Inauguración de la exposición v"patiperros" del fotógrafo Nacho Izquierdo, en el Cocktail Blues de Guadalajara. Inauguración de la exposición v"patiperros" del fotógrafo Nacho Izquierdo, en el Cocktail Blues de Guadalajara. Foto: Toti Palacios.

El saber mirar de Nacho Izquierdo con "Patiperros"

“Los chilenos tenemos patas de perro. Abandonamos nuestros lares con frecuencia tras vagas ensoñaciones o por apremiantes necesidades que nos impulsan a dejar el país. Encerrados en una tierra estrecha entre el mar y la cordillera de los Andes queremos romper límites, curiosear. El patiperreo con el lenguaje nos ha dado grandes poetas.” Esta es la argumentación que el escritor chileno Antonio Skármeta daba en 2015 a El País, para explicar que es un patiperro, que pone a huevo una introducción a la última exposición del fotógrafo Nacho Izquierdo, "Patiperros", que ayer se inauguró en el Cocktail Blues de Guadalajara (C/ Juan Diges Antón,27), y que puede visitarse hasta el 24 de septiembre en horario de 20 horas a 02.

Y es que Nacho Izquierdo (Santiago de Chile, el 23 de agosto de 1978), que llegó hace más de una década patiperreando a Guadalajara y revolucionó el periodismo gráfico en esta pequeña plaza local, al ser capaz de ofrecer información en imágenes en las que sobran las palabras, ya nos tiene acostumbrados a ser protagonista de premios por su fotografía documental, pero se nos descubre aquí en una versión mucho más poética con la cámara, más espontánea, donde la imagen no tiene más fin en si mismo que la belleza, pero sigue dotada de su gran don de la oportunidad, de saber ver, de contenido y continente.

Son 35 fotos en blanco y negro que corresponden a las más votadas de su cuenta en Instagram, con escenarios de Portugal, Oslo, Soria o también Guadalajara, y protagonistas que dejan de ser anónimos porque Izquierdo los desnuda en esencia, para invitarnos como espectadores a compartir el instante de su verso visual.

Y el secreto está en la masa, en el fondo de esas fotografías, que forma parte del mensaje tanto como el primer plano, como si nada estuviera pasando, como si todo estuviera pasando, en ese instante en una calle de cualquier lugar.

Una visita recomendada a esta exposición, porque además, ya era hora de poner en valor el trabajo que Toti Palacios está haciendo desde ese Cocktail Blues por la fotografía, su gran obsesión, que ahora es compartida en cóctel de amistades.

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