El Gigante arranca con miel sobre hojuelas Fotos: Néstor Muñoz

El Gigante arranca con miel sobre hojuelas

Apenas hecha la digestión y sin siesta pasear con la solana que estaba sacudiendo ayer en las pistas de la fuente de la Niña podría hacer pensar que las tuercas del paseante están sueltas, pero si el motivo es que la música reclama al espíritu, la cosa es comprensible. La verdad es que en este primer viernes el astro rey ya no pega como hace unas semanas y la cosa es soportable a las cinco de la tarde, hora en la que los primeros músicos se suben a los escenarios para hacer girar la rueda concertil; para poner en marcha la tercera edición del Festival Gigante.

Después del cafetito en La Nouba el paseo de San Roque muestra actividad por todas partes; montones de jóvenes caminan a la zona de acampada ubicada en la zona de merendero, es decir, donde suele hacerse la comidas popular de ferias y el Solsticio Folk.  Por la hora y la velocidad de ocupación se intuye que este año podría llenarse hasta el colodrillo; buena pista para vaticinar que la venta de abonos es un exitazo de calibre.

Todo está tranquilo y la zona de acceso se ha diseñado previendo grandes cantidades de público, así que antes de entrar hay que bajar a cincuenta metros de la puerta para acceder a un zigzag de vallas dispuestas para control de aglomeraciones. Con la cinta identificativa de acceso en la muñeca hay vía libre.

Ya en el interior dos inmensos escenarios, el Gigante y el Supersubmarina, se ubican uno frente a otro en la zona con dos largas filas de kioskos  en las bandas para dejar sin sed a cualquiera que la tenga; el tercer escenario, más pequeño e intimo, lleva el nombre de Coca-Cola y se halla en la zona de restauración, donde reponer fuerzas en la maratoniana jornada musical.



Suenan los primeros acordes en el escenario Gigante y no habrá más de siete mirando, entre ellos “ Wally” , el primer y mejor público de Guadalajara.... el tío está en todo y ante todo. Empezamos a admirarlo , como debió hacer agradecido Kurt Baker,  un musicazo norteamericano que fuera  líder de Letflowers y que se presentaba en solitario con su banda de apoyo. Un faenon para él tener que tocar cuando el personal aún andaba montando la tienda de campaña o alargando la sobremesa, cuando no terminando de currar, que al fin y al cabo era viernes.  Una pena porque la calidad de este músico tenía que haber llegado a más oídos.

Casi al tiempo en el Coca-cola actuaban los madrileños Gole Yaika sorprendiendo con su Funk Inglés, a lo Level 42 o similares con mucho pop fresco como el sólo. Divertidos, agradecidos – estaban encantados de estar en el Gigante- . Encantadores con su directo y mucho futuro. Hay brillo en el pop español con estos elegantes músicos.

Poco a poco la tarde va cayendo y con ella el público va dotando de color las instalaciones. La presencia de  Jacobo Serra en el escenario Supersubmarina ya cuenta con un centenar de personas, con Dart Vader (el padre del bueno de Star Wars), y también un unicornio...  En la variedad está el gusto. En cuanto al músico  ya tenemos a nuestro Jamie Cullum; todo un compositor de musicas y letras alucinantes con un estilo y una elegancia impresionantes. Seguir a este cantautor crooner es garantizarse momentos de felicidad.

Ya a las 20:30 el público supera el millar repartido por las instalaciones; zonas para niños empiezan a tener un griterío que no provoca la música si no los juegos de los pequeños, que montan grupos musicales entre ellos cantando las canciones de Sidonie... ¿Futuros músicos?

En lo tocante a sonido e iluminación no echamos nada en falta. Los escenarios estaban dotados de equipos  espectaculares, más que suficientes para el evento que pretende ser.  También muy celebradas las actuaciones de  Joan Queralt, Nunatak, Egon Soda, Mechanismo y Pianet fueron calentando al personal que ya había cogido el tranquillo a eso de ir cambiando de campo con cada concierto; desde la tribuna ver el movimiento de la masa de un lado a otro era otro espectáculo añadido.

Llegaba lo gordo; llegaba el turno de Nudozurdo, La habitación Roja, Zahara y Sidonie.  Ya eran miles los espectadores y aquello era un oasis de felicidad, buen rollito y paz.  Un policía municipal comentaba, ”es el concierto con la gente más buena del mundo”, cosa que ratificaba nuestro sapete Miguel (Dr Sapo), auto exiliado al mundo de los niños y feliz por tener contento a tan difícil público, “da gusto disfrutar tranquilamente de esto, conciertazos y buen rollo”.



Y es que el Gigante se está asentando en un terreno muy bueno, el de la armonía. Los cacheos en la puerta son inevitables por eso de la seguridad pero la cosa es tan tranquila que todo fluye.... salvo una cosa, el hermetismo al que somete la organización, o quien sea, a los músicos frente a la prensa.  No hay manera de acercarse a los más importantes y tampoco es fácil el trabajo para los “foteros” de la prensa, mientras los de la organización se meten hasta la nariz del vocalista. Eso hay que resolverlo porque los que contamos las cosas necesitamos un poquito de comprensión. Eso y ningún veto y ninguna censura, pues parece que hubo compañeros a los que retiraron la acreditación.

Pero bueno, a la música, que se va el hilo.  Maravillosa Zahara de la que nos vamos a comprar todo lo que tenga. Estamos ante un reina hispana de la música. Desde Luz Casal no se recuerda a una “ moderna” hacerlo así, y no porque se parezca, que no, es porque se trata de una solista multi instrumentista de una personalidad impactante .  Que bueno, que bueno... ¿ Dijimos que es muy buena?. Pues eso.

Llegan los grandes La Habitación Roja y Sidonie  tocan para alrededor de cinco mil personas que se saben todo, que lo bailan todo y que alucinan del todo cuando tras sus espectaculares conciertos las dos bandas se unen para interpretar una canción de la banda que da el nombre a ese escenario donde hubieran debido estar, pero que lo impidió un grave accidente, Supersubmarina.

Esos cinco inolvidables minutos fueron y probablemente serán lo mejor de esta edición 2016 del Gigante. Por cierto, mientras cantaban “somos la crema” los chicos de Alice's Cream que estaban de espectadores decían ” la crema somos nosotros”... cosa que no deja de ser cierta.Así llega la madrugada y con ese “quebienestoy” que el personal lleva en el cuerpo

La Gran Pegatina ya tiene incondicionales llenando el frente de su escenario sin haber terminado en el de enfrente. A la felicidad se suma la fiesta....

Uno tras otro el cartel va cumpliéndose con gran precisión, sin incidente negativo alguno y con un récord de público. Muchísimo éxito en la venta de abonos y gran satisfacción generalizada por lo visto

Pero el Gigante sigue; mañana tarde y noche la música será protagonista en este sábado de septiembre.

GALERÍA GRÁFICA FESTIVAL GIGANTE Fotos: Néstor Muñoz

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