El taller-museo de Mariano, donde ha impartido las clases, está lleno de relieves luminosos y texturas que el artista ha ido grabando golpe a golpe de cincel. El taller-museo de Mariano, donde ha impartido las clases, está lleno de relieves luminosos y texturas que el artista ha ido grabando golpe a golpe de cincel.

El maestro cincelador Mariano Canfránc transmite su conocimiento a otros artistas

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza, desde la Escuela Municipal de Arte, puso en marcha este verano un curso de cincelado impartido por el maestro seguntino Mariano Canfránc Lucea. 

El curso comenzó en agosto y finalizó hace unos días. En ese tiempo, sus 8 alumnos pudieron conocer, directamente de la sabiduría y experiencia del artista, las técnicas y los materiales que se utilizan en el cincelado sobre metal, cómo se ejecuta el dibujo sobre metal, los procesos de este trabajo, y lo que es igualmente importante, la dimensión humana de Mariano.

Todos los alumnos eran profesionales en el arte de trabajar la talla en piedra o en madera, el modelado, la cerámica o el metal. Así, la experiencia profesional de cada uno ha adquirido una nueva dimensión, y otra perspectiva, gracias a los conocimientos aprendidos del maestro cincelador en el curso. 

Mariano Canfranc Lucea ha dedicado su vida al arte del cincelado.  Su trayectoria ha sido premiada y reconocida en numerosas ocasiones como creadora de una riqueza artística llena de técnicas propias. Su personalísima forma de afrontar la talla del metal ha generado un patrimonio personal, que ha trascendido para convertirse también en patrimonio seguntino. “Sigüenza está orgullosa de su obra, trabajo, talento y reconocimientos”, señala Ana Blasco, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza. 

El taller-museo de Mariano, donde ha impartido las clases, está lleno de relieves luminosos y texturas que el artista ha ido grabando golpe a golpe de cincel, conformando sus dibujos sobre el metal. “Mariano ha trasladado de una manera sublime la belleza de su interior a sus creaciones artísticas. Verlo trabajar en su taller, y aprender de él, es un placer. Escucharlo, un honor. Este es el sentir de todos los alumnos del curso, y el mío propio”, añade Blasco.

El curso ha favorecido la transmisión del conocimiento del artista a otros jóvenes profesionales, aún en formación. El arte del cincelado se está perdiendo, por lo que “contribuir desde el Ayuntamiento a la transmisión del legado  de Mariano a otras generaciones era una obligación de nuestra Escuela Municipal de Arte”, sigue Blasco. 

El curso ha permitido también un diálogo enriquecedor entre los artistas. Todos ellos, profesor y alumnos, han compartido el mismo objetivo: transmitir este conocimiento, en vía de extinción, a las generaciones venideras y  compartir así el patrimonio. “Este objetivo es una pasión que rondaba en la cabeza de Mariano y, creo que con el curso, lo ha conseguido”, termina Blasco.

 

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