Archivo Histórico Provincial.

Cela Conde: "A Don Camilo hay que encontrarlo leyendo el viaje a la Alcarria"

La figura de Camilo José Cela se hizo presente en la tarde del viernes en el archivo Histórico Provincial, con “El Cela más cercano”, acto que toma el nombre de la obra de Camilo José Cela Conde, su hijo, que lo presidía, junto al hermano menor del Nobel, Javier Cela Trulock, además de su buen amigo y biógrafo, Francisco García Marquina y Pedro Aguilar, periodista y profundo conocedor del autor del Viaje a la Alcarria, completando la mesa.

Rafael de Lucas, director del archivo hizo las presentaciones y destacó en primer lugar la estrecha e incansable colaboración de la Asociación de Amigos del Archivo, antes de resumir las impresionantes biografías de los presentes en la charla coloquio.

El delegado de la Junta, Alberto Rojo, mostró su satisfacción por el desarrollo de esta actividad, primera de las programadas por la Junta en el centenario del nacimiento de Cela, "tan asociado la Alcarria y por la que tanto hizo para que ésta se conociese en todas partes".

Comenzó la rueda de exposiciones el vástago, Camilo José Cela Conde que totalmente apabullado por la exposición de su amplísimo curriculo lo primero que vino a decir es: “Creo que exageras con mis logros Rafael, pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro que diría otro “, generando la carcajada del público, alrededor de cincuenta personas que inmediatamente empatizaron con la propuesta.

Haciendo un recorrido intenso vino a contarnos que Don Camilo era un hombre de su tiempo que lejos de ser un monolítico y enorme señor de tan mal genio como ingenio, se podían encontrar mil Celas distintos siendo el mismo; desde un joven sensible, inseguro y lleno de dudas, al hombre de hosco trato y dura sentencia, o no pocas veces soez. Pero el autonombrado “viajero” de la Alcarria no era auténtico ni de una forma ni de otra, porque Cela era buen padre, y recto... y paciente, “porque jamás me echó de casa...”, comentaba Camilo hijo. Y es que para él, para conocer en profundidad a Don Camilo había que encontrarlo leyendo el viaje a la Alcarria. Nadie conocía en La Alcarria a ese viajero... 

No menos humildad mostró  Jorge Cela Trulock, escritor y periodista con una extensa obra y de quien Francisco Umbral dijese “es el mejor escritor de cuentos vivo”, que apoyándose en las líneas escritas por su hermano fue rememorando momentos y lugares tal como el literato los plasmaba.  

Francisco García Marquina como profundo conocedor de la figura del Nobel y amigo personal durante buena parte de su vida, fue añadiendo anécdotas y aseverando las exposiciones anteriores. Desveló a un hombre jovial cuando las condiciones lo permitían, afable y divertido. Su imagen exterior era más la figura del literato que el mismo creó, una “ personalidad bárbara”, exagerada, apropiada para un tipo que tuvo que ser censor mientras era censurado. Destacó especialmente la enorme vinculación que sentía el gallego hacia Guadalajara, hacia La Alcarria, siendo sus estancias ocasionales o la permanente, ya que fue habitante de Guadalajara, momentos muy gratos para el hijo predilecto de la capital provincial. “Cela marcó tanto a Guadalajara como Guadalajara marcó a Don Camilo”, aseveró Marquina.

Finalmente  Pedro Aguilar hizo hincapié en la gran sensibilidad de Camilo José Cela; en su camino por tierras alcarreñas los paisajes que describe no son más importantes que los personajes; su empatía le lleva a acomodarse entre las sencillas gentes de la Alcarria que son humildes pero a las que no le faltan agasajos para cumplimentar al viajero... Un viajero al que nadie conocía. Para Pedro Aguilar no sólo nace un género literario de mano, siempre a mano, del marqués de Iría Flavia; también para La Alcarria todo cambia; de pronto el mundo sabe de ella.

Tras las primeras intervenciones Pedro Aguilar retoma su parte de periodista y comienza lanzando una pregunta, ¿Era feliz Cela?, iniciando así la intervención de público y medios. 

Camilo José Cela Conde respondía que no, “no era feliz.... a ratos".  Y así comenzaba un interesante debate sobre la felicidad que en Don Camilo residía en pequeños instantes de la vida, en la que ser feliz es poco menos que un agravio, dado lo que ocurre constantemente a nuestro alrededor. 

En este sentido Javier Cela Trulock protagonizaba una curiosa anécdota, pues respondiendo esta cuestión; mientras comentaba “¿la felicidad ?, yo no soy filósofo para responder a esto, pero como dice Camilo, son como pequeñas dosis de....” , - suena la alarma del teléfono que saca del bolsillo y sedetiene,  “disculpen, la medicación”. De nuevo el buen humor llenó el auditorio y apareció una carcajada que aprovechó,  “quizás sea como esta pastilla que ha hecho que ustedes sonrían... "

 Durante el intercambio de preguntas y respuestas no dejaron de recordar la importante figura de Rosario Conde, fundamental en la trayectoria de Camilo José Cela y que para su hijo “sin mi madre no habría obra. Sólo ver las cartas de mi padre a su novia dejan clara la importancia e influencia que tuvieron en él”.

Finalmente, preguntados sobre la figura del Cela político, pues tanto en dictadura como en democracia tuvo relación con ella, comenta su hijo que "también la política fue fundamental para comprender la complejidad del personaje escritor, autor de sí mismo. Sólo se puede entender que fuese censor y censurado en tiempos del régimen porque vivía su tiempo. Como genial creador de personajes, el primero que creó fué él mismo.”

La tertulia finalizaba tras casi dos horas cumpliendo el objetivo de celebrar al alcarreño de Iría Flavia, sabiendo un poco más de él, eliminando clichés y viendo  con más claridad la imagen de ese hombre orondo que siempre escribía a mano con una pluma de baquelita, "fundida de tanto que escribía...", según decía él.

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